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Archive for 21/05/13

Nuestro amigo y ‘filósofo’ Anaxícrates, al igual que muchos de nosotros, enseña que las teorías new age del tipo “a mí me funcionó”, o la defensa del “conocimiento milenario” –sólo por ser milenario– por encima del Conocimiento, e incluso las teorías conspiranoicas, son todas el resultado de la pérdida de inteligencia en nuestra sociedad. He aquí sus palabras:Estramonio -fruto inmaduro

Dioscórides fue un médico griego que sirvió en el ejército romano. Escribió alrededor del año 50 d.C. “Plantas y remedios medicinales”. Veamos lo que dice sobre el “estramonio”: “Su raíz bebida con vino, en la cantidad de un dracma, tiene la virtud de crear fantasías no desagradables. Bebidos dos dracmas produce éxtasis durante tres días; si se beben cuatro, incluso mata.”

Cuando Dioscórides escribió esto, no había sistemas de clasificación, ni nomenclatura biológica. Identificar una planta era una actividad que se transmitía de generación en generación por conocimiento práctico. La confusión que se generaba era muy grande, tanto que incluso traducciones muy buenas al castellano, como la de Manuela Valdez, de editorial Gredos, se equivoca, asignando el “estramonio” de Dioscórides a Datura stramonium, cuando por la descripción que se hace de la planta, surge claramente que es Atropa belladona (Dioscórides habla de frutos en forma de uva, que lo tiene A. belladona, en cambio D. stramonium tiene fruto seco y espinoso).

Actualmente la descripción de una planta no se hace como en la época de Dioscórides, porque se tiene un amplio conocimiento de anatomía comparada de las mismas; y sus efectos no se describen tampoco de la misma manera. Veamos lo que dice Wikipedia sobre el estramonio: “Contiene en las partes aéreas: alcaloides tropánicos (0,03-0,06%): l-hiosciamina (predominante en la planta fresca), atropina (en la planta seca), norhiosciamina, noratropina. Ésteres del escopanol: escopolamina o hioscina, atroscina. Hidroxicumarina: escopoletol.”belladona

Para entender sus efectos sobre nuestro organismo hay que buscar lo que se conoce sobre cada una de estas sustancias. Por ejemplo para atropina (nuevamente wiki): “La atropina es un fármaco anticolinérgico extraído de la belladona y otras plantas de la familia Solanaceae. Es un alcaloide, producto del metabolismo secundario de estas plantas y se ocupa como medicamento con una amplia variedad de efectos. Es un antagonista competitivo del receptor muscarínico de acetilcolina. Suprime los efectos del sistema nervioso parasimpático, ya que los receptores muscarínicos se encuentran en los tejidos efectores parasimpáticos.”

Cuando se compara lo que se sabe de la misma planta después de 2000 años, hay un abismo en la terminología y en la cantidad de información. Sin embargo tales extremos del abismo están unidos por un hilo conductor común. Si leemos la introducción que hace Dioscórides en su obra lo encontraremos.

Dioscórides toma el conocimiento anterior, por ejemplo de Teofrasto, lo compara con su experiencia, compara distintas obras de su tiempo y marca las discrepancias entre lo descrito y lo observado, trata de sistematizar el conocimiento y hacerlo universal, incluyendo todos los nombres de la planta en distintos idiomas. Sin duda que hay ciencia en Dioscórides, por más que diga cosas que actualmente suenen disparatas, como que los ratones frescos, partidos al medio, puestos sobre las picaduras de alacranes curaban del veneno.Textos de Dioscórides

A veces, en un juego mental, trato de imaginarme qué reacciones tendrían hombres como Demócrito, Dioscórides o Tales, trasladados a nuestra época, ante un tomógrafo computado, una cirugía de corazón, un ciclotrón o algo más doméstico como un aparato de TV. Si los considerásemos como “hombres primitivos” probablemente concluiríamos que verían nuestro estado actual de cosas como hechicería. Pero sucede que no eran hombres primitivos, eran (son) hombres actuales: la cantidad de conocimiento pone un abismo entre las épocas de estos hombres y nosotros, pero la manera de llegar al Conocimiento, el rechazo a lo irracional y a los mitos, la búsqueda de causas naturales, la manera de tomar el conocimiento anterior y compararlo, criticarlo a la luz de lo observado, los une íntimamente a lo más avanzado de la Ciencia moderna.

Estoy convencido que se sentirían asombrados, pero no frustrados, porque en el fondo, cuando indaguen un poco a cómo llegamos a tales cosas, encontrarían lo esencial de su filosofía como método para conocer el único mundo del que tenemos pruebas.

Tal vez la frustración la sentirían por otro fenómeno: para la gran mayoría de la gente, el esquema mental sigue siendo anterior a los presocráticos. Siguen creyendo en los mismos mitos renovados, o bien reemplazaron el designio caprichoso de los dioses por irracionales teorías conspirativas; son incapaces de ver lo conocido actualmente está basado en la crítica, empírica y teórica, de lo que se conocía. Esa mayoría de gente vuelve una y otra vez a recurrir a “conocimientos milenarios”, como si la historia no existiera; peligrosamente hacen uso y abuso de una tecnología que ampliamente los sobrepasa en el conocimiento del “en qué” se basa tal tecnología y lo que es peor en el “cómo” se genera tal tecnología.

Así tenemos la más grande ironía anacrónica de la Historia: la mayoría de los hombres actuales vive en el siglo IV antes de nuestra era, y unos pocos griegos de dos mil años atrás, son (no sorprendentemente al menos para mí) tan actuales como las mentes más lúcidas de nuestra época.

Lean por favor Pseudociencia en Oncología. Y además: El fraude de la Vitamina C contra el Cáncer, Medicina “parasitaria” o En busca del Unicornio.

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