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Archive for 5/04/14

En palabras del famoso Dr. Escribano, “La comida No es Filosofía, es Química”. (Pruebas AQUÍ). ¿Se imaginan a un tigre comiendo bellotas, o a una vaca comiendo carne? Hay animales herbívoros, hay carnívoros, y unos pocos son omnívoros. El ser humano es omnívoro. Y la prueba se constata, además de la física digestiva, en los procesos químicos de la comida. Las dietas que impliquen conducta antinatural humana (por ejemplo el veganismo) son filosofías que unos idealistas se autoimponen por autosugestión de ideas de la new age, buscando únicamente argumentos que apoyen su ‘religión’ y obviando la Ciencia y, sobre todo, la Evolución que nos ha traído hasta la situación actual donde podemos elegir ir contra nuestro propio organismo, como hacen esas dietas supresoras de la cualidad humana esencial: ser omnívoro.Megan Fox friendo un bistec

La mejor ilustración de que la comida es química y no filosofía podríamos adquirirla leyendo todo el proceso de la digestión (remito al final del post al informe completo que tengo en la barra lateral). Sirva este adelanto:

La producción de los jugos digestivos.- Las glándulas digestivas que actúan primero son las glándulas salivares de la boca. La saliva que producen las glándulas contiene una enzima que comienza a digerir el almidón de los alimentos y lo transforma en moléculas más pequeñas. Una enzima es una sustancia que acelera las reacciones químicas en el cuerpo.

El siguiente grupo de glándulas digestivas está en la membrana que tapiza el estómago. Éstas producen ácido y una enzima que digiere las proteínas. Una gruesa capa de moco tapiza la mucosa y evita que la acción acídica del jugo digestivo disuelva el tejido del estómago. En la mayoría de las personas, la mucosa estomacal puede resistir el jugo, a diferencia de los alimentos y de otros tejidos del cuerpo. Después de que el estómago vierte los alimentos y su jugo en el intestino delgado, los jugos de otros dos órganos se mezclan con los alimentos para continuar el proceso. Uno de esos órganos es el páncreas, cuyo jugo contiene un gran número de enzimas que descomponen los carbohidratos, las grasas y las proteínas de los alimentos. Otras enzimas que participan activamente en el proceso provienen de glándulas en la pared intestinal.

El segundo órgano, el hígado, produce la bilis, otro jugo digestivo. La bilis se almacena en la vesícula biliar entre las comidas. Cuando comemos, la bilis sale de la vesícula por las vías biliares al intestino y se mezcla con las grasas de los alimentos. Los ácidos biliares disuelven las grasas en el contenido acuoso del intestino, casi del mismo modo que los detergentes disuelven la grasa de una sartén. Después de que las grasas se disuelven, las enzimas del páncreas y de la mucosa intestinal las digieren. (Informe completo aquí).

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