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Nuestro amigo y comentarista Mirror me ha hecho llegar esta noticia que publican hoy diversos medios de comunicación sobre lo sucedido en México ayer a un joven:

”’La representación del Vía Crucis, del Viernes Santo, en la localidad de Barranquillas en el estado de Michoacán en Mexico terminó en tragedia cuando el joven que representaba a Judas murió ahorcado de la misma forma que el apóstol que había traicionado a Jesús.

Según el medio local La Voz de Michoacán, la víctima tenía 23 años y se llamaba José Ignacio G. Testigos que presenciaban la representación del calvario y crucifixión de Jesús, un ritual que se suele realizar en varios países del mundo, explicaron que el joven se resbaló y por eso murió ahorcado al quedar colgado de una soga atada a un árbol.

Al parecer, según los espectadores, José G. estaba subido sobre un tacho cuando se puso la soga en el cuello. En ese momento, perdió el equilibrio y quedó colgado hasta que fue socorrido por los presentes. El joven murió cuando era trasladado a un hospital local”’.

Sin comentarios. Porque si los hago me pierdo y, aunque Judas sea tonto para siempre (no para un rato), no sirve de alivio para sus familiares (a los que respeto y compadezco).

Relacionados: Semana Santa satánica, Cristianismo=Mentira y Semana Santa.

Javier Burgos: “El método científico es mejorable, no discutible. Yo trabajo desarrollando fármacos contra el alzhéimer. Llevábamos años equivocados y hay que admitirlo. Pero pongamos a cada lado de la balanza lo que hemos conseguido con la ciencia y con las terapias mágicas. Con la primera hemos erradicado infecciones, operamos a corazón abierto, hemos ganado 50 años de esperanza de vida desde 1900. Y por aquel entonces muchas de las terapias alternativas tenían ya siglos de existencia”.

Un numeroso grupo de doctores y científicos en general firmó hace poco más de un año un manifiesto contra las pseudociencias y las “terapias alternativas”:

’’’En los últimos años existe un auge de las pseudociencias y de las terapias mágicas, más comúnmente conocidas como terapias alternativas o terapias complementarias. La proliferación de estas mal llamadas terapias está poniendo en riesgo médico a un grupo de población especialmente vulnerable, aparte de estar esquilmando los recursos económicos de sus adeptos.

Entre las terapias mágicas y pseudociencias que queremos denunciar en este comunicado se encuentran la oposición al uso de las vacunas, la homeopatía, las terapias que ponen a las emociones como origen de cualquier enfermedad (bioneuroemoción, biodescodificación…), dietas milagro como la alimentación anti-cáncer, la sustitución de fármacos por plantas medicinales, el reiki, y cualquier otra pseudoterapia no fundamentada en la ciencia y en la investigación biomédica.

De especial preocupación es el tratamiento que están haciendo algunos medios de comunicación sobre la validez de las pseudociencias mediante la publicación de artículos y noticias que equiparan el uso de estas pseudoterapias a los tratamientos basados en la ciencia y en la medicina.

Hemos detectado, además, una falta de proactividad en las agencias reguladoras y en los colegios de profesionales para luchar contra esta lacra de curaciones milagrosas que pone en serio riesgo la salud y la vida de miles de enfermos en nuestro país.

De igual forma nos preocupa la intromisión y promoción de este tipo de pseudoterapias en los organismos públicos tales como universidades, institutos o ayuntamientos que, de forma recurrente, dan voz y amplifican los mensajes de las pseudociencias mediante la organización de charlas y cursos.

El uso de las terapias mágicas puede suponer el abandono de las terapias médicas establecidas, y pueden poner en riesgo la salud de los individuos, agravando el curso de las enfermedades que padecen, e incluso pudiendo causar la muerte a los enfermos que deciden abandonar los tratamientos médicos contrastados por el uso de este tipo de curaciones milagrosas.

Por estos motivos, el grupo de científicos y especialistas abajo firmante quiere denunciar la promoción de las terapias mágicas y de las pseudociencias, y solicita:

A los medios de comunicación: un tratamiento adecuado y serio de las noticias referentes a las cuestiones de salud, denunciando explícitamente el uso de las pseudociencias, y sin establecer equidistancias con la ciencia y la medicina desarrolladas tras siglos de investigación. Solicitamos que las informaciones a publicar sean validadas por expertos en el campo, con el objetivo de hacer llegar a la población general, y a los enfermos en particular, una información seria y veraz.

A las agencias reguladoras y colegios de profesionales: que persigan activamente la promoción y el uso de terapias mágicas y pseudociencias que ponen en peligro la salud de la población, y que tomen las medidas adecuadas y recogidas en sus códigos deontológicos para perseguir la intromisión en sus actividades profesionales y pongan en conocimiento de las autoridades la mala práctica que conlleva el uso de las pseudoterapias.

A los organismos públicos: que no se hagan eco y no fomenten la promoción de las terapias mágicas mediante la organización o apoyo a actividades docentes relacionadas en sus instalaciones o mediante el uso de los medios e infraestructuras de los que disponen’’’.

Obligatorio leer: Pseudociencia en Oncología, Las creencias asesinas y abusivas, La Psicología científica y las pseudopsicologías, La pseudociencia ¡¡mata!!

…Y un juez canadiense “se va de rositas”(1) en esta horrible noticia:

Dejan morir de hambre a su hijo diabético “porque Dios así lo quería”

Condenados por asesinato en primer grado. Esa es la losa que van a llevar de por vida los padres de Alexandru Radita, un joven de 15 años que falleció muerto de hambre porque sus progenitores prefirieron “aceptar la voluntad de dios” y rezar antes que llamar a los médicos.

Según The Independent, Alexandru tuvo su primera crisis de salud a los 3 años de edad, en diciembre del año 2000. Sus padres le llevaron en estado grave a las urgencias de un hospital de la Columbia Británica (Canadá). Estaba con fiebre, sediento y muy débil. Los doctores determinaron que era diabético de nacimiento.

Como manda el protocolo, los galenos explicaron a los padres cómo debían actuar a partir de ahora. Cómo debían de controlar el azúcar, medir su cantidad en sangre y cómo debían suministrar la insulina que le permitiría seguir con vida.

Pero al contrario de lo que suele pasar con otros progenitores con niños enfermos, los Radita parecían no prestar atención. Es más, la madre dijo que todo eran patrañas y que su hijo no estaba enfermo. Daba igual lo que dijeran los resultados del laboratorio.

12 años después de este episodio, Alexandru moría en casa. Solo pesaba 16 kilos. Menos que un perro de tamaño medio. Los operarios que recogieron el cadáver aseguraron en el juicio que no habían visto una cosa igual. Su cara no tenía carne y se podían ver perfectamente todos los huesos de su cuerpo. Parecía una momia. Pero solo llevaba muerto unas horas. La autopsia fue muy clara: había muerto de una infección generalizada y de hambre.

La muerte del joven se produjo en abril de 2013 y rápidamente las autoridades empezaron a investigar a sus padres. Y lo que descubrieron escapa a toda lógica y dispara el horror.

Sus padres decidieron no apuntarle a ningún colegio. Se escolarizó en casa -una práctica legal en Estados Unidos y Canadá- y a pesar de ser diabético, jamás vio a un médico. Emil Radita, el padre, un inmigrante de origen rumano, creía que Dios le iba a curar. Y no se fiaba de los médicos canadienses a los que acusaba de intentar romper a su familia.

Tanto Emil como su mujer Rodica creían de manera fervorosa en Dios. Ninguno de los dos pertenecía a una secta: los dos eran católicos apostólicos romanos, como muchos de sus conciudadanos rumanos. Pero creían que si los médicos volvían a ver a Alexandru se lo iban a llevar para siempre. A él o a otro de sus otros siete hijos.

Lo creían porque en 2004 Alex volvió a tener una crisis hipoglucémica y le llevaron al hospital. Pero esta vez los médicos no le dejaron marcharse. Vieron que sus padres no le estaban cuidando bien y llamaron a los servicios sociales. Tras analizar su caso, los funcionarios canadienses dictaminaron que el niño debía alejarse de su familia biológica y ser adoptado.

Así, Alex fue adoptado por una pareja que le trató en condiciones. Solo le daban la comida que podía tomar, le llevaban al médico y le apuntaron a un colegio para que pudiera socializarse. Sin embargo, un juez dictaminó a finales de 2004 que Alex debía volver con sus padres biológicos.

En la sentencia se especifica que los Radita se comprometían a cuidar de Alex y a llevarle al médico. Mentira. Los trabajadores sociales recurrieron la orden, pero su petición no prosperó: Alex volvió a su casa… de la que no volvió a salir con vida. El último movimiento de los Radita fue una mudanza a Calgary, también en Canadá, en 2009.

En el juicio por la muerte de Alex, sus pares mostraron decenas de facturas de medicamentos contra la diabetes para intentar demostrar que habían tratado de cuidar a su hijo. Pero esta teoría choca con la realidad: su hijo murió de hambre con 15 años. Además, se supo que en las últimas horas de vida sus padres se negaron a llamar a una ambulancia y se pusieron a rezar, esperando un milagro que nunca llegó. Lo único que han recibido por sus plegarias es una sentencia que los condena a 25 años de cárcel.
(1) En España, “irse de rositas” es provocar un desastre y no ser enjuiciado por ello.

No se pierdan: Seres “unineuronales”, ¡Qué asco de Biblia!, Ateísmo ES Moralidad, La miseria del veganismo y Susan Sarandon.

Soy un amante de la Astronomía y, por lo tanto, de la exploración espacial. Y en más de una ocasión he tenido que responder a comentarios de gente que no entiende cómo funciona el mundo, de gente que cree que internet es la ocurrencia espontánea de un iluminado o que las operaciones que eliminan la miopía se han hecho siempre. Y digo esto porque Javier Peláez también se ha visto abocado a entrar en el debate que originó en twitter la “clásica” pregunta que suele plantear algún discapacitado intelectual: ¿Por qué gastamos dinero buscando agua en Marte mientras que en África apenas tienen para beber?… He visto muchas veces esa absurda pregunta y mi contestación fue la siguiente: ¿Sabes que la gran mayoría de los filtros que se utilizan para depurar el agua en África se basan en los desarrollos espaciales de la NASA? La respuesta que le ofrecí debió dejarle bastante confuso porque no volvió a responder.

A pesar de vivir constantemente rodeados de tecnología espacial que ha mejorado la vida de miles de millones de personas, aún queda gente que considera que la exploración espacial es una pérdida de tiempo y de dinero. Resulta paradójico que los mismos comentaristas que una y otra vez cuestionan la utilidad de la exploración espacial son incapaces de pasar un solo día sin utilizar alguno de los inventos y desarrollos procedentes de ella sin saberlo.

Avances en aeronáutica, en comunicaciones, en componentes electrónicos, en salud, medicina o biotecnología, tecnología en instrumentación, en nuevos materiales, en óptica, en sensores… Las agencias espaciales, y especialmente NASA, nos han ofrecido durante las últimas décadas cientos y cientos de mejoras que utilizamos en nuestra vida diaria. Cuando nos subimos a un coche, cuando encendemos nuestros móviles, cuando nos ingresan en un hospital.mejoras-de-la-tecnologia-espacial

Poca gente sabe que la agencia estadounidense tiene un programa de transferencia de tecnología [NASA Tecnology transfer program] dedicado exclusivamente a recoger todo el conocimiento adquirido durante el desarrollo de misiones espaciales y aplicarlo aquí abajo, a nuestro día a día. Cuando alguien dice que ir al espacio no sirve de nada “aquí abajo” está ignorando las miles de mejoras que disfruta gracias al conocimiento de “allí arriba”.

Hace tan solo unas semanas, y como cada año, NASA publicaba el informe correspondiente de tecnologías espaciales que se han desarrollado en los últimos doce meses (no se lo pierdan y pinchen aquí) Más de 170 nuevos desarrollos aplicables a campos como la medicina, transporte, comunicaciones…

Pero hay algo aún más desconocido de todas estas aplicaciones e inventos desarrollados con tecnología espacial y es que gran parte de esta tecnología se ofrece bajo dominio público y libre de patentes. Es conocimiento y desarrollo de avances libres y a disposición de todo el mundo.

Hace unos días el blog salmón, un medio de comunicación especializado en finanzas, publicaba un acertado artículo titulado “Marte o el por qué el planeta rojo es fundamental para la economía”. El texto representaba la enésima intentona de hacer comprender que la investigación y el desarrollo de misiones espaciales han traído bienestar y crecimiento económico global a nuestro planeta. ¿Alguien realmente cree que si retiramos los cada vez más escasos presupuestos espaciales nuestro planeta iba a ir mejor?

Pero vayamos más allá: La exploración espacial habla de lo que somos como especie. Unos seres curiosos y deseosos de afrontar los desafíos más imponentes que existan. En la historia de la humanidad los viajes de descubrimiento han expandido nuestra cultura y han reducido nuestra ignorancia y, sí, para los más preocupados por la economía, también han abierto nuevas vías de comercio y riqueza.

Por eso no hay que olvidar que el destino no es lo más importante. Poner un pie en Marte o en satélite de Júpiter no es lo esencial, lo fundamental es cómo llegamos allí. No queremos ir a Marte solamente para pisarlo, al igual que no fuimos a la Luna para poner una bandera. El destino final es simplemente la culminación de cientos y cientos de problemas que debemos solucionar. ¿Cómo proporcionar oxígeno durante meses a una tripulación?, ¿cómo desarrollar nuevas formas de propulsión para llegar hasta allí?, ¿cómo inventar tecnologías que protejan de radiaciones?, ¿cómo fabricar comida para un trayecto tan largo?…astronauta-en-la-iss

Antes de dejar una bonita e histórica huella en algún remoto planeta debemos inventar, estudiar, analizar y resolver mil problemas que aún no tienen solución. De eso trata la exploración espacial, no de pisar Marte. Trata de cómo el ingenio humano se enfrenta a los retos y problemas que plantea viajar de A hasta B.

Para lanzar una sonda que viaje durante años y consiga colocarse en órbita perfecta alrededor de un asteroide a millones de kilómetros de la Tierra hay que desarrollar tecnologías increíbles, sensores, motores, software… Cientos de ingenieros e investigadores que se enfrentan a los desafíos espaciales más imposibles y que luego terminan convirtiéndose en el GPS de tu coche, en un whatsapp en tu móvil, en la óptica de tus gafas, en paneles solares que proporcionan energía barata y limpia o en los filtros que depuran agua en una aislada aldea de África.

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Mucha gente ignora que es necesario beber agua cuando se tiene sed, pero no es obligatorio (ni saludable) beber cuando no se tiene sed. Desde hace mucho tiempo yo ya sabía distinguir entre dos litros de agua al día y dos litros de líquidos al día. Es decir, en la fruta, en la ensalada, en el vino o cerveza de las comidas también hay agua. Entonces ¿por qué tragarse, además, dos litros de agua sin gana?

Resulta que ya disponemos de un nuevo estudio que nos avisa de los posibles perjuicios de abusar del agua exclusivamente por la leyenda urbana de “beber dos litros de agua al día es bueno”. Pues no.vaso-de-agua

Científicos de la Universidad de Monash, Australia, han cuestionado el consejo de beber una cantidad de agua predeterminada al margen de la predisposición física. En el estudio, cuyos resultados han sido publicados en la página web de la universidad, los investigadores analizaron con una resonancia magnética los procesos que surgen en nuestro cerebro cuando nos obligamos a beber agua, aunque nuestro cuerpo no demuestre deseos de hacerlo.

Resultó que el cerebro activa los procesos de “inhibición de ingesta” tras el consumo de líquido en exceso. Este mecanismo del cuerpo humano sirve para regular la ingesta de líquidos y nos protege de un exceso de agua, que puede causar una intoxicación potencialmente fatal.

La hiponatremia representa un peligro, porque los niveles vitales de sodio en la sangre se tornan anormalmente bajos. Los síntomas de este proceso varían del letargo y náuseas, pudiendo llegar a convulsiones y el coma, afirman científicos.

“Había casos cuando atletas de maratones recibieron instrucciones de beber mucha agua y murieron en determinadas circunstancias, ya que ciegamente siguieron esas recomendaciones y bebieron muy por encima de lo que necesitaban”, comentó uno de los autores del estudio, el doctor Michael Farrell.

Si solo hacemos lo que nuestro cuerpo nos exige, probablemente vamos a hacerlo bien: simplemente beber de acuerdo con la sed en vez de una programación elaborada“, apuntó Farrell.

No os perdáis: ¿Qué es la comida? ¡Química!, Mito y timo de los alimentos “ecológicos”, Ser vegano es mala idea, El fraude de la Vitamina C contra el cáncer y Vegetariano, vegano y dieta paleolítica.

Cuestión de principios

Hace un tiempo publiqué un post titulado “Mi Cultura”, escrito por Anaxícrates. Y a pesar del paso del tiempo no pierde fuerza. Antes al contrario, la gana. Incluso en sus comentarios de entonces:

Tengo una cultura especial, pues no he encontrado a mucha gente que la comparta. Además, como esas gentes no forman un grupo geográfico, ni racial, ni lingüístico, aumenta su rareza. Incluso comparto la misma cultura, o al menos me siento identificado, con gente que ha vivido en otras épocas. No sé, entonces, si técnicamente se le puede llamar “cultura”, en todo caso llamémosla “costumbre personal”.

Tengo la costumbre personal de no respetar crueldades o estupideces en nombre de la cultura, el arte, el sentimiento popular y, menos aún, de una creencia infundada o, en el peor de los casos fundada en un ente llamado dios cuyas formas y caprichos son tan variados como “culturas” hay.

El no respeto, muchas veces se transforma en un profundo disgusto – cuando no en un gesto de asco, el asco que viene de una mente consciente, no el que viene de las tripas – pero muchas veces en una risa profunda y burlona. Como Mark Twain, creo que la risa es una poderosa arma aún no aprovechada por la especie. No es casual que cuanto más estúpido es un acto, más solemne es ¿O no es estúpido y cruel cortarle el prepucio a un niño en nombre de una tradición o de un dios que nunca da prueba de su existencia? ¿No es estúpido acaso pensar en un dios todopoderoso preocupado por el prepucio de un infante? Es tremendamente estúpido, incoherente y hasta ofensivo para un dios que presume ser el creador del universo. Sin embargo nadie se ríe en tales ceremonias. Como nadie se ríe cuando se pretende que un pedazo de pan se transforma en el cuerpo de un dios. La solemnidad es en realidad el resultado de siglos de represión de turbas ignorantes hacia el que, en distintas épocas, pudo ver más allá de su ignorancia y sus miedos (el hombre que Diógenes buscaba con una linterna).

Sin embargo no ando por las iglesias ni por las sinagogas riéndome de tales cosas, como no entraría en una mezquita con un perro. Soy consciente que en tales situaciones correría riesgo mi vida, pues la solemnidad y el no pensar se ha logrado por siglos de represión. Pero si alguien me asegurara que no pasa nada, tampoco lo haría. Solo conseguiría enfurecer a mentes ya domesticadas y lo único que ganaría es que “se sientan fortalecidos en su estupidez”, perdón, “en su fe”. La risa rinde efecto en ambientes más íntimos, no entre piaras de fanáticos que se apoyan unos a otros. Al fin y al cabo, son ellos los que seguirán perdiendo el tiempo, y en el caso de un musulmán quien se pierda del afecto de un perro.

Sin embargo, ante esta resignación de saber que no podré cambiar el mundo yo solo, hay algo que me irrita y no me acostumbro. Es cuando me encuentro ante el que pretende, mediante una cierta “intelectualidad”, justificar cosas crueles o tontas o sin sentido. “Es que no captas el significado profundo del génesis”, dicen algunos, por ejemplo, ignorando que el génesis bíblico es una leyenda más de las tantas que se crearon para explicar lo que no se podía. Como si serpientes que hablan, manzanas envenenadas, dioses coléricos y castigos fueran la única leyenda. Ahí tenemos el Jardín de las Hespérides, Prometeo encadenado y el fuego robado a los dioses ¿Hay algún otro significado profundo que los ya conocidos? No. Entonces ¿Por qué el relato bíblico debe tener “algo especial”? o mejor dicho ¿Qué pruebas tiene de tal “especialidad”?

“Es que no entiendes de la tradición judía de cortar el prepucio y chuparle el pene al niño”, dicen otros. Como si fuera la cosa más lógica del mundo, o la más sana o que al menos tiene una utilidad no del todo manifiesta. Pero no, la explicación es que un dios –de nuevo el gran escondido– lo ordenó como signo de una alianza. Y nos quedamos todos más alegres cantando loas al señor sin que nadie pregunte si dios no tenía algo mejor que hacer o, de otro modo, hasta qué punto no fue una imposición hecha por una perdida jerarquía religiosa en los albores de la humanidad. Peor aún, SABEMOS que el prepucio cortado es fruto de la locura de alguna casta sacerdotal y sin embargo se continúa practicando, y cuidadito con señalar semejante imbecilidad porque entonces eres un ignorante, un ignorante de no saber disimular las ignorancias ajenas.

“Es que las corridas de toros son un arte y no entiendes de lo artístico que queda un toro sangrando y mugiendo de dolor y babeando de rabia impotente” dicen otros. Pues lo siento, como en el arte no hay “nada escrito” diré lo que mi cultura me enseñó: veo un par de tipos con traje de mariquita cobardemente torturando un animal del que sacan largas ventajas, hasta que alguna estupidez esporádica, una cornada, justifica su valentía.

Son todas estás justificaciones las que más me enervan porque sé que vienen de gente medianamente ilustrada, cuando no universitarios, y porque viene de gente, muy probablemente, mejor que yo. Entonces si yo pude haber superado en muchos aspectos mi propia estupidez y las costumbres que me impusieron (cuando era niño mataba pajaritos hasta que pude reflexionar sobre esta crueldad inútil), si yo pude aprender de otras culturas (una vez escuche a un árabe decir “nos tildan de sucios porque nos sonamos la nariz y largamos nuestros mocos en la calle, pero ustedes se lo guardan en el bolsillo”, y desde aquello uso pañuelos descartables que tiro a la basura) ¿Por qué extraña causa tamaña cerrazón mental al punto de justificar intelectualmente las crueldades o estupideces en nombre de la cultura, el arte, el sentimiento popular o una creencia infundada?
Firmado: Anaxícrates. (Y Siesp lo suscribe).

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Otro cura canalla

otro-cura-degeneradoPhilip J. Pizzo es uno de esos ensotanados fascistas que, en una vida anterior (si la reencarnación fuera posible), bendijo y dio la comunión a asesinos como Pinochet, Franco o Videla. Y digo esto porque ese sujeto radiactivo, además de ofrecer a sus fieles el cuerpo de Cristo para que practiquen la teofagia en sus misas, se dedica a exhortar a los contrarios a Trump para que se suiciden, en vez de practicar la Solidaridad, algo que a su dios se le debe suponer.eso-no-es-solidario

Según informa The Independent, el cura ha sugerido en Facebook que cualquier persona que no esté de acuerdo con el presidente debería quitarse la vida saltando desde lo alto de un edificio. Los creyentes debieran tomar buena nota de la actitud de Trump con el resto de la Humanidad, apoyada por canallas como Philip J. Pizzo, y la que supuestamente tuvo ese Cristo al que se comen todos los domingos… ¡¡y ser coherentes!! Es decir, abrir los ojos y librarse de las cadenas de la secta católica de una vez.

Pero todos los que aplicamos el epigrama de Salvor Hardin (“Nunca permitas que tu sentido de la moralidad te impida hacer lo que está bien”) ya sabemos cómo es la venda que se ponen en los ojos los creyentes: “No importa lo bien que vivan estos canallas, no importa los niños que violen, no importa el eterno apoyo a genocidas. Ellos tienen fe, y creen que la fe les otorga la razón”. Pobres infelices, y los califico así porque confunden su “felicidad” con el seguimiento de las normas de monstruos como esos canallas.

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