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Archive for 11/11/09

O lo que Martínez Camino y sus secuaces no ven. En noviembre de 2004, a pesar de la presencia de civiles, las fuerzas armadas de EE.UU. bombardearon Fallujah (Irak) con fósforo blanco. Ya habían utilizado uranio empobrecido en las guerras del Golfo, Afgfanistán, Serbia y Kosovo. Métodos susceptibles de causar daños a largo plazo, tal es el caso de Vietnam, víctima hace más de cuarenta años del agente naranja.

 Por Francis Gendreau, presidente de la Asociación de Amistad Franco-vietnamita (AAFV). Traducción: Gustavo Recalde. Tomado de eldiplo.orgvictima_agente_naranja 

Entre 1961 y 1971, el ejército estadounidense esparció en forma masiva defoliantes sobre Vietnam. Se trataba de eliminar la cobertura vegetal para impedir que el enemigo se camuflara en ella, y destruir las cosechas para privar de alimento a las poblaciones y a los combatientes. Este segundo objetivo era explícito: mientras que “las operaciones de guerrilla dependen estrechamente de las cosechas locales para su aprovisionamiento”, “los agentes antiplantas poseen un alto potencial ofensivo para destruir o limitar la producción de alimentos…” (1)

Estos defoliantes incluían esencialmente el agente naranja, que contenía dioxina, un producto químico particularmente tóxico. En 2003, un equipo de investigadores estadounidenses estimó la cantidad de defoliantes esparcidos en 77 millones de litros, y la de dioxina en alrededor de 400 kilos, una cantidad considerable (2). La superficie afectada alcanza las 2,6 millones de hectáreas (estas extensiones fueron “tratadas” un promedio de 5 veces, y algunas zonas recibieron hasta 10 aplicaciones seguidas). Esto representa el 10% de la superficie de Vietnam del Sur y el 50% de los bosques de manglar. En total, entre 2,1 y 4,8 millones de habitantes de 20.000 aldeas resultaron directamente afectados. A modo de comparación, en el accidente de Seveso (3), se esparcieron unos cientos de gramos de dioxina (probablemente menos de 2 kg.), durante 20 minutos, sobre 1.800 hectáreas donde vivían 37.000 personas.

En aquella época, esto constituyó para Vietnam una catástrofe sanitaria y ambiental, que continúa actualmente porque la dioxina, un producto químico muy estable, sólo se degrada lentamente, y se integra en la cadena alimenticia. Sus efectos persisten pues en el medio ambiente yagente naranja 1 afectan a los habitantes de las zonas siniestradas (4). Desde hace algunos años, los dirigentes vietnamitas, las autoridades locales, las asociaciones humanitarias y organizaciones no gubernamentales (ONG) que intervienen en el terreno –como la Cruz Roja vietnamita– tomaron conciencia de este grave problema de desarrollo que posee múltiples facetas (5): humanitaria y sanitaria, socioeconómica, medioambiental, política y jurídica (6)

Treinta años después de esparcido, el agente naranja sigue provocando muertes, patologías de extrema gravedad, malformaciones congénitas (discapacidades físicas y mentales, miembros u órganos de más o de menos, lesiones nerviosas irreversibles, etc.). La Cruz Roja vietnamita estima el número de víctimas en aproximadamente 1 millón. Desde luego, la relación de causalidad entre la dioxina y ciertas patologías no siempre se demuestra científicamente. Pero investigaciones realizadas en Estados Unidos sobre los veteranos estadounidenses de la guerra de Vietnam indicaron que la dioxina era la causante de diversas patologías agudas o crónicas, especialmente de diferentes tipos de cáncer (7)

En Vietnam, los estudios genealógicos confirman que las familias en que uno de cuyos ascendientes fue víctima del agente naranja sufren particularmente abortos espontáneos y malformaciones congénitas. (Debéis acabar de leer este artículo en mi otra página AQUÍ.)

Relacionados: Los curas no tienen solución genética, La Iglesia y la Biología, Campaña de la Iglesia, La vía hacia el ateísmo, Misterios de la Biblia (III), Curas pederastas (II) y Misterios de la religión.

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