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Archive for 21/10/12

Cáncer y pseudomedicina

Anaxícrates me dado a conocer la página los productos naturales ¡vaya timo! de la que copio su última entrada sobre los peligros de la pseudomedicina: “”Una actitud normal hacía las pseudomedicinas es dejar (puesto que muchas -como la homeopatía- son inocuas por no tener ningún principio activo) su utilización a la libre elección del paciente. Se soluciona con el típico: “Daño no le va a hacer”. El ministerio de sanidad parece haberse abonado a ese principio de Poncio Pilatos de lavarse las manos y solamente exigir que demuestren su inocuidad, sin exigirle que demuestren su eficiencia, como a cualquier medicamento convencional.

Esto tiene un grave riesgo: confundir al paciente. Éste, con la ayuda de médicos o pseudomédicos estafadores, puede pensar que está siguiendo un tratamiento adecuado, cuando en realidad lo que está pasando es que pierde un tiempo precioso para que un tratamiento convencional sea efectivo. Creo que no hay mejor forma de ejemplificar el drama que puede suponer esto para una familia que el correo que recibí hace unos días:

‘’’Buenos días, soy XXX, psicóloga, que está viviendo un drama familiar relacionado con los temas que usted toca […] Señor Mulet, yo sí tengo que decir algo que nada tiene que ver con el agente naranja ni con los transgénicos, pero no sabía dónde colocar mi comentario. Quizá las etiquetas más adecuadas serian “cáncer” y “medicina alternativa”, cuya relación está provocando hoy en día un drama en mi familia.

Intentaré resumirlo: vivo con mi hermana. Hace 6 meses le encontraron unas células atípicas en el cuello del útero, una colposcopia determinó que se trataba de una alteración provocada por el virus del papiloma y que se encontraba en un CIN 3, es decir, la antesala del cáncer. El protocolo a seguir según la medicina científica en este punto es claro y único; conización. O sea, extraer el trozo de cérvix infectado, intervención que se hace con anestesia local y sin ingreso. Bien, pues he tenido que vivir como mi hermana revocaba la operación ante la mirada estupefacta de los médicos con el argumento “no me voy a operar, porque me voy a tratar con medicina alternativa”.

Y este fue el inicio del vía crucis en el que todavía se encuentra, orquestado por ella misma. Primera parada, una supuesta ginecóloga alternativa que se limitó a darle un tal aceite de pompeya y unas setas de nosedonde, que tienen fama de ser “un potente anticancerígeno natural”. Visita, 100 euros; “medicamentos”; 50 euros + 65 euros. Después de unas cuantas visitas, no sé por qué motivo (quizá para quitarse el muerto de encima, o mejor dicho, a la futura muerta de encima), esta mujer decidió derivarla a un médico que le haría un tratamiento más potente. Y aquí empezaron las sesiones de Ozonoterapia, acompañadas por supuesto de cremitas ultracaras y exclusivas (según ellos, el motivo de que no se usen en la seguridad social es la falta de presupuesto y no la falta de datos científicos que demuestren su eficacia). Por supuesto no baja de 100 euros la visita.

Después de 10 sesiones de ozonoterapia, la semana pasada la encontré llorando en casa. Por 7ª vez en lo que va de año, había vuelto a contraer amigdalitis y las lesiones externas en la vagina, zona perianal y ano (condilomas y úlceras) le dolían tanto que le impedían ir al baño. Ese día la acompañé yo a su médico y entendí por qué le gusta tanto ir. Edificio bellísimo de estilo modernista, interior agradable, personal amabilísimo, trato exquisito y el detalle infalible, siempre buenas noticias. La llevaron a la camilla donde tienen una botella de ozono que se conecta a una maquina con cánulas, la aplicación es directa, ozono dentro de la vagina y ésta vez ¡también por fuera!

¿Que cómo resolvieron el problema de la volatilidad del O3? pues con una sencilla bolsa de plástico (de basura). Mientras tanto la enfermera iba aportando unas explicaciones de lo más tranquilizadoras y científicas; mira cariño, lo que te pasa es que el bichito está dentro y como le estamos atacando, se rebela y por eso te salen tantas heriditas. Pero no te preocupes, porque es mejor que esté fuera a que esté dentro. Ahora está saliendo todo lo malo para afuera pero esto ya es el final. Por cierto, ¿estás tomando zumo de limón por la mañana? ¡pues eso lo deberías hacer ya como una costumbre! ¿y avena? mira que piel tengo yo, esto es porque tomo avena todos los días. Ah, se me olvidaba…te voy a traer (traducción: vender) un jabón buenísimo de los glaciares que te va a ir muy bien, están hechos con la tierra que queda cuando el glaciar se desplaza”.

Acto seguido, visita con el súper-doctor, que se supone pasa consulta en un CAP (somos de Barcelona) por las mañanas, que la recibe con un “estoy muy contento de tu evolución”, la observa y le manda otra cremita. Conclusión, que según esta gente ¡mi hermana está peor porque está mejor! O sea, igual que cuando te decían de pequeño “el agua oxigenada te duele porque la herida se está curando”. Y a todo esto yo, resignada y tragándome todo el espectáculo, todavía esperaba que le mandaran hacerse otra colposcopia, que es la única prueba que va a determinar si está mejor o peor (evidentemente no se le ocurrió al señor).

Al llegar a casa intenté hablar con ella y abrirle los ojos acerca de toda esta farsa y me topé contra un cerebro completamente blindado, la mismita sensación de estar ante una persona que pertenece a un organismo sectario. Sus argumentos fueron básicamente “los médicos no saben nada/ la medicina donde no puede curar, corta y un virus no se corta/ yo me estoy ocupando del tema/ la alimentación es más potente que cualquier medicamento/ la conspiración farmacéutica/ me va a ser más difícil curarme porque tu no confías en mi curación, me estás enviando energías cuánticas negativas, cómo puede ser que mi hermana no me apoye”.

Así que en un afán desesperado por documentarme, encontré su libro, señor Mulet, y para mí fue un alivio darme cuenta de que las cosas si no me cuadran es por algo. Cada capítulo parece un ítem diagnóstico del DSM-IV para lo que tiene mi hermana, que para mí es una nueva enfermedad mental de este siglo “¿Obsesión naturalista?”. Primero empezó con el sano hábito del reciclaje (hasta aquí bien), luego la alimentación ecológica (hasta el punto de que ya no puedo comprar azúcar que no sea ecológico, ni huevos que no sean de gallinas felices, ni absolutamente nada que no sea más caro de lo normal, porque no lo prueba), luego la homeopatía, el Reiki (se ha hecho profesora), las regresiones, la física cuántica, el Feng Shui, viajes astrales, etc. Y mi actitud ha sido siempre de “semiapertura” y respeto, sé que es una adulta y no puedo hacer nada, pero llegados a este punto de gravedad ¿debo quedarme al margen sabiendo que mientras perdemos el tiempo, una célula maligna puede estar viajando hacia su sistema linfático?

¿Se sabe algo acerca de las aplicaciones ginecológicas de la ozonoterapia? Su opinión será recibida como agua de mayo. Muchísimas gracias por divulgar el sentido común’’’.

Acotación del Sr. Mulet: El ozono es un oxidante muy potente, capaz de provocar las úlceras que se describen en el mail. Sobre la ozonoterapia comentar que solo está demostrado su efecto en dolores lumbares, como escribí hace un tiempo en Naukas. Conocí un caso de un pseudomédico que recetaba ozonoterapia en dosis homeopáticas para tratar una enfermedad degenerativa como la ELA, lo dicho, un estafador. Recibí otro correo que quizás ayude a entender la actitud de su hermana y hasta dónde puede llegar el drama:

Mi madre ya murió hace 3 años de un cáncer de útero. Siguió todo el circuito de la medicina científica y duró un año. La medicina no la curó, pero con toda seguridad, le alargó la vida. No nos gastamos ni un euro en su tratamiento y no me queda ninguna duda de que se hizo lo que se pudo. Lo único que me podría haber ahorrado es una caja de pastillitas que le compré porque me dijeron que mejoraba las defensas (homeopatía) y no alteraban el tratamiento de quimio (claro, si no hacen nada…), hubiera sido mejor invitarla a un helado.

Si he decidido difundir este correo, obviamente con permiso de la autora, es para denunciar que actitudes como “daño no le va a hacer”, “a mí me funciona”, “si lo venden en farmacias por algo será” permiten que terapias sin ninguna validez lleguen al público y esto nunca es inocuo. Pueden conducir a verdaderos dramas””.

Relacionados: Ciencia vs creencia (I), Medicina “natural” y cáncer, Limón+bicarbonato = fraude, Ciencia para normales y Curar el cáncer (II).

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