No estoy capacitado para realizar un estudio sociológico sobre la temática de la que voy a hablar pero puedo sugerir, a quien corresponda, un interesante experimento.
En España, la opinión pública, según demuestran una y otra vez las encuestas, valora muy negativamente en general a toda la “clase política”. Es decir, la desconfianza hacia los políticos es abrumadoramente mayoritaria. Esto es así desde hace mucho tiempo. Sin embargo, llegado el momento de las elecciones generales, el porcentaje de votantes supera la mayoría de las veces el 70 por 100. ¡Justo el porcentaje que “habla pestes” de la clase política! ¿Qué es lo que pasa con esta evidente contradicción? Sería un bonito experimento de Sociología, aunque yo voy a proponer mi opinión – particular, privada y sujeta a error – sobre este chocante acontecimiento.
Las personas, en general, responden a las encuestas con arreglo a los datos “procesados” por su intelecto (sea éste alto o bajo), pero acuden a votar con las tripas. No puede haber otra explicación a un rechazo del 70 por 100 y una
participación en el mismo porcentaje. Sin duda, la mayoría desconoce que nuestros políticos no proceden de Marte, sino del seno de nuestra sociedad, es decir, gozan y padecen las mismas pasiones que nosotros, hay gente coherente y hay corrupptos, por lo tanto no sería del todo justo exigir que fueran distintos a nosotros. Se les podrá exigir responsabilidad por el depósito de confianza, pero somos nosotros quienes los elegimos de entre nuestro espectro social. La cuestión de Psiquiatría es por qué insistimos en votar a ciertos gentuzos procesados por sinvergüenzas, pero ese ya es otro tema.
Y decía lo de “votar con las tripas”, porque la derecha de este país se empeña en alimentar las entrañas en vez del intelecto. De esta manera se asegura uno la participación de todos los individuos viscerales en todos los comicios, mientras los individuos intelectuales, más críticos, son los que se dejan comer el terreno por aquellos. La izquierda hace pagar los errores a sus representantes; la derecha sigue impune. Así nos va.
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Se reitera sociedad a sociedad un resultado similar en las encuestas de popularidad de políticos. Por aquí por el Río de la Plata, las cosas no son mejores. Tenemos gobiernos de izquierda (Uruguay de izquierda real, Argentina de peronismo -si alguien sabe que significa esta palabra me lo explica-). Lo que no debemos dejar de ver es que no hay sustitutos admisibles para nuestros políticos; producto genuino de la sinergia de los integrantes de una sociedad. En Uruguay particularmente, cuando el desprestigio llegó a su máximo aparecieron unos gorilas de uniforme a pretendere enseñarnos a vivir. Cientos de desaparecidos, violaciones a los DDHH, cárceles, falta de justicia, torturas, secuestro de niños y toda la secuela de la “educación militar” que se os ocurra. Coincido en que hay sectores que votan con las tripas; lo que no estoy tan seguro es que la propia izquierda se salve de esto. Prueba de lo primero es el triunfo de la derecha filopinochetista en Chile, un pais que viene de 20 años de gobierno de centro izquierda con unos números que ya quisiera la zona euro. Me tocó estar en Madrid cuando los atentados de 11M y hasta ese día ganaba con luz Rajoy; se sentía en la calle y en la prensa. De la misma manera que una hora después del primer atentado era obvio que la ciudadanía votaría con las tripas y le cobraría la factura de la participación de España en la Guerra de Irak y Afganistán. Una última reflexión, con democracia se puede aspirar a la libertad, sin democracia en el único lugar que existe libertad es en el diccionario (y en algunos, además). Saludos.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Me parece una reflexión brillante. Es obvio que, en democracia, el poder acaba desgastando, aunque sea sólo por inercia (tal es el caso de Chile después de tantos años de gobierno de la misma coalición). Pero no es problema; llegará el día en que se harten del nuevo. Y la alternancia es buena. Lo que ya no es tan bueno es la ausencia de principios altruístas, aunque nunca se lleven a la práctica.
Estoy seguro que, en Argentina, si cazan a un político robando, no vuelve a salir elegido. En España eso sucede cuando el cazado es de izquierdas. Sea por el motivo que sea, si el cazado es del partido corruppto, repite victoria y con más votos. Es así, no me lo invento.
Yo no excuso a la izquierda, simplemente hago hincapié en el hecho de que los intelectuales suelen ser de izquierdas y castigan al corrupto, mientras que en la derecha no tienen ese problema. A más sinvergüenza, más votos. ¡Pasó con Asnar!
Yo no tengo ni idea de lo que es el peronismo, aunque un partido fundado por Perón, considero en la distancia, que no debe ser del todo bueno. Pero no lo aseguro.
Saludos.