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Archive for 17 17Europe/Madrid junio 17Europe/Madrid 2010

Mucha gente ha oído alguna vez que un teléfono móvil o celular produce microondas que, tan cerca de nuestra cabeza podrían producir cáncer. Contra este mito nada mejor que el trabajo de KC en su blog Ahuramazdah al traducirnos un artículo del que yo sólo les pondré unos párrafos:

[…] Aquí se presenta la versión corta de carácter no técnico, y se describe lo que todos los físicos saben que es verdad sobre lo que ocurre cuando el tejido humano o cualquier material absorbe radiación de microondas. Es este conocimiento el que me lleva a afirmar con tanta vehemencia que los teléfonos celulares no causan cáncer. También se tiene en cuenta dos importantes estudios epidemiológicos recientes de Europa que pusieron correctamente de manifiesto que no había relación entre los teléfonos celulares y el cáncer cerebral.

 

 Un teléfono celular emite alrededor de 1 vatio de radiación electromagnética. Mucho de esta potencia se dirige a encontrar una torre de telefonía celular. Los tejidos de los usuarios absorberán una parte de esta radiación. Estos tejidos incluyen la mano de la persona que llama, el oído, el cuero cabelludo, el cráneo y el cerebro. Cuanto más se acerque un tejido a la antena del teléfono celular, más de la radiación se absorberá en el tejido. Por alguna razón, sin embargo, ninguno de esos temores rampantes sobre teléfonos celulares que causan cáncer está preocupado por el cáncer de piel en las manos, los dedos o las orejas.

 

La frecuencia de la radiación del teléfono celular típico es de alrededor de 2.5 GHz, dos mil quinientos millones de oscilaciones por segundo. La radiación viaja a la velocidad de la luz – 300,000 kilómetros por segundo – y dividiendo el uno entre el otro y corrigiendo por las unidades que utilizan para la velocidad, se demuestra que la longitud de onda de esta radiación es de unos 10 centímetros. […]

[…] Esta es mi propuesta. Cuando nuestro cerebro absorbe la energía de los teléfonos celulares, hay un pequeño aumento de la temperatura. Cuando nuestro cuerpo desea energizar sus sistemas de defensa y desconcertar a los chicos malos, el sistema inmunitario aumenta la temperatura. Si el problema es local, el sistema inmunitario innato produce la inflamación. Si el problema es general, el sistema inmunitario innato produce fiebre. Evidentemente, un ligero, pero perceptible aumento de la temperatura es beneficioso para nosotros. (Interesantísimo artículo completo AQUÍ).

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