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Archive for 31 julio 2010

Los tipos a los que tenemos la desgracia de soportar en nuestras torres de control aéreo siguen en su empeño de jodernos las vacaciones a los españoles, según las noticias de hoy. Propongo que aislemos a esa subespecie humana. Que todo aquel con relación personal con sujetos de esta calaña los aísle, que no les dirijan la palabra, que se vayan a la puta mierda. Esperemos que a este gobierno le dé tiempo de poder follárselos a todos, porque, cuando la fiscalía comenzó a investigar las bajas fraudulentas por enfermedad, sanaron todos de golpe. Eso tiene un nombre, pero no lo diré para que no me puedan demandar, aunque todos vosotros lo tenéis en el pensamiento.

Relacionados: ¡Al fin una alegría!, Piratas aéreos, Controladores aéreos, ¡Iberia al paredón!, Piloto descuidado (chiste) e Hiperespacio telefónico.

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¡Visca Catalunya!

Cataluña prohíbe las corridas. Yo quiero ser catalán. En esta tierra se incentiva la cultura. En sus fiestas se regalan un libro y una rosa, mientras que en el resto del mundo tiran cabras desde campanarios, maltratan animales, y se fomenta la visceralidad. No puede haber desarrollo humano si no hay sensibilidad.

A no perderse: Los animales frente al relativismo cultural, Los monos también sueñan, ¡Hijos de puta!, Zoológicos, Antitaurino y La cruda realidad del toro.
Dice Radagast en su blog: “Las corridas de toros son a la cultura española lo mismo que la Inquisición, la monarquía absolutista, la inferioridad de la mujer y un muy largo etcétera del que nos hemos librado hace mucho tiempo.”

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Las temperaturas máximas subirán en España una media de entre 3 y 6 grados durante el periodo 2071-2100 respecto a los valores de referencia (1961-1990), y la Península sufrirá además una reducción de las precipitaciones, según las proyecciones del clima presentadas el martes por la Agencia Estatal de Meteorología.

“Madrid sería como Sevilla y Sevilla con Tucson (Arizona). Esta es una información para la acción”, dijo Ricardo García Herrera, presidente de la AEMET, durante la presentación del informe, que augura además que las temperaturas mínimas suban entre 2ºC y 5ºC. (Noticia completa AQUÍ).

Y luego vendrá Jorge Alcalde a patinar negando la evidencia. Lo peor no es que se pueda producir alarma por noticias como ésta. Lo peor es que todavía hay medios ultraconservadores que siguen adormeciendo a la gente, con sujetos a los que da asco oír.

De gran interés: Negacionista, ¿hasta cuándo lo serás?, Permafrost, Cambio climático IV, Adivinar el futuro, Alteraciones del sistema climático, El cambio climático (III), El cambio climático y El agujero en la capa de ozono.

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Fenómeno ovni o…

… la pescadilla que se muerde la cola. En uno de esos programas de radio que contamina el espacio radioeléctrico con sus tonterías han entrevistado a un exmilitar norteamericano de esos que invitan a los “congresos” sobre ovnis. Este hombre se ha dado cuenta de que el mundo es más bonito viajando, pero ¿por qué pagarse él los viajes si es mejor ser invitado por quienes viven de un mito como es la “ufología”?

Esta clase de personajes (a lo Edgard Mitchel) nunca acude a un congreso o a una entrevista en radio con unos alicates extraterrestres. Acuden con su testimonio. Y, en la entrevista de la que hablo, el presentador, aparentando ser crítico, le pregunta si tiene pruebas de todo lo que está contando. La respuesta “sirve” para consolar a los muy limitados intelectualmente, que son los mismos que exigen a los demás “tener la mente abierta”. El caso es que este señor invitado responde que podría llenar varios camiones con los informes, fotografías, conclusiones, etc., sobre la existencia de los ovnis.

Ignora el buen señor que no hacen falta camiones de informes, que basta con un simple alfiler hecho de escorcio (metal desconocido en la Tierra). Siempre cuento la anécdota de Einstein cuando le comentaron que cien físicos habían firmado un manifiesto rechazando sus teorías, a lo que el genio contestó: “Si yo estuviera equivocado no harían falta cien colegas rebatiéndome, bastaría con uno solo que lo demostrase”. Pues eso se les puede exigir a los “iluminados” vividores de la ignorancia ajena, no hace falta un convoy de evidencias, sino una simple prueba. Lo demás son testimonios, es decir, cuentos chinos que aumentan en número con el tiempo pero nunca evolucionan. El “fenómeno” ovni nació muerto. Diviértanse también con los artículos siguientes.

Ovnis, ¿un mito muerto?, Inteligencia extraterrestre, Vida extraterrestre, Area 51 extraterrestre, Misterios del Universo (I), Límites del Universo y El caso Roswell.

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Los musulmanes indonesios han estado rezando en la dirección equivocada. El pasado mes de marzo el MUI había emitido un edicto en el que se estipulaba que el oeste era la dirección correcta hacia la que rezar desde Indonesia. El Consejo de Ulemas Indonesios (MUI, máxima instancia religiosa musulmana en el país) ha informado este viernes a los fieles del Islam en Indonesia de que han estado rezando mirando en la dirección equivocada y en lugar de mirar hacia La Meca han estado orando mirando hacia Africa.

 El pasado mes de marzo el MUI había emitido un edicto en el que se estipulaba que el oeste era la dirección correcta hacia la que rezar desde Indonesia, el país musulmán más poblado del mundo. “Pero se ha detectado que en realidad las mezquitas están orientadas hacia Somalia o Kenia, así que ahora estamos sugiriendo que la gente modifique ligeramente su dirección hacia el noroeste”, explicó el jefe del MUI, Cholil Ridwan, a Reuters.

“No hay necesidad de demoler las mezquitas, simplemente uno tiene que modificar ligeramente su dirección durante la oración”, aclaró. Ridwan afirmó que los musulmanes no tienen que temer que sus oraciones hayan sido en vano porque se hayan realizado mirando hacia el lugar equivocado. “Sus oraciones seguirán siendo escuchadas por Alá”, afirmó.

Said Agil Siradj, líder de la mayor organización musulmana del país, Nahdlatul Ulama, indicó al diario en lengua inglesa ‘Jakarta Globe’ que la confusión demuestra que el MUI emite edictos demasiado rápido y que ésta es una lección para ellos.(Nota del blogmáster: En la dirección equivocada llevan rezando desde siempre todas las religiones. A las pruebas me remito). (fuente SER)
Relacionados: ¿De qué sirve rezar? I, Mujeres azotadas, Alá no es grande, El nombre de Dios, La religión es un timo, El YouTube islámico y ¿De qué sirve rezar?-2

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Gracias, Hugo.

Relacionados: Fraudes paranormales, El Estado Vaticano, Inteligencia extraterrestre, Así habló Jezabel, Ovnis ¿un mito muerto? y El ovni del caso Roswel ¡explicado!

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Buenas y malas razones para creer. Querida Juliet:
Ahora que has cumplido 10 años, quiero escribirte acerca de una cosa que para mi es muy importante. ¿Alguna vez te has preguntado cómo sabemos las cosas que sabemos? ¿Cómo sabemos, por ejemplo, que las estrellas que parecen pequeños alfilerazos en el cielo, son en realidad gigantescas bolas de fuego como el Sol, pero que están muy lejanas? ¿Y cómo sabemos que la Tierra es una bola más pequeña, que gira alrededor de esas estrellas, el Sol? La respuesta a esas preguntas es “por la evidencia”. A veces, “evidencia” significa literalmente ver (u oír, palpar, oler) que una cosa es cierta. Los astronautas se han alejado de la Tierra lo suficiente como para ver con sus propios ojos que es redonda. Otras veces, nuestros ojos necesitan ayuda. El “lucero del alba” parece un brillante centelleo en el cielo, pero con un telescopio podemos ver que se trata de una hermosa esfera: el planeta que llamamos Venus. Lo que aprendemos viéndolo directamente (u oyéndolo, palpándolo, etc.) se llama “observación”. Muchas veces, la evidencia no sólo es pura observación, pero siempre se basa en la observación.
Cuando se ha cometido un asesinato, es corriente que nadie lo haya observado (excepto el asesino y la persona asesinada). Pero los investigadores pueden reunir otras muchas observaciones, que en un conjunto señalen a un sospechoso concreto. Si las huellas dactilares de una persona coinciden con las encontradas en el puñal, eso demuestra que dicha persona lo tocó. No demuestra que cometiera el asesinato, pero además puede ayudar a demostrarlo si existen otras muchas evidencias que apunten a la misma persona. A veces, un detective se pone a pensar en un montón de observaciones y de repente se da cuenta que todas encajan en su sitio y cobran sentido si suponemos que fue Fulano el que cometió el asesinato.

Los científicos –especialistas en descubrir lo que es cierto en el mundo y el Universo– trabajan muchas veces como detectives. Hacen una suposición (ellos la llaman hipótesis) de lo que podría ser cierto. Y a continuación se dicen: si esto fuera verdaderamente así, deberíamos observar tal y cual cosa. A esto se llama predicción. Por ejemplo si el mundo fuera verdaderamente redondo, podríamos predecir que un viajero que avance siempre en la misma dirección acabará por llegar a mismo punto del que partió. Cuando el médico dice que tienes sarampión, no es que te haya mirado y haya visto el sarampión. Su primera mirada le proporciona una hipótesis: podrías tener sarampión. Entonces, va y se dice: “Si de verdad tiene el sarampión, debería ver….” y empieza a repasar toda su lista de predicciones, comprobándolas con los ojos (¿tienes manchas?), con las manos (¿tienes caliente la frente?) y con los oídos (¿te suena el pecho como suena cuando se tiene el sarampión?). Sólo entonces se decide a declarar “Diagnostico que la niña tiene sarampión”. A veces, los médicos necesitan realizar otras pruebas, como análisis de sangre o rayos x, para complementar las observaciones hechas con sus ojos, manos y oídos.

La manera en que los científicos utilizan la evidencia para aprender cosas del mundo es tan ingeniosa y complicada que no te la puedo explicar en una carta tan breve. Pero dejemos por ahora la evidencia, que es una buena razón para creer algo, porque quiero advertirte en contra de tres malas razones para creer cualquier cosa: se llaman “tradición”, “autoridad” y “revelación”.

Empecemos por la tradición. Hace unos meses estuve en televisión, charlando con unos 50 niños. Estos niños invitados habían sido educados en diferentes religiones: había cristianos, judíos, musulmanes, hindúes, sijs… El presentador iba con el micrófono de niño en niño, preguntándoles lo que creían. Lo que los niños decían demuestra exactamente lo que yo entiendo por “tradición”. Sus creencias no tenían nada que ver con la evidencia. Se limitaban a repetir las creencias de sus padres y de sus abuelos, que tampoco estaban basadas en ninguna evidencia. Decían cosas como “los hindúes creemos tal y cual cosa”, “los musulmanes creemos esto y lo otro”, “los cristianos creemos otra cosa diferente”.

Como es lógico, dado que cada uno creía cosas diferentes, era imposible que todos tuvieran razón. Por lo visto, al hombre del micrófono esto le parecía muy bien, y ni siquiera los animó a discutir sus diferencias. Pero no es esto lo que me interesa de momento. Lo que quiero es preguntar de dónde habían salido sus creencias. Habían salido de la tradición. La tradición es la trasmisión de creencias de los abuelos a los padres, de los padres a los hijos, y así sucesivamente. O mediante libros que se siguen leyendo durante siglos. Muchas veces, las creencias tradicionales se originan casi de la nada: es posible que alguien las inventara en algún momento, como tuvo que ocurrir con las ideas de Thor y Zeus; pero cuando se han transmitido durante unos cuantos siglos, el hecho mismo de que sean muy antiguas las convierte en especiales. La gente cree ciertas cosas sólo porque mucha gente ha creído lo mismo durante siglos. Eso es la tradición.

El problema con la tradición es que, por muy antigua que sea una historia, es igual de cierta o de falsa que cuando se inventó la idea original. Si te inventas una historia que no es verdad, no se hará más verdadera porque se trasmita durante siglos, por muchos siglos que sean. En Inglaterra, gran parte de la población ha sido bautizada en la Iglesia Anglicana, que no es más que una de las muchas ramas de la religión cristiana. Existen otras ramas, como la ortodoxa rusa, la católica romana y la metodista. Cada una cree cosas diferentes. La religión judía y la musulmana son un poco más diferentes, y también existen varias clases distintas de judíos y de musulmanes. La gente que cree una cosa está dispuesta a hacer la guerra contra los que creen cosas ligeramente distintas, de manera que se podrá pensar que tienen muy buenas razones -evidencias- para creer lo que creen. Pero lo cierto es que sus diferentes creencias se deben únicamente a diferentes tradiciones.

Vamos a hablar de una tradición concreta. Los católicos creen que María, la madre de Jesús, era tan especial que no murió, sino que fue elevada al cielo con su cuerpo físico. Otras tradiciones cristianas discrepan, diciendo que María murió como cualquier otra persona. Estas otras religiones no hablan mucho de María, ni la llaman “Reina del cielo”, como hacen los católicos. La tradición que afirma que el cuerpo de María fue elevado al cielo no es muy antigua. La Biblia no dice nada de cómo o cuándo murió; de hecho, a la pobre mujer apenas se la menciona en la Biblia. Lo de que su cuerpo fue elevado a los cielos no se inventó hasta unos seis siglos después de Cristo. Al principio, no era más que un cuento inventado, como Blancanieves o cualquier otro. Pero con el paso de los siglos se fue convirtiendo en una tradición y la gente empezó a tomársela en serio, sólo porque la historia se había ido transmitiendo a lo largo de muchas generaciones. Cuanto más antigua es una tradición, más en serio se la toma la gente.

Y por fin, en tiempos muy recientes, se declaró que era una creencia oficial de la Iglesia Católica: esto ocurrió en 1950, cuando yo tenía la edad que tienes tú ahora. Pero la historia no era más verídica en 1950 que cuando se inventó por primera vez, seiscientos años después de la muerte de María. Al final de esta carta volveré a hablar de la tradición, para considerarla de una manera diferente. Pero antes tengo que hablarte de las otras dos malas razones para creer una cosa: la autoridad y la revelación.

La autoridad, como razón para creer algo, significa que hay que creer en ello porque alguien importante te dice que lo creas. En la Iglesia Católica, por ejemplo, la persona más importante es el Papa, y la gente cree que tiene que tener razón sólo porque es el Papa. En una de las ramas de la religión musulmana, las personas más importantes son unos ancianos barbudos llamados ayatolás. En nuestro país hay muchos musulmanes dispuestos a cometer asesinatos sólo porque los ayatolás de un país lejano les dicen que lo hagan. Cuando te decía que en 1950 se dijo por fin a los católicos que tenían que creer en la asunción a los cielos del cuerpo de María, lo que quería decir es que en 1950 el Papa les dijo que tenían que creer en ello. Con eso bastaba. ¡El Papa decía que era verdad, luego tenía que ser verdad! Ahora bien, lo más probable es que, de todo lo que dijo el Papa a lo largo de su vida, algunas cosas fueron ciertas y otras no fueron ciertas. No existe ninguna razón válida para creer en todo lo que diga sólo porque es el Papa, del mismo modo que no tienes por qué creer todo lo que te diga cualquier otra persona.

El Papa actual ha ordenado a sus seguidores que no limiten el número de sus hijos. Si la gente sigue su autoridad tan ciegamente como a él le gustaría, el resultado sería terrible: hambre, enfermedades y guerras provocadas por la sobrepoblación. Por supuesto, también en la ciencia ocurre a veces que no hemos visto personalmente la evidencia, y tenemos que aceptar la palabra de alguien. Por ejemplo, yo no he visto con mis propios ojos ninguna prueba de que la luz avance a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, sin embargo, creo en los libros que me dicen la velocidad de la luz. Esto podría parecer “autoridad” pero en realidad es mucho mejor que la autoridad, porque la gente que escribió esos libros sí que había observado la evidencia, y cualquiera puede comprobar dicha evidencia siempre que lo desee. Esto resulta muy reconfortante. Pero ni siquiera los sacerdotes se atreven a decir que exista alguna evidencia de su historia acerca de la subida a los cielos del cuerpo de María.

La tercera mala razón para creer en las cosas se llama “revelación”. Si en 1950 le hubieras podido preguntar al Papa cómo sabía que el cuerpo de María había ascendido al cielo, lo más probable es que te hubiera respondido que “se le había revelado”. Lo que hizo fue encerrarse en su habitación y rezar pidiendo orientación. Había pensado y pensado, siempre solo, y cada vez se sentía más convencido. Cuando las personas religiosas tienen la sensación interior de que una cosa es cierta, aunque no exista ninguna evidencia de que sea así, llaman a esa sensación “revelación”. No sólo los Papas aseguran tener revelaciones. Las tienen montones de personas de todas las religiones, y es una de las principales razones por las que creen las cosas que creen.

Pero ¿es una buena razón? Supón que te digo que tu perro ha muerto. Te pondrías muy triste y probablemente me preguntarías: “¿Estás seguro? ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo ha sucedido?” y supón que yo te respondo: “En realidad no sé que Pepe ha muerto. No tengo ninguna evidencia. Pero siento en mi interior la curiosa sensación de que ha muerto”. Te enfadarías conmigo por haberte asustado, porque sabes que una “sensación” interior no es razón suficiente para creer que un lebrel ha muerto. Hacen falta pruebas. Todos tenemos sensaciones interiores de vez en cuando, y a veces resulta que son acertadas y otras veces no lo son. Está claro que dos personas distintas pueden tener sensaciones contrarias, de modo que ¿cómo vamos a decidir cuál de las dos acierta? La única manera de asegurarse de que un perro está muerto es verlo muerto, oír que su corazón se ha parado, o que nos lo cuente alguien que haya visto u oído alguna evidencia real de que ha muerto.

A veces, la gente dice que hay que creer en las sensaciones internas, porque si no, nunca podrás confiar en cosas como “mi mujer me ama”. Pero éste es un mal argumento. Puedes encontrar abundantes pruebas de que alguien te ama. Si estás con alguien que te quiere, durante todo el día estarás viendo y oyendo pequeños fragmentos de evidencia, que se van sumando. No se trata de una pura sensación interior, como la que los sacerdotes llaman revelación. Hay datos exteriores que confirman la sensación interior: miradas en los ojos, entonaciones cariñosas en la voz, pequeños favores y amabilidades; todo eso es autentica evidencia. A veces, una persona siente una fuerte sensación interior de que alguien la ama sin basarse en ninguna evidencia, y en estos casos lo más probable es que esté completamente equivocada.

Existen personas con una firme convicción interior de que una famosa estrella de cine las ama, aunque en realidad la estrella ni siquiera las conoce. Esta clase de personas tiene la mente enferma. Las sensaciones interiores tienen que estar respaldadas por evidencias; si no, no podemos fiarnos de ellas. Las intuiciones resultan muy útiles en la ciencia, pero sólo para darte ideas que luego hay que poner a prueba buscando evidencias. Un científico puede tener una “corazonada” acerca de una idea que, de momento, sólo “le parece” acertada. En sí misma, ésta no es una buena razón para creer nada; pero sí que puede ser razón suficiente para dedicar algún tiempo a realizar un experimento concreto o buscar pruebas de una manera concreta. Los científicos utilizan constantemente sus sensaciones interiores para sacar ideas; pero estas ideas no valen nada si no se apoyan con evidencias.

Te prometí que volveríamos a lo de la tradición, para considerarla de una manera distinta. Me gustaría intentar explicar por qué la tradición es importante para nosotros. Todos los animales están construidos (por el proceso que llamamos evolución) para sobrevivir en el lugar donde su especie vive habitualmente. Los leones están equipados para sobrevivir en las llanuras de África. Los cangrejos de río están construidos para sobrevivir en agua dulce. También las personas somos animales, y estamos construidos para sobrevivir en un mundo lleno de otras personas. La mayoría de nosotros no tiene que cazar su propia comida, como los leones y los bogavantes; se la compramos a otras personas, que a su vez se la compraron a otras. Nadamos en un “mar de gente”. Lo mismo que el pez necesita branquias para sobrevivir en el agua, la gente necesita cerebros para poder tratar con otra gente. El mar está lleno de agua salada, pero el mar de gente está lleno de cosas difíciles de aprender. Como el idioma.

Tú hablas inglés, pero tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de vosotras habla el idioma que le permite hablar en su “mar de gente”. El idioma se transmite por tradición. No existe otra manera. En Inglaterra, tu perro Pepe es a dog. En Alemania, es ein hund. Ninguna de estas palabras es más correcta o más verdadera que la otra. Las dos se transmiten de manera muy simple. Para poder nadar bien en su propio “mar de gente”, los niños tienen que aprender el idioma de su país y otras muchas cosas acerca de su pueblo; y esto significa que tienen que absorber, como si fuera papel secante, una enorme cantidad de información tradicional (Recuerda que “información tradicional” significa, simplemente, cosas que se transmiten de abuelos a padres y de padres a hijos). El cerebro del niño tiene que absorber toda esta información tradicional, y no se puede esperar que el niño seleccione la información buena y útil, como las palabras del idioma, descartando la información falsa o estúpida, como creer en brujas, en diablos y en vírgenes inmortales. Es una pena, pero no se puede evitar que las cosas sean así.

Como los niños tienen que absorber tanta información tradicional, es probable que tiendan a creer todo lo que los adultos les dicen, sea cierto o falso, tengan razón o no. Muchas cosas que los adultos les dicen son ciertas y se basan en evidencias, o, por lo menos en el sentido común. Pero si les dicen algo que sea falso, estúpido o incluso maligno, ¿cómo pueden evitar que el niño se lo crea también? ¿Y qué harán esos niños cuando lleguen a adultos? Pues seguro que contárselo a los niños de la siguiente generación. Y así, en cuanto la gente ha empezado a creerse una cosa –aunque sea completamente falsa y nunca existan razones para creérsela–, se puede seguir creyendo para siempre. ¿Podría ser esto lo que ha ocurrido con las religiones?

Creer en uno o varios dioses, en el cielo en la inmortalidad de María, en que Jesús no tuvo un padre humano, en que las oraciones son atendidas, en que el vino se transforma en sangre…, ninguna de estas creencias está respaldada por pruebas auténticas. Sin embargo, millones de personas las creen, posiblemente porque se les dijo que las creyeran cuando todavía eran suficientemente pequeñas como para creerse cualquier cosa. Otros millones de personas creen en cosas diferentes, porque se les dijo que creyesen en ellas cuando eran niños. A los niños musulmanes se les dicen cosas diferentes de las que se les dicen a los niños cristianos, y ambos grupos crecen absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros se equivocan. Incluso entre los cristianos, los católicos creen cosas diferentes de las que creen los anglicanos, los episcopalianos, los shakers, los cuáqueros, los mormones o los holly rollers, y todos están absolutamente convencidos de que ellos tienen razón y los otros están equivocados.

Creen cosas diferentes exactamente por las mismas razones por las que tú hablas inglés y tu amiga Ann-Kathrin habla alemán. Cada una de los dos idiomas es el idioma correcto en su país. Pero de las religiones no se puede decir que cada una de ellas sea la correcta en su propio país, porque cada religión afirma cosas diferentes y contradice a las demás. María no puede estar viva en la católica Irlanda del Sur y muerta en la protestante Irlanda del Norte.

¿Qué se puede hacer con todo esto? A ti no te va a resultar fácil hacer nada, porque sólo tienes 10 años. Pero podrías probar una cosa: la próxima vez que alguien te diga algo que parezca importante. Piensa para tus adentros: “¿Es ésta una de esas cosas que la gente suele creer basándose en evidencias? ¿O es una de esas cosas que la gente cree por la tradición, autoridad o revelación?” Y la próxima vez que alguien te diga que una cosa es verdad, prueba a preguntarle “¿Qué pruebas existen de ello?” Y si no pueden darte una respuesta, espero que te lo pienses muy bien antes de creer una sola palabra de lo que te digan. Te quiere, Papá.

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Ahora toca Alicante

El nido más grande de la corrupción mundial está en la comunidad valenciana, esquilmada por el partido podrido. A la lista de los 2.405.186 militantes del partido podrido procesados por corrupción se añade ahora la del presidente de la diputación de Alicante y de medio ayuntamiento de Orihuela (gobernado por esa subespecie humana de desahogados desde el año 1526 a. C.). Se espera que antes de las próximas elecciones puedan ser detenidos otros 800.000 sinvergüenzas del partido podrido, y más si la fiscalía entrase con decisión en el segundo mayor nido de corrupción de Europa, la comunidad vecina de Murcia, por supuesto también dirigida por el mismo partido podrido. ¡¡Pues aún así, ganarán las próximas elecciones!! Definitivamente, el pueblo llano es imbécil.

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Que el pueblo llano es imbécil ya lo sabemos. Pero que se permita a los medios de comunicación degradarlo aún más, al estado de subnormalidad profunda, debiera constituir un delito a perseguir por las autoridades. Aunque no tengo ninguna esperanza: La invocación a la “libertad de expresión” se emplea gratuitamente cuando choca de frente con el derecho a recibir información veraz (art. 20.1-d de la Constitución Española).

El tentáculo que el delincuente italiano Berlusconi posee en España, disfrazado de cadena de televisión, llamado Telebasura Telecinco, prepara otro reality show para la nueva temporada. No basta con “la isla de los parásitos”, o con la vida de unos desocupados encerrados en una casa, o con las interminables horas (en horario infantil) viendo a los parásitos que no se han ido a la isla insultarse en los estudios de televisión.

 

 Y ese nuevo programa ya no va a pagar a “famosos” para que se tiren los trastos a la cabeza. Se va a ahorrar ese dinero puesto que ahora ¡ta-ta-chínnnn! ¡¡¡Se van a traer a una “vidente” para hablar con los “famosos” muertos!!! No basta con que los vivos chupen las pocas neuronas de los espectadores, ahora también vamos a contar con las tonterías que el torero Paquirri, la cantante Rocío Jurado, etc., nos comuniquen desde ultratumba gracias a un nuevo formato de programa de gran éxito en Portugal, Italia y Reino Unido, en el que una “famosa vidente” inglesa se presta al juego de convertir a la subespecie humana de los imbéciles en subnormales irrecuperables. También es responsable el presentador que se presta a esa maniobra, el ínclito Jordi González, del que me avergüenzo como congénere, al igual que de Mercedes Milá.

 

¿Se imaginan el show de Paquirri hablando por boca de la “vidente” a su viuda Isabel Pantoja? En México han empezado a meter a la cárcel a los estafadores autodenominados “videntes”, pero en España pululan a sus anchas y, ahora, los elevamos a la “categoría” de interpretadores del “más allá” en nombre del espectáculo, del engaño y, en definitiva, del dinero a costa del sometimiento del pueblo llano.

 

Si las religiones tienen tanto éxito porque cobran hoy lo que te venden para el más allá, ¿por qué no va a tener éxito un programa en el que las manifestaciones de la “estafadora” “vidente” tampoco pueden ser rebatidas, al igual que la presunta palabra de dios cuyos empleados en la Tierra interpretan a su conveniencia? ¡Dan asco! ACUTUALIZACIÓN: En el programa piloto, la nieta del dictador Franco habla con su hijo fallecido. Repito, dan asco.

No os perdáis: Videntes, ¡a la cárcel!, Fraudes paranormales. El mito del diez por ciento, La parapsicología ¡Vaya timo!, Parapsicología y engaños, El timo de Blanca Rosita y Rumpología.

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