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Archive for 8/07/13

Medio millón de personas inocentes ciegas por un gusano. ¿Quién puede crear un gusano así? ¿Es eso diseño inteligente? Imposible. Debe ser la Evolución, porque un “diseñador” de ese bicho merecería ser combatido, jamás adorado.sobrevivientes yanomami

Los médicos acorralan en la remota selva de los yanomami al parásito culpable de la ceguera de los ríos, tras haberlo eliminado del resto de América.

En medio de la selva virgen, es difícil explicarle a un indio yanomami que no puede dar un paso para ir de un árbol a otro porque un hombre blanco decidió que por ahí pasa la línea imaginaria que traza la frontera entre Brasil y Venezuela. Desnudos y obviamente sin pasaporte, los yanomami siguen cruzando la frontera a su antojo, como han hecho desde siglos antes de que existiera una raya divisoria. El problema, explica el médico salvadoreño Mauricio Sauerbrey, es que los yanomami transportan con ellos a un monstruo: un gusano que ha dejado ciegas a 500.000 personas en el mundo. Y los médicos que persiguen al parásito no pueden atravesar alegremente la frontera.

En 2005, más de 140.000 personas de América Latina estaban infectadas por el gusano, en Colombia, Ecuador, México, Guatemala, Brasil y Venezuela. Pero una exitosa campaña médica, que ha distribuido 11 millones de dosis de antiparasitario, ha conseguido barrer al enemigo, responsable de la llamada ceguera de los ríos, una enfermedad olvidada conocida entre los científicos como oncocercosis. El último refugio del gusano en América es la tupida selva de los yanomami. […]

Es fácil ver que la enfermedad sigue ahí. Muchos yanomami lucen en sus cabezas una especie de chichón, que en realidad es un repugnante ovillo de gusanos machos y hembras reproduciéndose bajo su piel. En cada uno de estos nódulos, los gusanos adultos producen miles de gusanitos pequeños que viajan por todo el cuerpo, arrasando la piel de los indios, que puede quedar con el aspecto de un pergamino. El picor es lo primero que sienten al despertarse y lo último antes de dormirse. Su vida se convierte en un infierno.

En algunos casos, los gusanos pequeños, llamados microfilarias, llegan a los ojos y producen ceguera. Esta enfermedad hunde a los pueblos en la miseria. Los infectados no pueden trabajar, ni ir a la escuela, ni cuidar a sus familias. Y el parásito se extiende como una peste en las comunidades por la picadura de un mosquito, conocido como la mosca negra. […] (Noticia completa aquí).

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