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Archive for 8/08/08

El denominado “caso Manises” es esgrimido por los autodenominados “investigadores ufológicos” españoles como el “caso ovni” por excelencia en España. Antes de desglosarlo y analizarlo debo decir que, cuando se analiza sin ningún prejuicio, uno puede descubrir, si quiere, que se trata de uno de los errores de pilotaje más grandes de la historia de España.

 

Si han pinchado en el enlace anterior habrán podido acceder al resumen de lo que sucedió la noche del 11 de noviembre de 1979, y si no, les resumo que esa  noche un avión español de pasajeros que acababa de salir de Palma de Mallorca se dirigía a Canarias y su comandante, haciendo honor a su apellido, no supo interpretar “una cosa”, se acojonó y puso rumbo al aeropuerto de Manises (Valencia).

 

Con el tiempo, las leyendas urbanas han ido “adornando” el famoso caso y, al final, todo el mundo en esa época “vio luces en el cielo por la noche”; cosa que es lo único que se puede ver en el cielo en cualquier noche, máxime cerca de cualquier aeropuerto. Fíjense, si no, en el tiempo que tarda un avión en aterrizar una vez enfilada la pista, son varios minutos en los que la luz de sus faros parece suspendida en el cielo para cualquiera que se encuentre en la alineación avión – pista – observador.

 

Pero el denominado “caso Manises” comienza con un error de base, malintencionado en muchos casos por los “investigadores” y erróneamente interpretado por los ignorantes.

 

Vamos a ver: ¿Por qué los “investigadores” se agarran tanto a una parte de la grabación y no a la otra? ¿Por qué manifiestan que esto es un “caso ovni” porque un diputado preguntó por ello en el Parlamento Español?

      

               

 

El error de base al que yo aludía anteriormente es el siguiente: Todo el mundo cree en las manifestaciones del piloto, bastante Lerdo, y nadie hace hincapié en las manifestaciones de los controladores aéreos.

Fíjense, el comandante del avión pregunta si hay tráfico aéreo porque ve unas luces cercanas (luces) y desde tierra, donde están los radares, le dicen por activa y por pasiva que no hay tráfico por su zona.

 Los “investigadores” se agarran a lo que dice Lerdo y obvian la constatación que hace la torre de control, donde están los radares, de que “no hay nada”. Si se esgrime la grabación para decir que Lerdo vio un “ovni”, debe esgrimirse para lo contrario.

 

Lo expuesto anteriormente es de pura lógica y sentido común. Ahora explicaré lo que le sucedió a este piloto. Pero antes aclaremos que, el hecho de la famosa pregunta de Mújica al Gobierno en el Parlamento, no es argumento de que aquella famosa noche se viera una nave extraterrestre sobre el Mediterráneo. Pero la leyenda urbana se agiganta cuando un avión de combate sale en busca del objeto.

Evidentemente, que un avión español, en el espacio aéreo de España, se vea “obligado” a abandonar su ruta es motivo suficiente para que el ejército investigue las posibles causas.

El avión de combate volvió sin resultados, pero la leyenda urbana siguió incrementándose, incluyendo a posteriori persecuciones de película contra un gigantesco objeto de aspecto metálico… ¡que no apareció en los radares!

                  

 

Los autodenominados “investigadores”, normalmente personas que no tienen ni idea de Física, y mucho menos de Ciencia, acentúan los posibles argumentos que avalan sus “creencias”, desechando aquellos que las desmitifican. Observaremos a lo largo del desarrollo de este blog que éste es el comportamiento general en sus “investigaciones”. En vez de analizar un determinado fenómeno y llegar hasta donde las pruebas los dirijan, van “manipulando” las pruebas para que concuerden con sus tesis.

 

Decía que no entienden de Ciencia por la explicación más que plausible de lo que obligó a Lerdo de Tejada, haciendo honor a su apellido, a cambiar el rumbo. Veamos.

                         

Insisto en que jamás se hace mención en las grabaciones de ningún objeto, sino de dos luces rojas. Insisto en que los radares de la torre de control no detectan nada material cerca del avión. ¿Por qué no creemos a la torre de control en vez de creer al piloto? Pues porque creer a la torre no vende nada. Pero voy a analizar fríamente lo que vio el comandante del avión.

Y lo haré con los conocimientos que la Ciencia nos ofrece, dando una explicación natural y lógica. Luego podríamos agarrarnos a que Lerdo de Tejada observó “seres de otra dimensión o galaxia”, pero mientras la explicación natural sea plausible, no hay lugar a otra cosa, puesto que esa cosa sería fantasía, y la fantasía inconsciente es buena para el cerebro, pero la fantasía consciente es vivir en el engaño.

 

                     

Época: Otoño de 1979. Hecho importante sobre el Mediterráneo entre Baleares y la Península Ibérica. El mar está perdiendo temperatura a marchas forzadas, desplazando grandes masas de aire caliente hacia arriba, donde se juntan con las capas frías de la atmósfera, formando una especie de “película” reflectora. ¡Cuantas veces se ha podido observar el chorro de fuego de un cohete lanzado al espacio, desde más de 300 kilómetros de distancia!, precisamente por ese reflejo de la luz en esa “película” que la puede conducir a centenares de kilómetros sorteando la curvatura terrestre. Esto es Ciencia e Investigación. O se sabe o no se sabe.

 

“Las luces”: Son dos luces rojas a algo más de 3 millas, según el piloto, que se dirigen hacia el avión a “gran velocidad”, pero en todo el tiempo que dura la grabación “nunca chocan”. Luego el piloto afirma que asciende, y las luces ascienden a mayor velocidad. ¡Pues claro, ese reflejo tiene que acercarse a “muchísima velocidad” a medida que ascienda puesto que avión y luces se aproximan a la “película atmosférica”. ¿Y qué son esas luces situadas “a las 10” según la marcha del avión? Pues las chimeneas de la refinería de Escombreras en Cartagena (Murcia). Lo más importante de este hecho, y se mantiene oculto, es que esas luces se pudieron seguir viendo posteriormente en idénticas circunstancias, sin que nadie se alarmara. No me extraña que el militar que salió en busca de “una nave extraterrestre” no descubriera nada. Él sí conocía el fenómeno, pero no tenía más remedio que estar extrañado de que un comandante, bastante lerdo por cierto, se acojonara por este efecto lumínico.

 

El “caso Manises” tiene una muy fácil explicación, pero como no convence a los “investigadores” porque tendrían que dejar de exponerla continuamente en sus libros, programas de televisión y radio, pues la desechan. Y lo peor es que se mofan con frases como… “con la experiencia que tiene un  piloto, ¿se va a asustar por unas chimeneas?”. Pues claro que se asusta, porque de hecho lo hizo. Y yo digo que… “con la experiencia que tienen los controladores aéreos, asistidos por radar, ¿es que van a pasar por alto una nave extraterrestre?” Lo dicho, cada uno que coja la explicación que necesite para ampliar sus conocimientos, pero coger la explicación más fantástica en un caso tan simple es querer engañarse.

 

 

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