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Archive for the ‘Editorial’ Category

Estoy harto de banderas

Estaba yo sentado, tomando café en una terraza de mi ciudad, mientras divisaba unas seis o siete banderas de España colocadas en los balcones de un edificio con unas cuarenta viviendas. Por lo vivido estos días, el exacerbado nazionalismo catalán ha despertado al hasta ahora anestesiado nazionalismo español. Se necesitan el uno al otro para retroalimentarse, y así nos va a todos. Porque yo me pregunto: ¿Esos seis vecinos que envuelven su balcón con la bandera de España son españoles, y los treinta y cuatro que no la han puesto no son españoles?

También se destapa la polémica estos días por una simple camiseta de fútbol de la selección porque, dicen los “puristas nazionalistas españoles” que se parece a la bandera republicana. ¿Acaso no es también honorable la bandera del último régimen DEMOCRÁTICO derrocado por el tirano que reinstauró la bandera actual? En España tenemos una bandera constitucional, perfectamente válida, y tenemos una cultura que implica la existencia de banderas nazionalistas regionales y, (¿por qué no?) debemos honrar también a nuestra Historia con el reconocimiento de una bandera que significó un período democrático entre dictaduras. Todo lo demás es agarrársela con papel de fumar o hacerle el juego a los trogloditas de los medios de comunicación ultraconservadores, esos que en su reloj muestran la banderita con el escudo del sanguinario criminal Franco. 

A Siesp (el que suscribe) no lo verán jamás en una “guerra de banderas”. Para mí la única bandera es la del Mundo (el mundial, no la del panfleto periodístico) Soy español (sin presumir), lo acepto y me siento muy a gusto con mi lengua, con mi cultura y con mi condición. Respeto la bandera de España, y no tengo que sentirme más español por colocarla en mi automóvil o en mi balcón (si alguien lo hace, tiene derecho, siempre y cuando no pretenda golpearme a mí con el palo de la bandera). Por lo demás, tengámoslo claro: Romper la convivencia por un trozo de trapo sólo es propio de nazis(onalistas), y yo nunca seré eso.

Relacionados: La manipulación de las masas , El Derecho a decidir y ¿Justicia?.

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La Milonga del Moro Judío

Letra de la canción Milonga Del Moro Judío, de Jorge Drexler, con eterna vigencia para la religión, para la política y para los nazi-onalismos. En España, “milonga” suele significar “engaño” o “cuento”, pero también valen todas las definiciones de la RAE para “Milonga”.

Por cada muro un lamento
en Jerusalén la dorada
y mil vidas malgastadas
por cada mandamiento.
Yo soy polvo de tu viento
y aunque sangro de tu herida,
y cada piedra querida
guarda mi amor más profundo,
no hay una piedra en el mundo
que valga lo que una vida.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

No hay muerto que no me duela,
no hay un bando ganador,
no hay nada más que dolor
y otra vida que se vuela.
La guerra es muy mala escuela,
no importa el disfraz que viste,
perdonen que no me aliste
bajo ninguna bandera,
vale más cualquier quimera
que un trozo de tela triste.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

Y a nadie le di permiso
para matar en mi nombre,
un hombre no es más que un hombre
y si hay dios, así lo quiso.
El mismo suelo que piso
seguirá, yo me habré ido;
rumbo también del olvido
no hay doctrina que no vaya,
y no hay pueblo que no se haya
creído el pueblo elegido.

Yo soy un moro judío
que vive con los cristianos,
no sé qué dios es el mío
ni cuáles son mis hermanos.

Matar por una religión o morir por una bandera es un asco. Lean este corto Asco de Dios, o descubran cómo se manipula a las masas y cómo son muchas de las resoluciones judiciales en España.

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El Derecho a decidir

No se puede negar que estos días se vive en España una verdadera tormenta provocada por la ineptitud de demasiados vividores de la política. Cataluña está literalmente “ardiendo” por culpa de dos exacerbados nacionalismos que chocan frontalmente: el español y el catalán. Y ya sabéis lo que este humilde bloguero opina sobre los nacionalismos en el siglo XXI.

Como la política a nivel de ciudadano normal suele estar basada en los sentimientos, ahora no voy a profundizar en el tema de “referéndum sí o referéndum no”. Cada uno tiene sus sentimientos, demasiadas veces sujetos a las pasiones, y muy pocas veces ligados a la razón. Pero hoy me veo en la obligación de reprochar a ciertos prebostes (tipo Guardiola por ejemplo) que el “Derecho a decidir” NO se puede invocar para alcanzar un legítimo objetivo político

¿Por qué no proponemos que la gente se exprese sobre reinstalar la esclavitud?

¿Por qué no proponemos que la gente se exprese sobre reinstaurar la esclavitud?

¿Y sabéis por qué no se puede invocar? Pues muy fácil: “El Derecho a decidir” sólo se debe invocar para cuestiones personales y nunca para temas sociales. (Ejemplo: a nivel personal, una mujer debe tener derecho a decidir sobre su cuerpo). Sin embargo, una determinada sociedad no puede exigir ese derecho por el hecho de “tener ganas” de votar:

Si abrimos esa espita, mañana los partidos ultra-nazi-onalistas (alemanes, franceses, etc) podrían exigir ese “Derecho a decidir” con la misma contundencia que hoy lo hacen los nacionalistas catalanes, para que la sociedad “se exprese” si quiere recuperar la esclavitud, o si quiere retornar a la época de la “inferioridad de la mujer”, o ya puestos, si deberíamos ejecutar a los que no piensen como nosotros.

No señores, no. Tenemos muchos derechos, entre ellos el de decidir nuestro particular futuro, pero NO podemos invocar ese derecho para una causa independentista. Ésta, se puede conseguir “tranquilamente” por otra vía, y nunca por la de la confrontación o fractura social, que es lo que le viene muy bien a partidos tan irresponsables como los nacionalistas (catalanes, y el español PP), los cuales han conseguido que la población desayune, almuerce y cene con “Cataluña”, mientras la sociedad civil sigue perdiendo, no el derecho a decidir, sino calidad laboral, calidad educativa, calidad sanitaria, poder adquisitivo…

Merece la pena leer: La perpetua agonía. Canto antinacionalista, El caso Gerard Piqué y, sobre todo, El mundo al revés o El PP nos mata lentamente.

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La secta católica se ha dotado de un número significativo de dogmas como para adormecer a un elefante con su cinismo. En nuestro mundo occidental la gente suele ser mayoritariamente católica. La mayoría de creyentes ni piensa en su secta porque ya la han abandonado, pero siguen declarándose católicos aunque “practiquen” poco su religión (sólo acuden a eventos familiares –comunión, bautizo, boda, entierro– y a algún desfile procesional de esos que su propio “libro sagrado” prohíbe pero que ellos han convertido en un rito tradicional de vergüenza intelectual.

Pero hoy voy a reflexionar sobre la imbecilidad que supone el dogma de la secta católica referente a la resurrección de la carne el día del juicio final. ¿Se ha parado a pensar algún creyente en lo que eso significa? Porque su credo lo dice bien claro: “Creo en la resurrección de la carne” (de los muertos el día en que su cristo venga a juzgar a cada humano).

¿Con qué edad resucitaremos? Esto es importante. ¿Vamos a resucitar con la edad a la que se falleció… Por ejemplo, a los 89 años con un cuerpo decrépito. ¿O podremos elegir la edad? Porque si voy a disponer otra vez de carne y huesos, yo me elijo resucitar con 25 años, con toda mi potencia sexual en su cénit.

Ciertamente, lo absurdo de creer conlleva tener que tragarse sapos como el de la resurrección. Son muchos los dogmas de la secta católica que no pueden superar el más mínimo análisis racional, por eso son dogmas. Se trata de que la gente se los trague sin rechistar, sin masticar, sin analizar, únicamente porque una vez creado el mito de dios, se necesita una estructura de profesionales de la religión que dominen a la población. ¿Cómo se consigue? Con miedo. Te amenazan con todos los males habidos y por haber para que sigas sus normas y así no sufrir esos males. ¡¡¡Eso es una perversión que, si dios existiera, la habría suprimido!!! No es justo, no es razonable y, deberíamos rebelarnos contra tanta gilipollez eclesiástica.

Pero hoy me he detenido en el tema de la resurrección de los muertos, con su cuerpo completo. Es un dogma. Ningún cura te explica a qué edad resucitarás, pero es muy entretenido (como un programa de humor) oír la respuesta de un ensotanado si se lo preguntas. ¿Os imagináis decenas de miles de millones de personas vivas a la vez? Y eso suponiendo que el día del juicio final llegase en este siglo, porque de lo contrario serían millones de millones de personas… ¿En qué estadio nos juzgará Dios? Ni en Maracaná, ni en el Camp Nou, ni en la Bombonera, ni en Wembley ni en todos los estadios de la galaxia juntos se puede congregar a tanta gente.

¿Y si resulta que resucitamos con la edad a la que morimos (89 años) y resulta que dios nos declara inocentes? ¿Voy a estar toda la eternidad sin poder follar?

Lo dicho, la resurrección de la carne es uno de los dogmas más disparatados de la secta católica. Y la lista es larga. Pero al menos puede servir este post para que quienes no dependemos del miedo para disfrutar de la vida podamos seguir disfrutando de las barbaridades intelectuales que se tragan los creyentes por su propia voluntad… ¡¡¡porque nosotros, los ateos, estamos hartos de enfrentarlos a sus propias contradicciones y ellos siguen sin bajarse del burro de la ignorancia!!! Allá ellos.

Ah, y para aquellos que no conozcan el largo recorrido de este blog respecto a la religión (que pueden leer en los más de 400 artículos publicados en el mismo), debo recordar que no estamos contra los creyentes. Uno es libre de creer en piedras, pero siempre estaremos contra quienes nos lancen esas piedras a nosotros. Llevar una piedra en el bolsillo no es delito (ni llevar un instrumento de tortura –una cruz– en el cuello), el delito se comete apedreando a quien no comulga con tanta imbecilidad como es la lista de los dogmas de la secta católica. La religión tiene que ser una droga a extinguir.

Como decía el gran Mandy: “La hipótesis de Dios carece de pruebas suficientes que la sustenten y, por tanto, no forma parte de mi vida ni de mi interés. Pero que se hace en nombre de Él y las catastróficas consecuencias que trae para la Humanidad SÍ son de mi interés”.

Relacionados: Dios No existe, Stephen Hawking niega la existencia de Dios, En busca del Unicornio y Neurología: “Dios no existe”.

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Circunstancias personales me han llevado a constatar en primera persona algo con lo que resulta razonable estar de acuerdo y que yo siempre me postulé entre mis principios: “La dignidad del ser humano debe prevalecer”. Recordemos que los avances éticos son muy recientes en nuestra Historia. De hecho, la Declaración Universal de los Derechos Humanos no tiene ni un siglo de existencia.

Viene todo lo anterior a cuento de lo siguiente: Mi padre está muy mal, muy enfermo, con una degradación física y mental que lo ha convertido prácticamente en un vegetal. Quiero a mi padre. Pero, ¿es mi padre ese conjunto de órganos humanos atiborrados de medicamentos que yace hasta su extinción en una cama? ¿Es justo que su irreversible situación conlleve al agotamiento de mi madre y al desquiciamiento propio y de mis hermanos? Mi padre, en su sano juicio, no querría eso.

Hace unos días salió de su enésimo ingreso en el hospital, y el médico que lo atendía nos expuso que decidiéramos nosotros (la familia) respecto a una prueba que podría necesitar pero que él no recomendaba. Y no la hemos hecho.

Hemos ido rotándonos en los últimos años los hermanos para ayudar en las tareas de mantener a mi padre con vida, sufriendo junto a él su propio aspecto cadavérico y su cuerpo degenerado al que no paran de administrarle sueros, pastillas y pinchazos. ¿Para qué? ¿Para cumplir con el juramento hipocrático? ¿No debería llegar el momento de modernizar ese antiguo juramento para adaptarlo a lo que hoy sucede?

¿Y qué sucede hoy? Pues que gracias a los avances médicos hemos ganado en calidad de vida, en esperanza de vida, hemos vencido a muchísimas enfermedades. Conocemos el mapa del genoma humano, y casi todo el mundo llega a viejo, y a muy viejo.

Mi experiencia personal ha visto que la Medicina está muy por encima de las propias facultades humanas. ¿Hasta qué punto es ético mantener con vida a un irreversible vegetal que sólo puede sufrir y provocar sufrimiento sin posibilidad de recuperación? Sin los avances médicos, mi padre estaría descansando y el resto de la familia también. Y lo más curioso es que, si tuviera conciencia, él exigiría ser tratado dignamente y no ser mantenido como está ahora.

No pido la muerte para nadie, y menos para mi padre. Pero pienso que la Medicina ha superado en avances a la Sociedad. Un tratamiento paliativo (para evitar dolor) y dejar que los acontecimientos dicten por sí solos el devenir de la vida de alguien que ya no es alguien (sino “algo”) sería más… ¡humano!

De todo lo anterior jamás tendrán la culpa los profesionales de la Medicina (que cumplen –y muy bien– con su obligación) Es algo que va más allá, es una cuestión de avanzar socialmente hasta alcanzar a la Medicina. Un testamento vital, una condición humana digna, no implicaría eutanasia, simplemente vida, sí, vida para todos y descanso para el sufrimiento. Hablo de Ética, de voluntad política, de debate intelectual.

Ah, y para los que todavía sostienen que la vida es un don de dios y la quita dios, he de decirles que la manera en la que dios le está quitando la vida a mi padre es para odiar a dios durante toda la eternidad (y más pensando en cómo dejaron este mundo genocidas como Franco o Pinochet). Ni mi padre se merece esto, ni nuestra sociedad debe permanecer aletargada para poder disfrutar plenamente de los maravillosos avances en Medicina que la Ciencia ha conseguido en las últimas décadas.

Hay que leer: El fraude de la Vitamina C contra el cáncer, Hay que depurar la Medicina, Cáncer y ‘pseudomedicina’, En busca del Unicornio y Medicina ‘natural’ y cáncer.

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Hace un tiempo publiqué un post titulado “Mi Cultura”, escrito por Anaxícrates. Y a pesar del paso del tiempo no pierde fuerza. Antes al contrario, la gana. Incluso en sus comentarios de entonces:

Tengo una cultura especial, pues no he encontrado a mucha gente que la comparta. Además, como esas gentes no forman un grupo geográfico, ni racial, ni lingüístico, aumenta su rareza. Incluso comparto la misma cultura, o al menos me siento identificado, con gente que ha vivido en otras épocas. No sé, entonces, si técnicamente se le puede llamar “cultura”, en todo caso llamémosla “costumbre personal”.

Tengo la costumbre personal de no respetar crueldades o estupideces en nombre de la cultura, el arte, el sentimiento popular y, menos aún, de una creencia infundada o, en el peor de los casos fundada en un ente llamado dios cuyas formas y caprichos son tan variados como “culturas” hay.

El no respeto, muchas veces se transforma en un profundo disgusto – cuando no en un gesto de asco, el asco que viene de una mente consciente, no el que viene de las tripas – pero muchas veces en una risa profunda y burlona. Como Mark Twain, creo que la risa es una poderosa arma aún no aprovechada por la especie. No es casual que cuanto más estúpido es un acto, más solemne es ¿O no es estúpido y cruel cortarle el prepucio a un niño en nombre de una tradición o de un dios que nunca da prueba de su existencia? ¿No es estúpido acaso pensar en un dios todopoderoso preocupado por el prepucio de un infante? Es tremendamente estúpido, incoherente y hasta ofensivo para un dios que presume ser el creador del universo. Sin embargo nadie se ríe en tales ceremonias. Como nadie se ríe cuando se pretende que un pedazo de pan se transforma en el cuerpo de un dios. La solemnidad es en realidad el resultado de siglos de represión de turbas ignorantes hacia el que, en distintas épocas, pudo ver más allá de su ignorancia y sus miedos (el hombre que Diógenes buscaba con una linterna).

Sin embargo no ando por las iglesias ni por las sinagogas riéndome de tales cosas, como no entraría en una mezquita con un perro. Soy consciente que en tales situaciones correría riesgo mi vida, pues la solemnidad y el no pensar se ha logrado por siglos de represión. Pero si alguien me asegurara que no pasa nada, tampoco lo haría. Solo conseguiría enfurecer a mentes ya domesticadas y lo único que ganaría es que “se sientan fortalecidos en su estupidez”, perdón, “en su fe”. La risa rinde efecto en ambientes más íntimos, no entre piaras de fanáticos que se apoyan unos a otros. Al fin y al cabo, son ellos los que seguirán perdiendo el tiempo, y en el caso de un musulmán quien se pierda del afecto de un perro.

Sin embargo, ante esta resignación de saber que no podré cambiar el mundo yo solo, hay algo que me irrita y no me acostumbro. Es cuando me encuentro ante el que pretende, mediante una cierta “intelectualidad”, justificar cosas crueles o tontas o sin sentido. “Es que no captas el significado profundo del génesis”, dicen algunos, por ejemplo, ignorando que el génesis bíblico es una leyenda más de las tantas que se crearon para explicar lo que no se podía. Como si serpientes que hablan, manzanas envenenadas, dioses coléricos y castigos fueran la única leyenda. Ahí tenemos el Jardín de las Hespérides, Prometeo encadenado y el fuego robado a los dioses ¿Hay algún otro significado profundo que los ya conocidos? No. Entonces ¿Por qué el relato bíblico debe tener “algo especial”? o mejor dicho ¿Qué pruebas tiene de tal “especialidad”?

“Es que no entiendes de la tradición judía de cortar el prepucio y chuparle el pene al niño”, dicen otros. Como si fuera la cosa más lógica del mundo, o la más sana o que al menos tiene una utilidad no del todo manifiesta. Pero no, la explicación es que un dios –de nuevo el gran escondido– lo ordenó como signo de una alianza. Y nos quedamos todos más alegres cantando loas al señor sin que nadie pregunte si dios no tenía algo mejor que hacer o, de otro modo, hasta qué punto no fue una imposición hecha por una perdida jerarquía religiosa en los albores de la humanidad. Peor aún, SABEMOS que el prepucio cortado es fruto de la locura de alguna casta sacerdotal y sin embargo se continúa practicando, y cuidadito con señalar semejante imbecilidad porque entonces eres un ignorante, un ignorante de no saber disimular las ignorancias ajenas.

“Es que las corridas de toros son un arte y no entiendes de lo artístico que queda un toro sangrando y mugiendo de dolor y babeando de rabia impotente” dicen otros. Pues lo siento, como en el arte no hay “nada escrito” diré lo que mi cultura me enseñó: veo un par de tipos con traje de mariquita cobardemente torturando un animal del que sacan largas ventajas, hasta que alguna estupidez esporádica, una cornada, justifica su valentía.

Son todas estás justificaciones las que más me enervan porque sé que vienen de gente medianamente ilustrada, cuando no universitarios, y porque viene de gente, muy probablemente, mejor que yo. Entonces si yo pude haber superado en muchos aspectos mi propia estupidez y las costumbres que me impusieron (cuando era niño mataba pajaritos hasta que pude reflexionar sobre esta crueldad inútil), si yo pude aprender de otras culturas (una vez escuche a un árabe decir “nos tildan de sucios porque nos sonamos la nariz y largamos nuestros mocos en la calle, pero ustedes se lo guardan en el bolsillo”, y desde aquello uso pañuelos descartables que tiro a la basura) ¿Por qué extraña causa tamaña cerrazón mental al punto de justificar intelectualmente las crueldades o estupideces en nombre de la cultura, el arte, el sentimiento popular o una creencia infundada?
Firmado: Anaxícrates. (Y Siesp lo suscribe).

Relacionados: Ateísmo ES moralidad, Islam, Ateísmo y felicidad, Catolicismo, Ateísmo vs. religión y Judaísmo, otra mentira.

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Ciertamente que lo hizo. Y, en realidad, este blog lo viene sosteniendo desde su creación hace ya casi nueve años.

En diversos medios aparece estos días el presentimiento que Sagan expuso en su libro póstumo El Mundo y Sus Demonios, considerado por mí y por muchos “la santa Biblia de la Ciencia”:carl-sagan

“La ciencia es más que un cuerpo de conocimiento, es una manera de pensar. Tengo un presagio de la época de mis hijos o mis nietos, cuando Estados Unidos sea una economía de servicios e información; cuando casi todas las principales industrias manufactureras se hayan ido a otros países; cuando los increíbles poderes tecnológicos estén en manos de muy pocos, y nadie que represente el interés público pueda si quiera comprender los problemas; cuando la gente haya perdido la capacidad de establecer sus propias agendas o cuestionar sabiamente a los que tienen autoridad; cuando, abrazados a nuestras bolas de cristal y consultando nerviosamente nuestros horóscopos, con nuestras facultades críticas en declive, incapaces de distinguir entre lo que se siente bien y lo que es verdad, nos deslicemos de vuelta, casi sin darnos cuenta, en la superstición y la oscuridad”.

Parece que la primera parte de la predicción se ha cumplido a rajatabla: el poder real y tecnológico lo ostentan unos pocos y los políticos parecen incapaces de entender lo que está ocurriendo. La segunda parte, la etapa de oscuridad y superstición no ha llegado del todo… de momento.

Siempre es una delicia recordar a quien creó a Siesp. Carl Sagan no fue mi padre biológico, pero fue el padre intelectual y responsable de que hoy sea como soy. Gracias, añorado Maestro.

Echad un vistazo a: El secreto de Misterios al Descubierto, 18 Años sin Carl Sagan, La Donación de Constantino, Cómo detectar fraudes, La Sociología y Sagan, y Ciencia vs. creencia (I).

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