Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 13/07/14

El milagro de Calanda

O Leyendas de la secta católica.- Nuestro amigo carrilnorte me ha hecho llegar esta información sobre el famoso milagro de Calanda, una localidad cercana a su domicilio, donde podemos comprobar hasta dónde llega el cinismo humano, y hasta dónde llega el autoengaño de la secta católica con tal de mantener bajo su dominio a sus rebaños. Aún así, esta historia es digna de ser conocida por todos.Calanda

‘’’El milagro de Calanda fue proclamado el 27-Abril 1641 por el arzobispo Pedro Apaolaza, asesorado por nueve consultores y tras el interrogatorio de veinticinco testigos, según el cual al joven Miguel Joan Pellicer Blasco, la noche del 29-03-1640 en su casa de Calanda, le fue restituida la pierna derecha que le había sido amputada en octubre de 1637 en el Hospital de Gracia de Zaragoza por el cirujano Joan de Estanga, y enterrada por el practicante Joan Lorenzo García.

A los 19 años, trabajando en Castellón con su tío, le pasó un chirrión (carro agrícola) cargado de trigo, por encima de su pierna derecha. Trasladado a Zaragoza, su primera visita es al santuario del Pilar, donde confiesa y comulga.

Tras su convalecencia, provisto de pierna de palo y muleta, vive de trabajos de mano ocasionales y, sobre todo, de limosnas que recoge en el Pilar, siendo por eso su persona familiar a los zaragozanos. En Marzo de 1640 vuelve a Calanda y el jueves, 29 de ese mes, cargó en la era nueve cargas de estiércol, ayudado por una hermana suya. Cansado, tras quitarse la pierna de palo en presencia de sus padres y de unos vecinos, se acuesta a las diez de la noche en una yacija improvisada en la habitación de sus padres, por estar la suya ocupada por un soldado de paso. Cuando al poco rato entran sus padres, ven que bajo el cobertor sobresalen dos piernas; despiertan a Miguel de un sueño profundo, en el que soñaba encontrarse en la capilla del Pilar, ungiéndose el muñón de la pierna con el aceite de sus lámparas, como lo había hecho en su convalecencia; comprueban que la pierna restituida tiene las mismas señales (cicatrices y mordedura de un perro) que tenía la amputada.El cojo de Calanda

Ya aquella noche se enteró la vecindad, y al día siguiente celebró en la parroquia el vicario Jusepe Herrero, una misa de gracias, confesando y comulgando Miguel. El 2 de Abril vienen desde Mazaleón su cura, M. Seguer y el notario Miguel Andreu, quien levantó acta del suceso, que se conserva con el protocolo de todo el año 1640 en el despacho del alcalde de Zaragoza. El 25 de Abril llega Miguel con sus padres a Zaragoza para dar gracias a la virgen del Pilar, a cuya intercesión se atribuye la curación. Traen consigo una información hecha por el justicia de Calanda, Martín Corellano, que el cabildo del Pilar envía al conde-duque el 30 de Abril. En sesión del 8 de Mayo el capítulo y consejo de Zaragoza acuerda constituirse parte para instar al arzobispo la calificación milagrosa de la curación.Placa en El Pilar por el milagro

Se difundió por toda España la noticia. El 5 de Junio se inicia el proceso arzobispal, y a fines de 1640 el cronista T. Tamayo y Vargas narra el suceso en sus Adiciones al Enchiridion de A. Venero. Durante el proceso el cabildo del Pilar contribuye al sustento de Miguel y sus padres, conservando aun su archivo los recibos de estos gastos. Culmina el proceso con la sentencia de 27-4-1641, celebrada con festejos y fuegos de artificio en la plaza del Pilar. Del Proceso y Sentencia se conserva en el archivo del Pilar trasunto notarial de aquel día por Martín de Mur. (Su texto, editado parcialmente en 1808, lo ha sido íntegramente en 1829, 1872, 1894, 1940, 1970 Y 1974).

Ese mismo 1641, es recibido Miguel en la Corte de Madrid por Felipe IV, quien le besa la pierna (hay grabado), como testimonia el P. Juan Briz y aparece escrita por fray Jerónimo de San José, historiador aragonés, una Relación del Milagro en la imprenta zaragozana Dormer. Esta Relación se difunde por España y el Sur de Francia y en 1643 se traduce al italiano en Roma, siendo informado personalmente del milagro el papa Urbano VIII por el jesuita aragonés P.F.Franco. Diego Dormer, editor también de literatura de cordel, dedica al milagro en 1642 un pliego suelto en verso, núcleo del posterior romance popular: Miguel Pellicer, vecino de Calanda /// tenía una pierna muerta y enterrada /// (…. Sigue…)

La partida de defunción en Velilla de Ebro (Zaragoza) de 12-9-1647 de un *Miguel Pellicer, pobre de Calanda*, corresponde, probablemente a aquel mozo aragonés protagonista.’’’

No os perdáis: Fraudes religiosos, Apariciones marianas, La virgen de Lourdes o Milagros de verdad. Pero la verdad sobre el cojo de Calanda está AQUÍ.

Read Full Post »

A %d blogueros les gusta esto: