Hace 40 años una familia británica compró una ganga: un ejemplar de la primera edición de un libro publicado en 1859. El ejemplar tiene el título completo de la obra de Darwin -”Sobre el origen de las especies a través de la selección natural”-, las tapas verdes originales del editor y el lomo con adornos dorados.
Ahora, la casa de subastas Christies´s, de Londres, lo saca a subasta con un precio inicial de 66.000 euros. Pero, ¿dónde tenía esa familia guardado el libro? En una estantería del baño. Sí, no es broma. Allí lo tuvieron olvidado todo este tiempo sin darse cuenta hasta que un pariente lo descubrió.
Es evidente que, allí donde todos disponemos de revistas y catálogos de hipermercados para leer en los “tiempos muertos”, esta gente se leía las etiquetas de los champús y los desodorantes (algo que yo hago cuando no hay otra cosa), porque no darse cuenta de la joya que guardaban es para ir directamente a la cárcel, sin pasar por la casilla de salida y sin recibir las veinte mil pesetas. (Noticia AQUÍ).
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No es un sitio muy apropiado para tener un ejemplar como ese, pero serían de rápida evacuación, y no les daría tiempo a leer
Besos
NOTA DEL BLOGMASTER:
Hoy me he pasado 6 horas en una habitación de hospital, acompañando a mi mujer (nada grave, ya estamos en casa). Y al entrar en el aseo de la habitación del hospital he echado de menos el montón de revistas de mi aseo. Pues, lo de siempre, a leer hasta las etiquetas del jaboncillo
¡Yo no me he encontrado ningún ejemplar de 66.000 euros! Bwwwwuuuuaaaaaa!
Pues yo tengo una estantería en el baño, con Kant, Fromm y los libros de turno que voy leyendo, que habitualmente suelen ser tres (uno para cada momento del día, claro).
No le veo yo tanto sentido al alboroto…
NOTA DEL BLOGMASTER:
El alboroto no viene por eso. Se produce porque se tiene una primera edición de El Origen de las Especies y ni lo sabían. De ahí el “nivel cultural”. Tú lees a Kant y sabes lo que haces. Esta gente tenía lo que tenía… ¡de adorno!
Gracias por pasarte por aquí.
No es tan raro comprar metros de libros para rellenar el mueble del salón.
A mí, más que raro me parece de denuncia, pero sí he oído a gente que lo hace.
En las salas de espera se oyen muchas cosas
Un abrazo
NOTA DEL BLOGMASTER:
Lo peor de todo es que en una gran mayoría de hogares españoles los poquitos libros que hay se ven nada más entrar al comedor, en ese mueble donde se han colocado para “adornar”. Para eso, mejor lo de la familia inglesa ¿no? Pocas son las casas donde el hábito de leer permite disfrutar de una decente biblioteca.
Otro abrazo.
Este caso me recuerda a la letra del tango “Cambalache”. Hay una parte que dice “herida por un sable sin remache ves llorar la Biblia junto a un calefón”. Esa frase se refiere a que a principios del s xx se regalaban biblias en Buenos Aires, muchos anarquistas la aceptaban pero la clavaban del “sable” (artefacto del depósito de agua del inodoro) que estaba al lado del calefón. “Llorar” remite a que la biblia iba perdiendo las hojas porque se usaba de papel higiénico.
Por suerte los dueños de la primera edición de “Sobre El Origen” no imitaron a los nobles anarquistas rioplatenses.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Gracias por pasarte por aquí. Probablemente esa utilidad de la biblia haya sido la más apropiada de la historia de la humanidad. Pero, si era como las que tanto han proliferado, sus finas hojas representarían más de un problema escatológico.
Saludos.