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Archive for 10/03/11

¿Para qué querría un griego de Libia como Eratóstenes de Cirene, en el año 240 a.C., medir la distancia entre Siena y Alejandría? (Ambas, ciudades de Egipto). ¿Qué relación guarda un pozo sienés con un obelisco alejandrino? Pues bien, Eratóstenes razonó correctamente que, si a mediodía en Siena el Sol alumbraba el fondo de un pozo mientras que en Alejandría un obelisco producía sombra, con unas sencillas fórmulas que relacionan la distancia entre las ciudades y los ángulos de la sombra calculó así una longitud de la circunferencia terrestre en 40.000 kilómetros.

Aristarco de Samos, en el siglo III a.C. realizó una primera medición de la distancia al Sol. Pero es que 150 años a.C., Hiparco de Nicea ya calculó la distancia Tierra – Luna. Éste y el ejemplo anterior son perfectos ejemplos de la sabiduría sin tecnología. Demasiadas veces he remarcado que los hombres de la Antigüedad podrían carecer de aparatos modernos, pero no carecían de inteligencia, como se empeñan en descalificar quienes atribuyen aquellos méritos a los extraterrestres.

En cierta ocasión alguien me preguntó para qué quiere el hombre saber más cosas, conocer, si podemos vivir con lo que “dios nos da”. Yo le pregunté la edad a esa persona y me contestó 42 años. Entonces sentencié: Si el hombre no hubiera querido conocer lo que le rodea, la esperanza de vida actual de 80 años seguiría siendo, por ejemplo, como en 1900, de 42 años, y hoy bien podría ser el último día de tu vida”.

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