En los tiempos que corren a uno no le basta con ser culto, tiene que demostrarlo, pudiendo llegar a causar el “efecto aislamiento” (más adelante entenderán esto). Y ahora viene lo primordial. ¿Cómo definimos lo que es cultura? Los términos “cultura” y “conocimientos” van íntimamente ligados y, aunque no son lo mismo, el significado que le queda a la sociedad de ellos es, generalmente, de equivalencia.
A los efectos de esta reflexión, admitiremos cultura y conocimientos como sinónimos. Lo cual nos lleva ahora a la fase en la que la persona en formación (estudiante) se suele encontrar con un obstáculo inesperado: la dificultad de asimilar una serie de términos nuevos, poco usados en el lenguaje “vulgar”, para definir sus ideas.
Imaginemos a un estudiante de los primeros respecto a su nivel intelectual, a su aplicación, a su innata capacidad de absorción de conocimientos. Lógicamente se adaptará mucho mejor y comprenderá cualquier libro de consulta específico de una materia como – pongamos por caso – la Sociología. Ahora bien, el gran error que, a mi juicio, se suele cometer cuando alguien se ha introducido en la especialización de una determinada disciplina del conocimiento es lo “descuidado” que se vuelve el “especialista”, demasiado concentrado en hacer prevalecer sus dotes de comprensión entre “colegas” de su propia materia.
Y digo error, porque un sociólogo (o físico, o filósofo, o astrónomo,…) podrá encajar tan perfectamente en su “círculo” con su lenguaje que corre el riesgo de no hacerse entender cuando es escuchado por los individuos que pretenden adquirir cultura y conocimiento. El gran Carl Sagan destacó en esta vida por la facilidad con la que acercó algo tan complejo como la Ciencia a todos los estratos sociales, y es que mi reproche a los especialistas en una materia es, en muchos casos, cuando hablan para personas de su mismo nivel de conocimientos, impidiendo, o peor, haciendo aburrida, esa materia para los demás, incluso cuando la pretensión es la contraria.
Veamos unos ejemplos, y para ello expondré una serie de palabras utilizadas normalmente en el campo de la cultura, incluso por mí – aunque intento esquivarlas en mis posts –. La cuestión no es utilizar el lenguaje en su integridad, sino hacerse comprender por quien no ha alcanzado todavía el nivel de desarrollo que la lectura, el estudio y la experiencia proporcionan.
Tomemos esta expresión “…asunciones metafísicas heredadas de la filosofía escolástica” (de un comentario), o expresiones como “heurística”, “homeóstasis ontológica” (de otro comentario), epistemología, etc. ¡Son palabras castellanas que todos debemos conocer y emplear!, pero, todas juntas, pueden significar la definitiva zancadilla que aleje a un alumno en formación de una disciplina tan bonita, no por la carga de los conocimientos, sino por la necesidad de “dominar” una terminología quizá demasiado técnica para su mente en formación. A eso es a lo que me refiero cuando hablo de “divulgar” por un lado, o “cruzar ideas entre iguales” por otro.
Mi impresión es que, mientras no seamos todos iguales, quien desee divulgar (como hizo el gran Maestro Sagan) su disciplina habrá de “rebajar” los términos de manera que los estudiantes puedan asimilar los conceptos. ¡Qué bonito es hablar idiomas para según qué interlocutores!
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Esto me recuerda a una cosilla que oí decir en unas conferencias sobre sociología.
Uno de lo ponentes reconoció (con ironía) que si él escribía artículos para las revistas especializadas y libros no era para entrenar al “gran público” y divulgar a los cuatro vientos, sino, en todo caso, para poder sobrevivir dentro del círculo de intelectualidad en el que voluntariamente había entrado
Un post que hace pensar. Y eso debe ser bueno jaja. Un saludo.
NOTA DEL BLOGMASTER:
La intención de este post no es criticar el lenguaje especializado, ni mucho menos. Lo que pretendo es hacer reflexionar sobre el uso del lenguaje en según qué círculos.
Veamos, uno no se puede quejar de que su disciplina del saber no es apreciada por el gran público si su manera de transmitir sus ideas es estrictamente tecnicista. Esta postura queda muy bien dentro de los propios especialistas (digamos que es una “expresión endogámica” -el caso que mencionas, Hugo).
Pero si queremos alentar al gran público a adentrarse en nuestra disciplina del saber (que consideramos espléndida, toda vez que es nuestra propia elección) hemos de comunicarnos de una forma más “plana” (lingüísticamente hablando). Los tecnicismos no atraen, más que nada porque todavía no se ha llegado al estadio de la plena comprensión del vocabulario especializado.
Si uno quiere realizar una demostración de conocimientos para que los colegas lo admiren, bien está el uso del lenguaje endogámico. Pero la divulgación, la universalidad exige llegar a una mayoría aunque otra minoría puediera quejarse de simplismo.
Uno de los reproches achacable a los científicos (que ha originado la explosión de las pseudociencias hoy en día) es su falta de comunicación, su defecto grave en la divulgación. Afortunadamente, apareció Sagan con su libro “El mundo y sus demonios” (como guinda a la serie Cosmos), y su ejemplo permanece vivo entre quienes nos consideramos sus eternos aprendices.
Siespierre dixit.
Un abrazo.
Pero eso trae un problema, Siesp. Cuando hablas “para el vulgo” y utilizas un lenguaje abierto y más o menos claro, es imposible abrir un debate serio. Si entra un especialista a hablar en ese debate, le estás dando la primera piedra para que te la arroje. No sé a ti, pero a mí, en mi blog o aquí (que ya me paso como si fuera mío, jajajaja), me llevan los demonios cuando entra el típico lissssto que aprovecha para repartirte un par de bofetones por utilizar un lenguaje poco preciso y en ningún modo totalmente correcto. Y luego tener que explicar que tú (o yo, vamos) sabes de lo que hablas y empezar a poner argumentos científicos (para aclarar las argumentaciones sencillas) pues da la sensación de una serie de excusas baratas.
A mí me jode la gran cantidad de especialistas que no saben diferenciar la divulgación de la charla especializada y aprovechan para tirarse al cuello de cualquiera con tal de demostrar sus conocimientos superiores.
Salve a Sagan, rediós.
El problema es que no todos somos como él.
NOTA DEL BLOGMASTER:
A mí me jode la gran cantidad de especialistas que no saben diferenciar la divulgación de la charla especializada y aprovechan para tirarse al cuello de cualquiera con tal de demostrar sus conocimientos superiores.
Yo pondría como tarea escribir esta frase en la pizarra al estilo Bart Simpson, muchas veces, porque ES la clave del post Radagast.
Estimado: Te invitamos a visitar nuestra página, que pronto tendrá un link a la tuya.
Atte.
Sociologica Humanitatis
NOTA DEL BLOGMASTER:
Gracias por vuestra atención. He visitado vuestra página y lo poco que todavía he visto me parece sumamente interesante.
Tengo un amigo que, seguro, os visitará con más avidez, se trata del blogmaster de http://losmonostambiencuran.blogspot.com
Un placer contar con vosotros, y gracias de nuevo.