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Archive for 11/03/10

Continuación de la primera parte, por Anaxícrates: Después de la publicación de “El Origen de las Especies”, se produjo una serie de discusiones por fuera y por dentro de la teoría. Llamo discusiones por fuera a las que se dieron principalmente con el clero y los creyentes que se aferran al relato mítico de la creación. Las discusiones por dentro son las menos divulgadas pues son las objeciones que los propios científicos opusieron a la teoría. Estas discusiones no fueron vanas, pues se fueron puliendo algunos conceptos y descartando algunos mecanismos evolutivos que se manifestaron falsos (Si, Darwin se equivocó en algunas cuestiones, pero la diferencia entre estos errores y los de cualquier mito o pseudociencia es que estos errores son aceptados y corregidos y no se mantienen en el tiempo. El estudio histórico de estos errores en toda ciencia enriquece y pule los conceptos y teorías actualmente aceptados de cómo funciona la Ciencia). Así por ejemplo en 1883 Weismann publicó su refutación sobre la herencia de los caracteres adquiridos. Esta corrección, a decir de Mayr, es la que debería llamarse Neodarwismo.

A comienzos del siglo XX la teoría atraviesa una etapa que podríamos llamarla de prueba. Toda teoría tiene algo de valor predictivo, es decir con una teoría se puede aplicar el razonamiento “Si esto es así, entonces las consecuencias observables son…”. La principal prueba que tuvo que pasar fue el desarrollo de la genética, desde la Mendeliana hasta la molecular. El debate que se dio entre diversas interpretaciones de los genetistas fue enorme y fructífero, hasta que se llegó a lo que llamamos Teoría Sintética de la Evolución (TSE), en ella las cuestiones que estaban oscuras en tiempo de Darwin se fueron aclarando. La teoría, a grandes rasgos puede ser explicada así (todo muy resumido, y pulido de algunos términos técnicos):

       En una población existe variabilidad genética. (No encontramos dos individuos iguales genéticamente).

       Los genes están perfectamente bien descritos funcional y morfológicamente.

       La variabilidad genética se debe a mutaciones. Estas son provocadas por diversos factores y son azarosos.

       La población sufre “presión evolutiva”,  provocada por el ambiente (por decirlo de una manera simple)  que selecciona a los individuos que portan los genes que son más efectivos para responder a tal presión.

       Estos genes se transmiten de una generación a otra.

       Con el tiempo, de mantenerse la presión evolutiva, en la población se produce una alteración a favor de la frecuencia de los genes que son seleccionados a través de los individuos.

       Acumulaciones sucesivas de cambios de frecuencias génicas en las poblaciones con respecto a la población original provocan la aparición de una especie nueva.

Otro de los frentes que tiene diariamente que afrontar es la evidencia fósil. Toda la paleontología actual es una base para sostener la TSE. Cuando se habla de paleontología, el vulgo tiene la impresión de que se ocupa de “buscar huesos de dinosaurios  o monos que se parezcan al hombre”. La realidad es que esta ciencia es fascinante, y puede darnos muestras de fósiles microscópicos, de invertebrados, de plantas y pólenes, etc. Por ejemplo, la mayoría de la gente ignora que se ha logrado la secuencia fósil de las plantas terrestres, desde las primeras que se parecen a algas, como Cooksonia y  Steganotheca, pasando por toda una flora ya desaparecida cuyos representantes actuales son los licopodios, o las plantas que tienen caracteres de helechos, pero producen una estructura similar a la semilla.
La distribución geográfica, una de las evidencias citadas por Darwin es otro de los exámenes que debe pasar diariamente la teoría. ¿De qué se trata esto? Pongamos un ejemplo:

La presencia de toda una fauna marsupial en Australia y la presencia de algunos marsupiales en el continente americano, sólo cierra (descartando la hipótesis de que Dios lo quiso así, por supuesto) si se plantea algún contacto terrestre entre ambos continentes, en una época en que los mamíferos placentarios no eran dominantes. La geología moderna, independientemente de esta hipótesis, confirma tal contacto, estudiando no especies, sino rocas y movimientos continentales. Es más si nos vamos a la botánica, veremos que hay toda una serie de plantas de morfología similar que ocupan ambos continentes, este grupo se ubica en la gran familia de las Mirtáceas, a la que pertenecen el eucaliptus y la guayaba, sólo que por evolución, las que están en Australia hacen fruto seco y las americanas tienen fruto carnoso. (Hasta hace poco tiempo se pensaba que los eucaliptus eran originaros de Australia, pero se ha encontrado  recientemente evidencia fósil de árboles muy similares en América, esto trastoca un poco la hipótesis de cómo evolucionó esta familia de plantas, pero nada más). También podemos aportar la evidencia de otras plantas como las Araucarias que cumplen con una distribución geográfica que está de acuerdo con la unión pasada de los continentes.
Como se puede ver la Teoría de la Evolución es una teoría que requiere de la síntesis de otras ciencias. En este caso se podría hablar de una enorme cantidad de datos, de una considerable cantidad de disciplinas científicas. Esto, en lugar de debilitarla, la robustece, pues hasta ahora no hay contradicciones entre ellas.

Es perdonable que las personas que no se dedican a estos temas puedan presentar dudas o sostener  algunos errores. Lo que no es perdonable es que se la ataque desde una creencia ciega o desde la mala fe, para imponer una visión del mundo que sólo beneficia a los que se lucran con ésta.

Relacionados: Teoría de la evolución (I), Descubierto el eslabón perdido, La Iglesia y la Biología, La edad de la Tierra, El cambio climático II, El origen y evolución de la Tierra y El cromosoma Y.

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