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Archive for 4/12/11

El efecto placebo

Julen Rossi nos aporta este post: Los laboratorios que crean medicamentos están viendo, azorados, cómo el efecto placebo se potencia cada día que pasa, con nuevas camadas de pacientes a los que les hacen nuevas pruebas.

El modo típico en que se hacen las pruebas es convencer al enfermo que le estamos dando un nuevo y maravilloso fármaco, y luego darle una pastilla inocua de azúcar cande. Lo sorprendente es que si él cree de verdad que está recibiendo el medicamento, es muy probable que mejore. Algo así no está permitido en la ética médica, así que no se usa en terapias reales, pero se hace en investigación, para comprobar si un medicamento real funciona de verdad.

Este fenómeno, recordemos, se llama “efecto placebo”, y es completamente real. Esto demuestra que el cerebro tiene un impensado (hasta hace poco) poder sobre el resto del organismo, y éste funciona mejor cuando el cerebro les indica que están siendo cuidados y atendidos mejor. Los efectos físicos que causa un placebo son múltiples, relajación muscular, aumento o disminución del ritmo cardíaco, cambios en la presión arterial, e incluso síntomas de borrachera, si se usa un placebo del alcohol. Pero el efecto más intenso, predecible y estudiado, es el alivio del dolor.

Se han hecho estudios del funcionamiento de la estructura cerebral mientras ésta era activada por un “analgésico placebo”: Cuando el paciente está bajo los “efectos” de un placebo, ocurren cambios reales en las áreas de activación del dolor: aumenta la actividad de determinadas zonas de la corteza cerebral, así como del núcleo “accumbens” (relacionado con el placer, la risa, la adicción y el miedo), la “amígdala” y otras regiones del tronco cerebral y la médula espinal.

El placebo provoca un aumento en la concentración de determinados neurotransmisores como la dopamina, y el llamado opioide μου (mu), perteneciente a la familia de las endorfinas. Mecanismos similares se activan en el cerebro al utilizar el efecto placebo contra otras enfermedades: depresión o incluso Párkinson; en todos los casos se comprueba que el efecto no es imaginario sino que la creencia en el efecto causa modificaciones en la actuación cerebral, y sus efectos perduran, aliviando el dolor y los otros síntomas.

Pero cuidado: el cerebro no es idiota. Si el placebo es una “crema” que quita el dolor de manos, y se pone sólo en una mano dolorida, el alivio será solo lateral; el efecto no es generalizado, sino sólo donde el cerebro cree que la medicina actúa. El engaño debe ser completo, el cerebro debe creer de verdad.

Y justamente ese es el problema con el “efecto placebo”: se debe eliminar de las investigaciones sobre la eficacia de los medicamentos reales. El problema es tan grave que llevó a crear el sistema de pruebas llamado “doble ciego, que se aplica ahora sistemáticamente. En los ensayos “doble ciego” los pacientes forman dos grupos, uno de los cuales recibe la medicación real, y el otro un placebo en la misma forma de administración. Ni el paciente, ni el médico, ni siquiera los enfermeros, saben quién recibe qué cosa. El cerebro es muy sutil a la hora de discernir indicaciones inconscientes de médicos o enfermeros. Al final del ensayo, debe haber diferencias entre los dos grupos si el medicamento es útil de verdad. Tal vez la confianza de los pacientes en la medicina moderna, tras siglos de éxitos, mejora sus expectativas.

Lo malo (¡o lo bueno!) es que en los últimos tiempos, y por razones desconocidas, el efecto placebo se está haciendo cada vez más intenso. El caso es que resulta más difícil eliminar y separar las curaciones inducidas por sugestión de la que deben su éxito a los medicamentos. Esto dificulta y hace más complejos los test clínicos y, por lo tanto, encontrar nuevas medicinas es más difícil. Es que en lo profundo de nuestro cerebro todavía hay mucho que desconocemos.

Pero es bueno conocer estos efectos en profundidad para no ser engañados por inescrupulosos que medran con la salud de las personas, utilizando estos conocimientos para su exclusivo beneficio, en forma de “medicinas alternativas”. Steve Jobs podría dar testimonio de ello.

Para terminar, tres enlaces interesantes sobre esta temática (link-1, link-2 y link-3). Creo que hay todavía muchos estudios en curso como para tener una idea definitiva y completa del fenómeno, aunque éstos parecen ser los más avanzados. La Neurobiología finalmente nos dará una respuesta sobre la verdadera responsabilidad del cerebro y sus alcances en este asunto del efecto placebo.

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