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Archive for 22/03/11

La extinción más masiva de la historia de la vida en la Tierra no fue la de los dinosaurios hace 65 millones de años, sino otra ocurrida mucho antes, hace 250 millones de años, y en la que desaparecieron el 90% de todas las especies marinas, el 70% de los vertebrados terrestres, y la mayor parte de las plantas. Hasta ahora conocíamos que el fenómeno había sucedido muy rápidamente en términos geológicos, pero desconocíamos la causa. Un equipo de investigadores publicó en la revista Science hace unos años que el culpable fue un meteorito o un cometa de entre 6 y 12 kilómetros que chocó contra la Tierra.

Ahora bien, ¿qué huellas o pruebas llevan a los científicos a esta conclusión? La hipótesis del impacto de un objeto extraterrestre ya había sido estudiada, pero no se había encontrado ninguna pista a su favor. El meteorito que provocó la extinción de los dinosaurios, por ejemplo, que cayó junto a la actual península del Yucatán (México), dejó en los estratos geológicos de la época del impacto residuos de iridio, un elemento químico de clara procedencia extraterrestre.

Sin embargo, y aunque en los estratos de hace 250 millones de años no se ha encontrado iridio, los investigadores han hallado unas moléculas de carbono llamadas fullerenos que curiosamente guardan en su interior átomos de determinados gases que, como el iridio, sólo pueden proceder del espacio. Los fullerenos son moléculas en forma de pelota hueca, como un balón de fútbol, y pueden funcionar como una jaula para otros compuestos. En este caso, los gases enjaulados son dos formas específicas – dos isótopos de helio y argón – que no se dan en la Tierra. Además, ya se han encontrado fullerenos en restos de meteoritos actuales que a su vez incluyen en su composición química los mismos gases extraterrestres.

Pero ¿dónde chochó el meteorito o cometa y cómo se ha estimado su tamaño? En la costa de la actual Antártida ha sido situado recientemente el impacto (concretamente, el cráter de la Tierra de Wilkes). Los fullerenos delatores se han encontrado en tres lugares muy distantes, el sur de China, el suroeste de Japón y el norte de Hungría. Son lugares conocidos por los geólogos porque allí la erosión ha dejado expuesta la capa de sedimentos de la frontera pérmico-triásico. Ha sido posible estimar el tamaño del meteorito entre 6 y 12 km de diámetro. Los investigadores se basan en que, de haber sido mayor, los fullerenos con argón y helio se hallarían en mayor cantidad y más dispersos, y si hubiera sido más pequeño, sus efectos no habrían sido tan devastadores.

Lo más interesante es que la Gran Extinción no se produjo directamente por el impacto. A pesar de la rapidez con la que desaparecieron las especies, fueron los efectos colaterales del choque los verdaderos culpables. Para hacer que se extingan el 90% de los organismos hay que atacarlos por más de un frente. Las erupciones volcánicas que desencadena el impacto de un bólido de ese tamaño hicieron que en la región de Siberia se expulsaran más de billón y medio de metros cúbicos de lava durante un millón de años. Los volcanes emitieron toneladas de cenizas y cantidades masivas de dióxido de carbono a la atmósfera. El CO2 es un gas de efecto invernadero y, por tanto, con efectos sobre el clima. Pero además las cenizas bloquearon la llegada de luz solar a la Tierra, impidiendo la fotosíntesis de las plantas y desencadenando un colapso en la cadena alimenticia.

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