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Archive for 1/09/12

Yonaguni es una isla japonesa situada a 300 millas al Sureste de Okinawa, con una extensión de 29 Km2 y menos de dos mil habitantes. Y su interés radica en ciertas estructuras megalíticas descubiertas en su costa por unos buzos en 1985. Un amigo del blog (iniciales RL) me ha animado a escribir sobre este tema.

A primera vista, tal como podemos ver en las primeras fotos que aporto, sería legítimo pensar en una “construcción artificial” que se sumergió en las aguas marinas por culpa de un terremoto o, incluso, que “alguien” construyó en ese lugar cuando las aguas tenían un nivel mucho más bajo (última era glacial). Para el primer caso (hundimiento por terremoto) la fecha de datación de esas “construcciones” puede ser cuando se quiera, entre antiguo y muy antiguo. Y para el segundo caso (construidas a ese mismo nivel) su datación sería como mínimo de hace 10.000 años, por lo que ya tenemos abierto el melón de la especulación.

Yo voy a intentar exponer este tema desde el punto de vista de la razón y la lógica, desde un punto de vista más aséptico que el presentado en la Wikipedia.

La fantasía humana no tiene límites. Veamos: La geóloga marina japonesa Masaaki Kimura ha manifestado recientemente: “He trabajado durante décadas para demostrar que las rocas encontradas por los turistas buceando en 1985 son de una ciudad antigua que pudo haber provocado la fábula de Mu –un equivalente del Pacífico de la historia de la Atlántida”. Y añade: “A juzgar por el diseño y la disposición de las ruinas (no ha demostrado aún nada y ya las llama ruinas), la ciudad se parecía a una antigua ciudad romana donde se intuyen un arco del triunfo y una capilla sobre la colina”.

Hasta aquí la cancha que le voy a dar a la fantasía o a la gana de obtener turismo. No voy a hablar de pareidolias ni a restar titulaciones universitarias a nadie, pero antes de ofrecer mis evidencias de la lógica voy a mencionar también la opinión de otros geólogos marinos en contrapeso a la entusiasta Kimura.

El profesor Patrick D. Nunn (yo aporto el link y Wikipedia no) profesor de Geociencias Oceánicas de la Universidad del Pacífico Sur, ha estudiado con detalle estas estructuras, y señala que las estructuras por debajo del agua continúan en los acantilados de pizarra de Sanninudai y que han “sido formadas únicamente por procesos naturales”. Concluye que en lo que respecta a las estructuras submarinas “no parece haber ninguna razón para asumir que son artificiales”.

También otro geólogo, Robert Schoch (aporto el link) manifiesta en Wikipedia: lo más probable es que se trate de una formación natural, posiblemente utilizada y modificado por los seres humanos en el pasado. Schoch señala que las areniscas de la formación de Yonaguni “contiene planos de estratificación paralelos numerosos y bien definidos, a lo largo de los cuales las capas son fácilmente distinguibles. Las rocas de este grupo también están atravesadas por numerosos conjuntos de líneas paralelas y verticales (respecto a la horizontal) planos de estratificación de las rocas de Yonaguni y se encuentran en una región propensa a los terremotos. Tales terremotos tienden a fracturar las rocas de una manera regular.”

Y ahora es cuando un analista independiente (yo) confronta las evidencias de unos y otros con formaciones naturales similares. Miren en la foto que adjunto de Old Rag Mountain (Parque Nacional de Shenandoah, Virginia, USA) una formación rocosa natural que cualquier profano en Geología podría confundir con alguna construcción megalítica humana. También confronto las rocas de Yonaguni con la famosa cueva de Naica recientemente descubierta bajo el desierto de Chihuahua (México). (Aporto un par de fotos). ¿Cómo construyeron los hombres antiguos esas fabulosas vigas de mineral cristalizado? Nadie pone en duda que esas formaciones son naturales, no las construyeron los antiguos. Sin embargo, cuando las vemos bajo el agua le retiramos la facultad de “creación” a la madre Naturaleza.

Para finalizar, ahora es cuando una mente objetiva y racional tiene que elegir entre la fábula y la coherencia. Admitir la fábula significa la inclusión de demasiados “factores” incontrolables en la argumentación, es decir, civilizaciones superantiguas cuando no procede (por evolución humana), o intervención “extraterrestre” (otra vez cruzan la galaxia con su tecnología punta para acabar amontonando piedras), o la indemostrable existencia de la Atlántida (Mu en este caso) como indemostrable es que tras Andrómeda no haya una fábrica de helados de chocolate. Si seguimos por este camino nunca avanzaremos. Pero esta indefinición fomenta el turismo.

Sin embargo, queda la opción de admitir algo mucho más sencillo y lógico: Las presuntas construcciones de Yonaguni son formaciones naturales (tal como se confronta con otras fotos y testimonios cualificados). Pero es que, aún en el caso hipotético de concederle una posibilidad a la intervención humana, no es de extrañar que pudieran haberse hundido hace sólo mil años porque en Japón, después de todo, además de japoneses hay también muchísimos terremotos.

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