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Archive for the ‘Historia’ Category

Formación rocosa en Ecuador por Atahualpa 4El último Inca vuelve a la actualidad. Un grupo de arqueólogos ha encontrado una formación rocosa en Ecuador que podría pertenecer nada menos que a Atahualpa, el último gobernante del imperio inca, lo que podría revelar nuevos datos para resolver el misterio de dónde se encuentran sus restos mortales.

“El sepulcro de Atahualpa, ejecutado por los conquistadores españoles, ha sido un misterio. Así que, si el nuevo hallazgo resulta ser ese sepulcro, podría ser uno de los mayores descubrimientos arqueológicos de la historia”, comparable con la tumba de Tutankamón, ha comentado el arqueólogo Benoit Duverneuil, según ‘Daily Telegraph’.Formación rocosa en Ecuador por Atahualpa 1

El hallazgo se ha producido en Ecuador, concretamente en el Parque Nacional Llanganates, en los Andes. Se trata de una estructura de casi 80 metros de altura compuesta por cientos de piedras de dos toneladas.

“Podría contener las habitaciones y otros montículos que pueden estar cubriendo otras estructuras”, ha señalado Duverneuil. Los investigadores consideran que el lugar podría también albergar el perdido Tesoro de Llanganates: una colección de oro y otros objetos de valor que los súbditos de Atahualpa acumularon para pagar a los conquistadores que lo habían capturado, pero aún así fue ejecutado por los conquistadores.

Los emperadores incas eran momificados porque se creía que sus poderes se quedaban en sus cuerpos, que pasaban a ser vigilados por guardias y familiares. Atahualpa gobernó desde Quito durante una guerra civil contra su hermano Huáscar, que estaba en Cuzco, la sede del imperio Inca.Formación rocosa en Ecuador por Atahualpa 2

Poco después de derrotar a su hermano, Atahualpa fue capturado por las tropas españolas comandadas por Francisco Pizarro. Se cree que Atahualpa ofreció a llenar una gran habitación con oro y plata a cambio de su vida. La oferta no resultó y fue ejecutado en 1533. El imperio inca comenzó a desintegrarse después de su muerte y sólo algunos focos de resistencia quedaron contra los conquistadores españoles. Hasta la fecha no se ha podido dar con los restos de Atahualpa, aunque se han hecho numerosas expediciones en su búsqueda.

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Historia del Océano Pacífico

balboa tomando posesion del pacíficoNo es habitual bajar a la playa y meterse al agua con una armadura, un estandarte y acompañado de un notario y un sacerdote cantando el tedeum, pero Vasco Núñez de Balboa lo hizo el 29 de septiembre de 1513 para tomar posesión en nombre de la Corona de Castilla del que llamó Mar del Sur. Aquel aventurero del Renacimiento, con antecedentes de polizón y esposa indígena, acababa de descubrir el Pacífico.

Con este engañoso nombre lo bautizó poco después Fernando de Magallanes, cuya expedición acabaría dando la primera vuelta al mundo en 1522 al mando de Juan Sebastián Elcano. “España financia y organiza aquel primer viaje a través del Pacífico, y esto es lo realmente importante”, comenta a SINC el hispanista británico Hugh Thomas, consciente de que aquel viaje cambió el curso del comercio mundial. “Hubo que esperar casi 60 años –añade–, hasta que el corsario inglés Francis Drake circunnavegara por segunda vez la Tierra, lo que supuso todo un desafío para España”.

La expedición de Magallanes-Elcano inaugura los descubrimientos de muchas de las más de 20.000 islas que pueblan el Pacífico. El objetivo era llegar a las Molucas o islas de las especias –en disputa con los portugueses–, pero de camino encontraron otras que más tarde se conocerían como las Marianas, por la reina española Mariana de Austria.

La lista de islas y archipiélagos que conservan el nombre que les dieron los españoles es larga: Carolinas, por el rey Carlos II; Filipinas, en honor a Felipe II; Marquesas, por un marqués virrey de Perú; Nueva Guinea, porque sus habitantes les recordaron a los de la Guinea africana; las Galápagos, descubiertas por casualidad por el barco de un obispo; Juan Fernández, llamadas así por su descubridor; o Salomón, donde pensaron que estaban las minas del famoso rey y cuya isla más grande, Guadalcanal, se llama como un pueblo sevillano.

Incluso algunas teorías sugieren que el explorador Pedro Fernández de Quirós descubrió Australia. Seguramente no llegó, pero pensó que lo había hecho al desembarcar en 1606 en una isla a la que denominó Austrialia –por Austral y la casa de Austria– del Espíritu Santo. Lo que sí es verdad es que el segundo de aquella expedición, Luis Váez de Torres, atravesó el estrecho que hoy lleva su nombre, entre Australia y Nueva Guinea.

En uno de los diarios de Quirós queda constancia de lo duros que eran aquellos viajes, donde las tempestades, los enfrentamientos con los corsarios, la falta de alimentos y las enfermedades como el escorbuto –que hinchaban hasta sangrar las encías de los marineros– hacían estragos entre la tripulación: “Hubo un marinero que dijo que más valía morir una que muchas veces, que cerrasen los ojos y dejasen la nao ir al fondo del mar. Que ni Dios ni el rey obligaban a lo imposible”.

El profesor Pablo Emilio Pérez-Mallaina, catedrático de Historia de América en la Universidad de Sevilla ofrece más ejemplos: “Cerca de las Marianas había un lugar conocido como el ‘cementerio de doña María’, una noble que allí se suicidó al no poder suportar tantas penalidades. También existe el testimonio del capellán de un buque que ofició 92 funerales en 15 días. Y el caso más extremo fue el del galeón San José, que en 1657 llegó a México convertido en un barco fantasma, sin nadie vivo a bordo. Probablemente todos murieron de peste”.

Uno de los mayores problemas que tuvieron las primeras expediciones era que no podían volver por el Pacífico. Los vientos, las corrientes y las tempestades les arrastraban una y otra vez hacia el oeste. La primera gran expedición que intentó regresar a América fue la de García Jofre de Loaísa, muy bien dotada en 1522 por la Corona, pero que acabó en fracaso, como todas las que le siguieron durante más de 40 años. Parecía una maldición, que obsesionaba a los reyes en España y a los virreyes en América.

“Los españoles tuvieron el valor de navegar sabiendo que al regresar tendrían el viento en contra, lo que es muy aventurado, porque cuando uno hace esto nunca sabe cómo volverá a casa”, apunta Felipe Fernández-Armesto, historiador de la Universidad de Notre Dame (Francia).

Hubo que esperar hasta 1565, cuando en la flotilla de Miguel López de Legazpi a Filipinas se embarca el fraile Andrés de Urdaneta, un veterano navegante y cosmógrafo superviviente de la expedición de Loaísa. Urdaneta encontró el camino del ‘tornaviaje’ subiendo hacia el norte y aprovechando la corriente japonesa de Kuro-Shivo hasta alcanzar Acapulco, en México, el 8 de octubre de aquel año.

En realidad un desertor de la expedición, Alonso de Arellano, lo había conseguido casi tres meses antes con la ayuda de un piloto afroespañol. “Pero el fraile tenía un plan realista y perfectamente concebido, mientras que Arellano y sus hombres solo hicieron esa navegación a punta de milagros”, aclara el historiador Amancio Landín en uno de sus libros.

Sea como fuere se acababa de abrir la vía que utilizaría durante 250 años el Galeón de Manila, una de las rutas marítimas comerciales más antiguas, largas y duraderas de la historia mundial. “Llevaba la plata desde México y traía la seda de Oriente: fue el verdadero príncipe del Pacífico”, dice Hugh Thomas, quien subraya cómo a partir de 1570 este océano se convierte en un auténtico ‘lago español’. Además el hispanista recuerda los planes de algunos nobles y prelados españoles para, desde Filipinas, conquistar la China de la dinastía Ming en la época de Felipe II: “¡Qué oportunidad perdida!”.

En cualquier caso los descubrimientos españoles en el Pacífico no se detuvieron. Hombres y mujeres, como Isabel Barreto de Castro –la primera almirante en la historia de la navegación española– surcaron sus aguas en busca de nuevas tierras, riquezas y prestigio, aunque también de aventuras. Navegar por el Mar del Sur, contactar por primera vez con tribus lejanas, explorar lugares que ningún otro europeo había pisado antes y, así, forjar historias y leyendas que han perdurado hasta nuestros días.

Una de ellas la protagonizó el capitán Gabriel de Castilla, que en 1603 zarpó desde Valparaiso (Chile) para, en principio, reprimir a los corsarios holandeses, pero que pudo acabar llegando nada menos que a la Antártida. Algunos documentos sugieren que así lo hizo y hoy una de las bases antárticas españolas lleva su nombre.

En el otro extremo del Pacífico, en las costas de Canadá y Alaska, también hubo expediciones españolas a partir del siglo XVIII, con capitanes como Juan Francisco de la Bodega y Quadra, hábil negociador con su homólogo británico George Vancouver, o Esteban José Martínez, que contactó por primera vez con la nación indígena de los haida y detectó el asentamiento de puestos rusos.

“Este encuentro pacífico –en los dos sentidos– entre españoles y rusos en las costas de Alaska es realmente interesante”, señala a SINC Salvador Bernabéu, profesor de investigación del CSIC, quien se lamenta del desconocimiento de nuestra historia en el Pacífico, “entre otras razones por la falta de temarios en los niveles primarios, la escasez de especialistas y la dejadez de gobiernos y embajadores, aunque tengo confianza en que poco a poco esto va a cambiar”.

En la Ilustración, la época de la razón y de los adelantos técnicos, se producen también las expediciones científicas. Una de las primeras la protagonizó el marino Jorge Juan. En 1734, todavía estudiando, se embarcó junto con Antonio de Ulloa, en una expedición francesa organizada por la Real Academia de Ciencias de París para medir en Ecuador el grado de achatamiento de la Tierra.

Aunque la gran expedición científica ilustrada es la de Alejandro Malaspina y su colega José de Bustamante y Guerra. Entre 1788 y 1794 cartografiaron muchas de las islas y costas pacíficas. Los naturalistas de su tripulación recogieron un inventario de 14.000 plantas y más de 500 especies animales (357 aves, 124 peces, 36 cuadrúpedos y 21 anfibios), además de efectuar investigaciones astronómicas y mediciones de la gravedad en lugares tan lejanos como Nueva Zelanda. Desgraciadamente las desavenencias con los políticos de entonces –Godoy–, impidieron difundir estos logros y Malaspina acabó preso en un castillo de La Coruña hasta 1802.Ruta de Malaspina

Precisamente desde esta ciudad (La Coruña) partió al año siguiente la mayor expedición filantrópica de la historia. La protagonizó el médico Francisco Javier Balmis, quien logró vacunar contra la viruela a miles de personas en América y las islas del Pacífico, aunque para transportar el virus tuviera que utilizar a 22 niños huérfanos. Fue el último gran viaje antes de la batalla de Trafalgar, en 1805, que marca la pérdida del poderío marítimo español.

Las expediciones se reducen al mínimo y solo una destaca a lo largo del siglo XIX: la Comisión Científica del Pacífico, al mando de Patricio María Paz. “Es un viaje romántico organizado en la época isabelina, entre 1862 y 1866, donde participaron importantes naturalistas que dejaron un legado de colecciones botánicas y zoológicas que han servido para estudios a lo largo del siglo XX”, destaca Miguel Ángel Puig-Samper, profesor de investigación del CSIC.

El investigador considera que desde entonces, una vez que España perdiera las Filipinas y la isla de Guam en 1898, no ha vuelto a haber otra gran expedición al Pacífico hasta la reciente Malaspina 2010. Este proyecto oceanográfico interdisciplinar tiene como objetivo valorar la biodiversidad y el impacto del cambio global. Su principal ‘tesoro’ es la colección recogida en el océano, que queda sellada hasta dentro de 30 años, cuando se reabrirá para analizar los cambios.

Las muestras se tomaron desde el buque Hespérides, que circunnavegó la Tierra en sentido contrario al que tomó la expedición Magallanes-Elcano. En su vuelta a España pasó por el Canal de Panamá, cuyas obras de ampliación también están lideradas por una empresa española –Sacyr– y que constituyen una de las mayores obras de ingeniería del mundo. Esta ‘superautopista de agua’ aumentará un 40% su capacidad de tránsito de mercancías en 2015, no muy lejos de donde Núñez de Balboa inauguró hace 500 años las exploraciones españolas en el Pacífico. (Fuente: SINC).

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El mapa de Piri Reis

Año 1501, costas de Valencia. Kemal Reis, almirante de la armada otomana, captura siete barcos españoles. En uno de ellos encuentra un extraño penacho con plumas y un marinero que asegura haber ido tres veces a unas tierras desconocidas bajo el mando de un tal Colón. En su mano tiene un mapa dibujado por ese hombre. (La interesantísima historia continúa aquí).

Y dando un salto en esa historia vamos a explicar a los misteriólogos que las cosas son como son y no como ellos quieren: Un análisis detallado revela que ni el mapa es tan exacto, ni es el primero de las Américas, ni muestra tierras que no se conocieran. “La gente quiere creer que existen secretos ocultos esperando ser descubiertos y no se fijan en las maravillas reales”, opina Dutch.MAPA PIRIS REIS

Un aspecto que llama la atención son las tierras que aparecen al sur. ¿Podría ser la Antártida, que no se descubrió hasta siglos después? ¿Acaso los mapas que utilizó Piri Reis como fuente ya sabían de su existencia?

En primer lugar, este misterio no es tal. Mapas anteriores ya dibujan el continente helado, pues desde la Antigüedad se pensaba que la Tierra era simétrica, y si había un Ártico tenía que haber una Antártida, la Terra Australis Incognita de Ptolomeo.

Pero además, el mapa de Piri Reis no muestra el sexto continente. La supuesta Antártida coincide con el sur de Sudamérica, la costa patagónica. Al descubrir que la piel de gacela se terminaba, el almirante –o su escriba– giró la piel 90º y continuó dibujando, una práctica muy habitual en esa época. Las anotaciones sobre la Patagonia lo confirman: “Este país es árido. Todo está desolado y en ruinas y se dice que hay grandes serpientes […] y también se dice que estas orillas son muy calurosas”. Incompatible con la posibilidad antártica.

Otro posible enigma es la presencia de una cadena montañosa en Sudamérica. Cuando los portugueses dibujaron los mapas que Piri Reis utilizó como fuente, los Andes eran desconocidos.

La respuesta es similar a la del misterio de la Antártida. Ni las montañas que se ven son los Andes –una cadena montañosa que es mucho más larga y se encuentra mucho más al oeste– ni sería el único mapa en mostrarlos. En el Renacimiento existía la tradición de incluir montañas en el interior de continentes. Desde 1502 al menos cuatro mapas incluyen cordilleras en Sudamérica, quizá por tradición renacentista, o quizá por exagerar los relieves de la costa brasileña.

Por si los buscadores de misterios no tenían suficiente, según las anotaciones, uno de los mapas utilizados como fuente data “de los días de Alejandro Magno”. ¿Cómo es posible que 350 años antes de Cristo ya existiera una cartografía tan avanzada?

Lo cierto es que el almirante cometió un error muy típico en los turcos de entonces: confundir a Ptolomeo I, rey de Egipto y comandante de Alejandro Magno, con Claudio Ptolomeo, astrónomo griego del siglo II. El mapa que utilizó Piri Reis es, por supuesto, obra de este último.

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Así se descubre Egipto

Un nuevo estudio cambia la cronología del Estado del Egipto Antiguo, el cual se formó cientos de años más rápidamente de lo que se estimaba, según un reciente estudio que aporta la cronología del país en la antigüedad más precisa hasta ahora.Ramsés II

Hasta ahora se pensaba que el período predinástico, cuando los habitantes a lo largo del Nilo empezaron a formar asentamientos permanentes, comenzó en torno al año 4.000 a.C. Sin embargo, los científicos británicos han descubierto que este período empezó entre el 3.700 y el 3.600 a.C., y sólo unos 600-700 años después (hacia el 3100 a.C.) surgió bajo el faraón Aha lo que fue el primer estado del planeta: un país con fronteras firmes y unido bajo un poder único.Nefertiti

“En este corto período hubo tremendos cambios sociales”, señala Michael Dee, de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio. “En Mesopotamia, por ejemplo, existieron comunidades agrícolas durante miles de años antes de que se formara algo parecido a un estado”.

El método.- Hasta ahora la cronología del período más temprano de la historia de Egipto se basaba en la datación estilística de las obras cerámicas encontradas. Los investigadores británicos, que publicaron sus resultados en la revista ‘Proceedings of the Royal Society A‘, por primera vez combinaron las evidencias arqueológicas existentes con la datación del carbono 14 de las muestras orgánicas, incluso pelos y huesos, de los museos de Europa y Norteamérica, y aplicaron modelos informáticos más avanzados para crear una cronología más precisa.

Además de determinar el ‘punto cero’ de la civilización egipcia, los científicos lograron situar cronológicamente los tiempos del reino de otros faraones que pertenecieron a la Dinastía I de Egipto: Dyer, Dyet, Den, Merytneit, Adyib, Semerjet y Qaa. (Varias fuentes: 1, 2 y 3).

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Lugar de la tumba de Alejandro MagnoLos arqueólogos han descubierto en Grecia lo que podría ser la tumba de Alejandro Magno, informa el diario ‘The Daily Mail’.

El rey de la antigua Macedonia gobernaba en el siglo IV a.C. y antes de cumplir los 30 años creó uno de los mayores imperios del mundo, que se extendía desde el mar Jónico hasta el Himalaya.¿La tumba de Alejandro Magno¿

Los griegos se han emocionado después de que el equipo del arqueólogo Aikaterini Peristeri descubriera un muro de mármol que data también del siglo IV a.C. La estructura, que mide 500 metros de largo y tres metros de altura, según los arqueólogos, podría contener una tumba real. El lugar del hallazgo está ubicado en la antigua Anfípolis, al norte de Atenas. Los expertos señalan que el antiguo montículo artificial podría contener, al menos, los restos de un importante aristócrata macedonio.¿Tumba de Alejandro Magno¿

Según el famoso historiador griego Plutarco, Alejandro Magno murió en Babilonia en el año 323 a.C. cuando estaba a punto de invadir Arabia. Plutarco insistió que el rey falleció por una simple fiebre, y no por envenenamiento. Las disputas entre sus generales descuidaron el cuidado del cadáver, pero éste se conservó sin la menor mancha y fresco –escribió Plutarco–, y con la sequedad del clima habría permitido su traslado a Grecia. (Fuentes DW y RT).

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Nuño Domínguez, en la web Materia, explica por qué los mayas construyeron sus pirámides. Según el mito, los mayas fueron creados por dios a partir del maíz, pero, para los científicos, averiguar el origen real de esta cultura que dominó partes de México, Honduras, Guatemala y otros países es mucho más complicado. Una de las mayores preguntas sin responder es cómo este pueblo desarrolló su cultura y religión, centradas en las vistosas pirámides rituales que aún se levantan en las antiguas ciudades de Tikal o Palenque. Ahora, un nuevo estudio realizado en el yacimiento maya de Ceibal, en Guatemala, ha encontrado nuevos datos que cuestionan las teorías vigentes y que aporta su propia explicación de por qué y cómo los mayas construyeron sus pirámides.Plataforma maya A-24 de Ceibal

La aparición de la cultura maya, con sus ritos, sacrificios humanos y divinidades es aún un misterio. Algunos científicos mantienen que este pueblo heredó gran parte de su identidad de los olmecas, un pueblo que se asentó en la costa este de México y que habría sido la cultura madre de la que después surgieron el resto de civilizaciones mesoamericanas y sus poderosas ciudades-estado. Otros aseguran que la civilización maya surgió de forma espontánea, sin que hubiera contacto alguno con otros pueblos.

Durante los últimos siete años, el investigador Takeshi Inomata de la Universidad de Arizona ha estado buscando respuestas al origen maya en la antigua ciudad de Ceibal. Aquí, el investigador busca los restos de las primeras pirámides mayas, así como las estructuras anteriores que podrían explicar cómo evolucionaron estas construcciones hasta sus ejemplos más representativos. El equipo de Inomata ha realizado dataciones de carbono en las plazas y plataformas de Ceibal y los datos, publicados hoy en Science, indican que los primeros restos se remontan al año 1.000 antes de Cristo, una fecha más temprana de lo que se pensaba. El dato es clave, pues significa que los mayas ya estaban construyendo estructuras rituales 200 años antes que los olmecas de la ciudad de La Venta, el supuesto centro neurálgico de influencia cultural.La plataforma A-24 de Ceibal ya excavada

El estudio de Inomata, al que Science ha dado su portada, cuestiona las dos teorías vigentes sobre el origen maya. Por un lado, muestran que Ceibal surgió justo en un momento de vacío olmeca: 200 años antes que La Venta y unos 300 o 400 años después del declive de San Lorenzo, el otro gran centro olmeca, según explica Inomata. Por otro lado, el investigador no cree que los mayas desarrollasen por sí solos su cultura, sino que tuvieron influencia de varios pueblos que habitaban en lo que hoy es el Estado de Chiapas y la costa del Pacífico de México. De hecho, algunos yacimientos como el de Chiapa de Corzo muestran estructuras rituales similares a las plataformas y pirámides halladas en Ceibal ¿Qué nombre tenían esos otros pueblos? En realidad no importa, según Inomata.

“Debemos dejar de mirar a los mayas como una entidad individual”, señala el experto. “Los olmecas no se llamaban olmecas a sí mismos y lo mismo sucedía con los mayas de aquellos tiempos”, añade. En realidad, dice Inomata, lo importante es que aquellos pueblos interactuaron unos con otros hasta formar con el tiempo una cultura y una nueva forma de sociedad.

Dominados por el rey y la religión.- En Ceibal se observan los primeros pasos de ese desarrollo cultural. Las construcciones más antiguas, de en torno al 1.000 antes de Cristo, eran plataformas de apenas dos metros de alto y cuatro de ancho. Una rampa hecha de piedra caliza daba acceso a la parte superior. Unos 200 años después, según las dataciones de Inomata, esa misma plataforma ya tenía hasta cinco metros de alto y una estructura piramidal.Estructura A-3 en Ceibal

La aparición de las pirámides fue fruto de un cambio cultural y social. Los mayas se volvieron sedentarios y, “de forma drástica, comenzaron a construir zonas ceremoniales”, explica Inomata. “Todo el pueblo participaba en la construcción de las plataformas y los rituales”, señala. Sobre las plataformas “pudieron realizarse sacrificios humanos” y ofrendas de valiosas hachas de jade que el equipo de Inomata ha desenterrado en Ceibal. La zona ritual estaba compuesta por una gran explanada o plaza donde se congregaba la gente y una plataforma que después se convertiría en pirámide. Es un “patrón arquitectónico” que, desde entonces, se repitió en las ciudades mayas y que llevaba asociado “una forma establecida de hacer rituales religiosos”, apunta el experto.

Lo que comenzó en Ceibal como acto “comunal” de rituales dirigidos por un sacerdote fue dando paso a una sociedad estamental, controlada por una élite que dominaban el rey y los altos sacerdotes, que pasaron a ser los únicos a los que se permitía el acceso a las pirámides, explica Inomata. Esa organización fue una forma de mantener “el orden social” a medida de que las comunidades se hacían más y más grandes hasta la aparición de los mayas como una “civilización”, reflexiona el investigador. “Al final lo más importante del estudio es mostrar que las civilizaciones no emergen como un solo bloque, sino de la interacción de diferentes grupos”, concluye Inomata.

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Pirámides

Hace más de tres años publiqué mi artículo “Pirámides y cerebro”. Hoy ya va siendo hora de reeditarlo para las nuevas incorporaciones:

Cuando uno puede abstraerse de sus propios prejuicios y analiza los diversos acontecimientos con la máxima objetividad posible, aparecen las montañasjustificaciones de los desvaríos de la gente dedicada a considerar los “misterios” de la naturaleza como acciones atribuidas a dioses, entes superiores, extraterrestres, seres de otra dimensión o, incluso, a los muertos.

Desde siempre ha sido potestad de los dioses la posibilidad de atemorizar a los seres pensantes con acontecimientos a los que su intelecto coyuntural no puede dar una explicación. A medida que el homo sapiens sapiens descubría los motivos por los cuales un determinado “acontecimiento extraordinario” tenía lugar, la adjudicación de los hechos a un ser superior se derrumbaba. De esta manera el ocaso llegó a los dioses del trueno, de la lluvia, del viento, etc. El descubrimiento de las ondas electromagnéticas conllevó un avance en la tecnología aparejado al avance de la Física, y sucedían nuevos fenómenosPirámide de la Luna en México con nuevas explicaciones. Ahora bien, estas explicaciones tan sencillas para el homo sapiens sapiens no lo son tanto para el homo ignorantus requeteignorantus. Es el caso de las denominadas psicofonías o parafonías.

En el párrafo anterior me he referido a ciencias físicas, pero ahora veamos el apartado para anormal de las ciencias sociales. Lo primero que nos encontramos es la complejidad de nuestro cerebro, capaz de efectuar la conjunción de millones de neuronas de diversas maneras para poder procesar los estímulos exteriores. Los diversos estereotipos se forjan en nuestro cerebro por la experiencia. Por ejemplo, estamos predispuestos a reconocer “caras” humanas en cualquier dibujo aleatorio, ¿por qué?, porque el ser humano, al nacer, lo primero que ve es una cara, bien de la comadrona o de la madre, y su mente no para de apreciar la multitud de caras de los familiares en sus primeros tiempos (muecas, posturas para hacerlo reír, etc.) Los mecanismos genéticos de defensa se piramide de zoser en Egiptoactivan cuando en determinado suceso no aparece una cara humana. Como dije en el post “Exorcismo y Ciencia”, tenemos los genes de los que huyen.

Pero nuestra actividad cerebral no acaba ahí (al menos la de una persona normal, cosa que no sucede con los vendemisterios). Cuando se estudia Historia, Arqueología, Antropología, Lingüística, Física, Astronomía, Sociología, Psicología y Filosofía se encuentra uno en mejor disposición de dar explicación a multitud de los fenómenos que los pazguatos mantienen vivos en el campo de la ignorancia, incluso no ya para vender sus panfletos sino, además, porque son unos ignorantes (el que más ha estudiado es Periodismo, fenomenal carrera de la que apartan uno de sus principales postulados, ofrecer información veraz, no manipulada en beneficio propio). Luego, imaginen la cantidad de individuos sin preparación alguna que pulula por las diversas revistas y emisoras de radio de nuestros países. Son “capaces” de interpretar los petroglifos a su gusto, sin que la Ciencia les conceda la razón, y acusar a los que saben de escépticos como si eso fuese un insulto.piramides de Giza en Egipto

Y llegamos a las delirantes interpretaciones de los pazguatos que, tras el verano, vuelven con renovadas fuerzas pero viejos argumentos falaces a sus tribunas. Por ejemplo, en el programa de radio “cerebro en blanco” de RNE todavía se asombran de que el ser humano construyera pirámides en la antigüedad en sitios tan distantes entre sí como Egipto, Mesoamérica, Camboya, Perú, etc. Su argumento es considerar a nuestros ancestros como subnormales a los que debieron ayudar desde el “exterior” para esas construcciones, o ¿cómo se les ocurrió construir así a tantas civilizaciones antiguas? Para explicar esto no hay que estudiar, lo mismo que para ser ignorante (tampoco hace falta estudiar). La propia naturaleza ofrece ejemplos de construcciones piramidales (las propias montañas), ¿por qué?, pues porque son las que más perduran. Si un volcán escupe lava y ésta se solidifica dejando una forma similar a una pirámide invertida, la inestabilidad y la erosión harán el trabajo de hacerla desaparecer rápidamente. Las vacas “sagradas”, las llamas, las vicuñas, los dromedarios,… (y los humanos) depositan sus excrementos generalmente en forma piramidal. Es la más estable debido a la gravedad de la Tierra. Entonces, ¿a pirámide de Angkor en Camboyaqué viene tanto asombro para que en sitios tan distantes se construyan pirámides? Después de todo, los tipos de ejecución nunca son iguales. En Egipto se puede observar la secuencia evolutiva en las técnicas de construcción desde la pirámide de Zoser hasta la de Keops. No parece que, por “ciencia infusa” aprendieran a construir las pirámides de Giza.

Para finalizar, hemos ido sustituyendo los dioses del viento, de la lluvia, incluso el único y verdadero, por extraterrestres, espíritus y otras “energías”. Todo menos conceder al ser humano la posibilidad de evolución hacia el Conocimiento. Y entramos en la época del año donde los dibulghadores de ignorancia se hacen cansinos, repetitivos, y “lucen” las mismas explicaciones de siempre para fenómenos tan normales que produce vergüenza ajena contemplar la nula evolución en el campo del saber: volveremos a tener páginas y programas especiales sobre halloween, sobre la Navidad, sobre la Semana Santa, sobre los ovnis, y de ahí no hay manera de sacarlos porque, cuando un tonto coge una línea, la línea se acaba y el tonto sigue.

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