Según Reuters, los investigadores llevan años sabiendo que el tamaño de la superficie de hielo que cubre el océano Ártico ha ido haciéndose más pequeño, pero nuevos datos por satélite que miden el grosor del hielo
demuestran que el volumen del hielo marino también está disminuyendo. Eso es importante porque el hielo de mayor grosor es más fuerte y puede durar de un verano a otro. Sin la cobertura de hielo, las oscuras aguas del océano Ártico absorben más fácilmente el calor del sol en vez de reflejarlo como lo hace el hielo, acelerando el aumento de la temperatura.
Utilizando la sonda de la NASA ICESat, los científicos estimaron que todo el hielo marino del Ártico disminuyó su grosor en 17,78 centímetros al año desde 2004, alcanzando un total de 0,67 metros en cuatro inviernos.
Sus descubrimientos fueron publicados en la revista Journal of Geophysical Research-Oceans. Además, el área cubierta por hielo antiguo se contrajo en un 42%.
Más allá de eso, los nuevos datos mostraron que la proporción de hielo grueso está disminuyendo al mismo tiempo que aumenta el nuevo hielo delgado.
El hielo ártico es un factor en los patrones globales de clima porque la diferencia entre el aire frío en los polos y el aire caliente cerca del Ecuador genera corrientes marinas y de aire.
El océano Ártico seguirá existiendo, pero ahora ya en estado líquido. Su hielo, hogar de los osos polares, desaparece, y lo hace bajo la esquiva mirada de quienes niegan que “algo” esté cambiando en perjuicio de la especie humana. La Tierra seguirá aquí cuando desaparezcamos, ahora bien, ¿vamos a quedarnos quietos mientras la Naturaleza se reajusta para guardar el equilibrio que nuestras acciones rompen? ¿O es que nos conformamos con asumir que estos cambios son ciclos naturales donde nosotros somos unos meros espectadores? Aún en este caso, es más efectivo pensar que pudiera tratarse de una reacción de la Tierra contra nuestra continua agresión.
Relacionados: Adivinar el futuro, El cambio climático (III), El cambio climático, El cambio climático (II), Yo – Nosotros – Gaia, y El origen y evolución de la Tierra.





Sigo pensando que aunque fuera un reajuste en contra nuestro, lo más lógico sería tratar de predecir las consecuencias y derivar nuestros esfuerzos en medidas para soportarlas, no para evitarlas. Es algo así como tratar de desviar un huracán en lugar de buscar refugio. Las energías renovables se impondrán por sí mismas en cuanto salgan más baratas que el petróleo. La repoblación de los bosques se impondrá en cuanto sea necesario proteger el suelo, y en cuanto el ecoturismo se haga rentable. La tala del Amazonas se detendrá cuando los agricultores de la zona tengan acceso a la agricultura moderna, a fertilizantes y maquinaria. Tras eso, nuestra huella en la atmósfera será inapreciable, nuestra parte estará hecha. Sin embargo, el clima de la tierra seguirá cambiando.
Nos venden que por nuestra culpa el clima varía, y eso es falso. En todo caso por nuestra culpa el clima varía más deprisa. Por otra parte, bastan un par de Krakatoas para que el clima varíe mucho más dramáticamente, y que yo sepa el Krakatoa ya explotó y la vida en la Tierra no desapareció.
Me parece muy bien que se hagan estos estudios, pero no me gusta que la gente en seguida saque conclusiones precipitadas. Estos estudios nos dirán lo que va a ocurrir, y a raíz de eso actuaremos. Echar culpas y anunciar el fin del mundo no soluciona nada. La solución no es imponer una solución “ecológica” irrealista por la fuerza. La solución es hacer que la solución ecológica sea la más rentable.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Hace poco, un amigo me comentaba que él no estaba ni a favor ni en contra de las energías reonvables ni a favor ni en contra de las energías nuclear o de hidrocarburos. Estaba a favor de la más barata (más rentable).
En mi opinión, el gran error que puede acabar con nuestros huesos en el vertedero (no es alarmismo, es una probabilidad) es considerar el tema en términos de rentabilidad, tal como tú lo planteas. Sigo pensando que la teórica vuelta a la normalidad sólo podrá conseguirse con sacrificios. Ahora bien, ¿quién le pone el cascabel al gato? Es evidente que deberíamos empezar por los países más industrializados, lo cual no lleva a una serie de comodidades difíciles de abandonar o, al menos, rebajar. Es impopular. Y mientras nos vemos abocados a discutir sobre los diversos estudios. Al final, la Naturaleza vendrá con sus escrituras de propiedad sobre la faz de la Tierra y dirá que “esto es así porque lo mando yo”. Contra eso ya no podremos luchar. Así que yo seguiré perteneciendo a la corriente que alienta los acuerdos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, etc.
Pregunta clave: A este paso, gran cantidad de Siberia se deshelará, y dejará escapar enormes cantidades de gas metano a la atmósfera (gas muchísimo más influyente en el calentamiento que el CO2. ¿Estamos preparados para asumirlo? ¿o es también alarmismo?
Un abrazo, Miguel.
Muy chungo lo veo, creo que dentro de algunos miles (o cientos), ya no estaremos por aquí. Recemos porque sobreviva alguna especie de primate. Quizá así tengamos una segunda oportunidad en el futuro.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Quizá sin querer has dado con la clave. No hay que rezar, hay que intentar combatir los desajutes que nosotros provamos en el sistema. Si después de eliminados las cosas empeoran, entonces no será culpa nuestra, pero habrá merecido la pena hacerlo, ¿por qué?, pues porque si después de eliminados esos desajustes las cosas vuelven a lo que nosotros (no la Naturaleza) entendemos por “normalidad”, habrá merecido la pena. Rezar no sirve de nada, sólo puede ayudar a quien no desea saber la verdad.
Saludos.
Tengo varias minicríticas, a ver qué os parecen.
Miguel sostiene que tratar de afrontar o soportar el problema es mejor que tratar de “pararlo” o evitarlo. No veo que sean cosas distintas y que no se puedan aplicar ambas.
” [...] bastan un par de Krakatoas para que el clima varíe mucho más dramáticamente, y que yo sepa el Krakatoa ya explotó y la vida en la Tierra no desapareció.”
La vida, lo que es la vida, no desapareció, claro. Pero esperemos que no se dé otro Krakatoa.
Creo que la tesis general, o una de las tesis, del comentario de Miguel es algo así como “lo importante no son las causas, sino los efectos”.
Yo defiendo lo contrario. Tengo pensado dedicarle un post pero todavía hay mucho que pulir. Lo titularía algo así como “Ética para negacionistas (y para no negacionistas, por qué no)”
Pretendo, y como muchos otros ya hacen e hicieron, darle un sentido ético al ecologismo. En ese sentido podríamos hablar de “ecología superficial” y “ecología profunda”. Es muy posible que lo que los diferencia sea simplemente el grado de altruismo-empatía-sabiduría de la persona. La neurociencia ya está empezando a definir el concepto de sabiduría, cosa que hasta ahora era objeto único de la filosofía y de la religión.
Puede que vaya muy desencaminado pero creo que enseñar el lado ético del movimiento ecológico es más valioso (por su resistencia ante ataques “agnotológicos”) que enseñar su lado rentable (coincido contigo, Siesp), su lado más antropocéntrico, por decirlo de alguna manera.
Para mí el ecologismo es un fin en sí mismo, no un medio. Es como la idea del bien de Platón jaja.
Para posicionarse correctamente en este asunto no basta con tener una considerable cantidad de datos y de pruebas que avalen nuestras ideas, es decir, pruebas que demuestren fehacientemente que el cambio climático es una amenaza, o no, y que está en nuestra mano crear soluciones. Hace falta también ética, razón, sentido común, buen juicio. En fin, ¡filosofía!
Creo que hay cosas que todos consideramos “justas”, o al menos actitudes más justas que otras. Es mejor una ciudad sin polución que una ciudad con polución; es mejor matar a un animal que torturar y matar a un animal.
Bueno, ya me he perdido. Estoy releyéndome y no sé si he dejado claro lo que quería…
Volveré a rematar la faena si procede. Un saludo a los dos.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Habló, y sabiamente, el sociólogo. Creo que, ante una simple noticia, has desarrollado toda una cadena de razonamientos digna del mejor analista. Si no fuera porque te conozco, diría que no te conozco en este comentario, pero no por nada en especial, es que lo considero muy, pero que muy bueno.
Como bien resumes al final, hace falta más Filosofía (más Platón y menos prozac, jeje). Lo doloroso del caso es que, mientras nosotros filosofamos, las empresas más ricas y contaminantes del mundo ya están haciendo prospecciones en el polo norte. Al final, quienes tengamos, Miguel, Radagast, tú, Tay, yo, por ejemplo, cierta sensibilidad con el medio, siempre seremos criticados por gente con mucho poder mediático al estilo del descerebrado Ramón 3,14159…
Se va notando tu progreso en los conocimientos específicos de tu especialidad, jejeje. Un abrazo.
Que el planeta se está calentando es un hecho.
Que hay algunos que lo ven venir es otro hecho.
Que la imensa mayoría no tiene ni idea de la que se nos viene encima, otro hecho más.
Que los que tienen la capacidad de decidir y de dirigir los pasos de la humanidad creen que tienen el culo a resguardo, es otro hecho.
Vamos a toda carrera corriendo contra un paredón, y lo único que hemos conseguido es poner las manos por delante para que los dientes tarden más en saltar por los aires.
Salu2
NOTA DEL BLOGMASTER:
Puede que los dientes nos los saltemos nosotros mismos y cuando lleguemos a ese paredón no haga falta conservarlos jejeje. Buena deducción.
Saludos.
Como siempre totalmente de acuerdo con Siep. Nunca comprenderé ese negacionismo miope con la realidad. Cada pocos días se puede leer en la prensa como aumenta la contaminación ambiental, desaparecen especies animales insustituibles (sobre todo anfibios por la desecación de ríos), contaminación de los mares, los arrecifes de coral se están muriendo, avance de los desiertos, crece el agujero de ozono, mengua los hielos polares al igual que los glaciares, la basura por todo el mundo, el plomo, el mercurio, el alquitrán, los venenos de la lluvia ácida, etc. etc. (Algunos datos confirmado por satélites de la NASA)
Para la mayor parte de la comunidad científica el aumento de la temperatura es un hecho, se le atribuye a la actividad humana. Pero si no fuera causa humana, ¿sería moral no poner freno al calentamiento?. Sería nuestra responsabilidad con nuestros descendientes.
Como es posible que no se preocupen por el futuro de sus hijos, no ya por la salud de la vida en la Tierra. Todo se encuentra encajado como un puzle en nuestro clima, las corrientes marinas, el albedo de la superficie, los bosques, la aridez de la Tierra, la misma vida contribuye al clima como el plancton en el oxígeno. Quien no recuerda el famoso efecto mariposa, a mayor contaminación humana mas contribución al cambio climático. Si destruimos los ecosistemas será a costa de nuestra propia existencia.
Yo no quiero un progreso mal dirigido ni a cualquier precio, con el tiempo llegará la Tierra a pasarnos factura. Y simplemente por la ambición de una élite que basa su estatus en no combatir el derroche, seguir con los combustibles fósiles, la moda de usar y tirar….. Las empresas más contaminantes gastan millones en confundir a la gente. Simplemente haciendo un pequeño esfuerzo de cada uno de los habitantes de las naciones ricas se conseguiría dar un paso de gigante, sobre todo si los políticos no se atreven de poner el collar al gato.
Hace cosa de un año puse placas solares a pesar de los inconvenientes como baja rentabilidad, mantenimiento, etc. Pero estoy muy satisfecho de no contribuir a gastar más energía de la necesaria, es un placer pensar que gracias a miles de personas se puede conseguir una tierra mas limpia con las energías alternativas. Solo es cuestión de conceptos enfocar la producción industrial a respetar el medio ambiente. Hay soluciones, existen energías renovables otra cosa es que exista voluntad política. Es compatible el libre mercado y la economía saneada con las prácticas no contaminantes.
Otra cosa es que haya bastantes cohetes para salir de la Tierra hacia Marte, pero creo que no es el caso. O que no les importe usar mascarillas de gas de aquí a la eternidad, que tampoco creo que sea el caso.
http://www.muyinteresante.es/index.php/ciencia-y-natura/44-ciencia-a-natura/7486-uno-de-cada-tres-espanoles-respira-aire-contaminado
Saludos y estupendo artículo Siep
NOTA DEL BLOGMASTER:
Gracias Rick. Es algo que tú ves tan evidente, como lo vemos otros. Lo intrigante es comprobar cómo hay gente culta capaz de interpretar la evidencia desde el lado “menos dañino”. Incluso podrían llevar razón, pero… ¿y si no la llevan? ¿no merece la pena hacer un esfuerzo aunque sólo sea “por si acaso”? Es que nos jugamos nuestra supervivencia. Todo esto es lo que pretendo hacer comprender.
No se trata de que yo tenga razón y otros no. Se trata de sopesar la posibilidad de que yo lleve razón.
Gracias Rick por tu aportación. Saludos.
Contestaré aquí a parte de los comentarios de la anterior entrada y a ésta, si te parece bien, Siesp.
Sobre el anterior, que no dije:
El modelo simple que propone Miguel es imposible. Precisamente de eso discutía yo en mi blog con Plazaeme: ni siquiera los expertos en modelado climático se ponen de acuerdo, y las proyecciones son tan dispares que rozan el absurdo. Del funcionamiento del sistema climático, como conjunto, se desconoce mucho. Por ejemplo, no hay ningún consenso, pero ninguno, sobre el papel jugado por las nubes (¿aumentan el albedo, disminuyendo la temperatura? ¿su formación incrementa la temperatura de las masas de aire de alrededor?)
De todas formas, por favor, si vamos a tratar el tema de modo mínimamente serio, que nadie empiece a hacer de Abogado del Diablo y utilizar argumentos contra las tesis alarmistas como si eso dejase zanjado el tema. Tanto los alarmistas (los que alarman sin saber nada) como los negacionistas (los que niegan sin saber nada), normalmente, ni son científicos ni tienen ni puñetera idea sobre Medio Ambiente.
Los salva-ballenas-planta-árboles hacen tanto daño al ecologismo (y al Planeta) como las depravadas multinacionales.
Así que, por favor: la Vida (con mayúscula) no acabará salvo que el Sol deje de emitir radiaciones o el propio planeta (la geosfera) explote. La teoría de Gaia es muy clara en esto. Los escenarios más “apocalípticos” de los científicos pro-CG sólo dicen una cosa: el actual equilibrio planetario cambiará a uno nuevo, gracias a la homeostasis. Eso quiere decir que la Vida no desaparecerá, sino que cambiará. Y eso, probablemente, no sea bueno para los seres humanos como especie concreta. Ni para la sociedad.
De hecho, lo más probable es que, suceda lo que suceda (para bien o para mal) estamos ante el colapso de nuestro actual modelo de desarrollo, de sociedad, de economía, de energía, etc.
Sobre este post y sus comentarios:
Miguel, de verdad, estoy de acuerdo contigo en que vender alarma ni es científico ni debería permitirse. Pero en política sólo manda el dinero y el apoyo de la zoociedad (el 80%…). Ahora, el que haya gente que propage alarmismos sirve para que se estudien ciertos hechos, como es el efecto de las actividades humanas sobre los ciclos terrestres.
Lo de la rentabilidad… Por desgracia lo que se hace es utilizar argumentos y proponer decisiones meramente económicas. Y eso quiere decir, efectivamente, la más barata (o en la que se apoyen los amíguisimos de tal o cual político). En realidad, económicamente hablando, habría que hablar de decisiones que promuevan la eficiencia y no la eficacia.
Ivan y Markos, lo siento, el derrotismo no va conmigo. Si sucede “lo peor”, la humanidad seguirá existiendo. Ahora, habría que ver en qué estado.
Hugo, has dado con uno de los argumentos que llevan utilizándose desde Estocolmo: la ética y el sentido común dentro de cualquier decisión socio-económica.
Añado algo a lo de efectos y causas: teniendo en cuenta lo poco que se conoce del sistema climático del planeta y de la interrelación de los ciclos, son tan importantes las causas como los efectos. Muchas veces no se ven relaciones causa-efecto (típicamente descritas) entre sucesos con continuidad temporal o espacial. En ocasiones las causas de un efecto hay que buscarlas en el efecto secundario y retroalimentado de esos mismos efectos.
Rick, un punto clave de tu comentario que me ha gustado mucho: los sistemas autoregulados tienen un máximo en su capacidad de regulación antes de saltar a otro equilibrio diferente. Homeostasis, coño, que nunca me cansaré de reptirlo.
Siesp, por último pero no menos importante, nada que añadir a lo que ya has desarrollado largamente en varias entradas y comentarios. Sólo una cosilla: los cambios son frecuentemente regionales (ni locales ni globales), y eso es lo que trae toda esta discusión científica pro-CG y anti-CG por causas humanas.
NOTA DEL BLOGMASTER:
¡Amén! Si yo hubiera tenido un profesor tan didáctico como tú, probablemente no habría estudiado en la universidad lo que estudié sino otra cosa. Jeje. Gracias Rad por tus molestias. Que sepas que no caen en saco roto.
Un abrazo.
Si las emisiones de gases y aerosoles generan externalidades negativas, lo económicamente sensato es que quien las emite interiorice su coste. Sólo así lo rentable privadamente se corresponderá con lo económicamente eficiente.
Externalidad negativa: decisiones de otros que me obligan a consumir cosas (contaminación, p.e.) o me obligan a producir de otra manera.
La Teoría Económica hace tiempo que ha analizado el problema y propuesto soluciones. El impuesto por emisiones es una de ellas, la asignación de derechos de emisiones con su mercado de derechos es otra. Tienen el problema de que son políticamente delicadas y que cada país prefiere que sean los demás quienes vayan resolviendo. Dilema del prisionero que te crió.
La empatía servirá no tanto para buscar una solución (que ya sabemos cuál es) o para valorar las cosas (que como las valoramos ya vale) , sino para poner en marcha esa solución.
NOTA DEL BLOMASTER:
Pienso que hay tema para debate. Por mi parte intentaré aclarar de un modo directo y sencillo algo con lo que no estoy de acuerto: el impuesto sobre las emisiones. Si las emisiones dañan, el impuesto no redime el daño. En todo caso lo haría el cierre de esas emisiones. Sí, ya sé que es demasiado simplista. Pero lo estoy utilizando a modo de ejemplo cuando tratamos estos temas.
Si la drástica reducción de emisiones de gases tóxicos implica una pérdida en nuestro sistema del bienestar, habrá que asumir la realidad de buscar alternativas no contaminantes. No hay otra solución. O renunciar a las comodidades fáciles para permutarlas por las ingeniosas. No hay duda que la Naturaleza buscará un nuevo equilibrio y lo obtendrá, ahora bien, ¿en qué situación nos encontraremos nosotros? con temperaturas de 50 grados en España, el mar un metro más alto, sequía, lluvias torrenciales, etc., ¿estaremos cómodos? ¿todos o sólo los supervivientes? ¿es esto alarmismo?
Que conste, amigo José Luis, que todo lo anterior ha sido una reflexión no contra ti ni contra nadie, sino unos pensamientos que tú me has inspirado. Muchas gracias. Un fuerte abrazo.
No caen en saco roto, no señor
Leeros ha sido un placer placentero. Hasta la próxima.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Pues sí. Un placer placentero
Siep.
“Si las emisiones dañan, el impuesto no redime el daño.”
Precisamente esto es lo que consiguen. Impuestos por contaminar y asignación de derechos de emisiones con mercado de derechos pueden conseguir, en principio, exactamente lo mismo. Ocurre que el método del impuesto exige que la autoridad lo revise constantemente para adecuarlo al daño social. La asignación de derechos sólo requiere hacerlo una vez (al año, por ejemplo) y dejar que el mercado valore.
Como hacen lo mismo y me gusta más el mercado de emisiones, explicaré lo que consigue.
Limitar la contaminación a cero es imposible. Limitarla mucho es muy costoso. Para cualquier emisión podremos intentar encontrar el punto óptimo o, por lo menos, el punto del que no queremos pasar (por ahora, luego lo podemos bajar).
Por ejemplo, podemos intentar limitar las emisiones de CO2 a un nivel en el que estemos seguros de que no afecta demasiado al ciclo del carbono y que no se acumulará en al atmósfera. Incluso al principio, seguro que políticamente se decidirá ir hacia esta cantidad con parsimonia.
Una vez fijado el límite de las emisiones, se reparten en forma de derechos (graciosamente o mediante subasta u otro mecanismo).
Ahora, para contaminar hay que tener derechos de emisiones. Esto es un coste más para la empresa (como lo sería el impuesto). Las empresas reaccionarán de distinta forma:
-Las que contaminen mucho y les sea caro comprar derechos (porque entonces no tendrían beneficios) cerrarán o instalarán una tecnología más limpia. Esa actividad no producía nada que se valorara más que la reducción de las emisiones.
-Las que contaminen mucho les sea barato comprar derechos (porque seguirán teniendo beneficios y les sale más barato que instalar tecnología limpia) comprarán derechos a otras empresas, que dejarán de contaminar.
-Las que contaminen poco usarán pocos derechos. No necesitarán comprar derechos y podrán vender los que tengan. Si les merece la pena podrán intentar contaminar todavía menos para vender todavía más derechos.
La gracia de todo esto es que se consigue reducir la contaminación al mínimo coste, puesto que reducirán antes su contaminación aquellas actividades a las que les cueste menos.
¿Que no estás conforme y quieres reducir más? No problem, al año siguiente emite menos derechos. Yo, personalmente, estoy contigo en reducir mucho las emisiones. Me gusta más un ambiente limpio que tener un coche grande y barato con gasolina también barata.
Sea cual sea la cantidad de contaminación que quieras permitir, el mercado de derechos (alternativamente, el impuesto) te permite no superar esa cantidad y garantizarte que la economía (y, por tanto, la sociedad) lo hace de la manera más barata posible. Eso es bueno.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Sin duda, José Luis, es bueno, tal como acabas diciendo. Pero es que yo soy un inconformista. No quiero lo bueno, quiero lo mejor, porque sólo fijándonos como meta lo mejor aseguraremos lo bueno.
Por supuesto que entiendo perfectamente lo que tan didácticamente has expuesto sobre el funcionamientos de las cuotas de emisión. Mis pensamientos van por otros derroteros: Yo no soy partidarios de las “cuotas de contaminación”, sino de la asunción inmediata a gran escala de las técnicas que recorten drásticamente la contaminación. Es decir, coches eléctricos, energías solares y/o renovables,… ¡y la asunción inmediata de los “sacrificios” que esas medidas puedieran provocar! No lo hago por alarmismo, lo hago porque el equilibrio actual de la Naturaleza me es grato, pero intuyo que el próximo equilibrio no lo será tanto. Por eso prefiero a los valientes (en este tema) antes que los prudentes.
Después de todo, al mundo siempre lo cambiaron los valientes, los revolucionarios, los distintos, ¿no?
Muchas gracias por tu lección. Espero que lo hagas a menudo (ya te manddaré tus honorarios, jejeje)
Un abrazo.
Sí, sí, pero puedes hacer esa acción inmediata a gran escala otorgando un número de derechos de contaminar muy pequeños. El mercado los asignará donde sea menos costoso usarlos. Nada impide añadir otras medidas de información, educación, concienciación,… , si se estiman necesarias, para que políticamente sea aceptable la medida de emitir muy pocos derechos con el encarecimiento consecuente de muchas actividades. Lo valiente no quita lo cortés.
Pues un abrazo desde aquí también.
NOTA DEL BLOGMASTER:
El caso es tomar iniciativas concretas. Menos discusión y más acción para quienes tienen la responsabilidad principal, porque uno, a manera individual intenta hacer lo que puede. Jejeje.
Saludos.
No me voy a meter en el tema porque no entiendo ni jota del tema, pero quería decir algo sobre las energías renovables.
No os engañéis, pienso las energías renovables y baratas ya existen, pero no interesa que se saquen a la luz por el tema del petróleo. No quiero imaginar la que liarían los de oriente medio si de repente la gente deja de depender energéticamente de ellos… prácticamente viven de eso, ¿me equivoco?
NOTA DEL BLOGMASTER:
Se intentan dar pasitos en el desarrollo de esas energías renovables. No sé si más despacio de lo que se podría realizar. Pero la evidencia es que más pronto que tarde, la desaparición del petróleo nos empujará a dar los pasos de gigante.
Evidentemente, si la familia Bush y la familia Cheney se proponen aumentar sus riquezas, utilizarán las fuerzas armadas de su país para conseguirlo (como han hecho en Iraq). A estos hijos de puta no es que no les interesen las energías renovables,no. Es que no les interesa el planeta.
Saludos.
Joé, gracias José Luis por recordarme el único tema interesante de mis clases de Economía Ambiental de la carrera… Anda que no me costó aprobar la dichosa asignatura…
El sistema de reparto (compra-venta) de derechos de emisión es, en teoría, genial. Cuando me lo explicaron en clase hace un porrón de tiempo me congracié con la economía. Pero, ¿realmente funciona? No en teoría, sino en la práctica, me refiero. Yo no lo veo muy claro, la verdad.
Recuerdo las gráficas con externalidades, los costes externos, los costes marginales y tacatá. Y todo quedaba muy limpio y bonito. Pero me vuelvo a preguntar: ¿funciona?
No es un tema al que le haya dedicado tiempo, la verdad, y por eso pregunto, JL. Si tú me tranquilizas, yo encantado de la vida, oye.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Seguro que José Luis tendrá una buena respuesta. Yo, sin embargo, me mantengo en mis “trece”: Nadie me ha explicado aún qué pasará cuando se deshiele siberia y toneladas y toneladas de metano vayan a la atmósfera.
Un placer teneros a los dos.
Nadie te lo ha explicado, Siesp, porque nadie está seguro del tema. Ago así no se ha experimentado directamente jamás. Volvemos a lo de siempre: no hay suficientes datos para una comprensión más o menos completa del funcionamiento del clima terrestre.
Ahora yo, desde mi posición, puedo aventurarte que no suena nada bien. Y si quieres más “chicha”, en todos los glaciares, neveros, cumbres nevadas, etc, etc, existe gran cantidad de contaminantes atrapados, “almacenados” es la palabra exacta, llevados allí por los vientos. Compuestos de mercurio, plomo y demás. Si se deshielan masivamente (es un suponer, ojo), pobre de aquél que le dé por beber de ese fresco y claro manantial de alta montaña.
En espera de que JL me ilumine…
NOTA DEL BLOGMASTER:
Lo poco que sé del tema podría sonar algo así como “alarmista”, por eso espero razonamientos. En cualquier caso, el metano es un gas de mucho mayor “efecto invernadero” que el CO2. Y eso me preocupa ya que los efectos del calor por el sur de nuestra península son año tras año más devastadores. Entonces para que no me tachen de agorero o alarmista, me haré el tonto y diré que no pasa nada, para que los de la Faes y de las Jons no me tachen de intelectual.
Hay que hoderse, jejeje.
Siesp, Radagast:
Ya que me invocáis, aparezco.
Hay varios mercados de emisiones. Todavía están empezando, como quien dice.
En Europa hay uno de CO2 y en EEUU hay, además, uno de SO2 y otro de NOx.
El de Europa de CO2 comenzó en 2005 bastante bien. Se dieron permisos por debajo de lo que se emitía, así que se redujeron las emisiones. El precio del CO2 llegó a estar a 30€ la Tm. Las cosas fallaron en 2007, cuando se dieron demasiados derechos, tantos que en algún momento eran más de los que hacían falta. El precio cayó a cero. En 2008 comenzó la segunda fase y se redujeron más los derechos. El precio volvió a estar en torno a 25 y subió otra vez a los 30. La crisis ha hecho bajar el precio a los 13-15 euros. Con la tercera fase en 2012 se espera que suba otra vez. Además, se espera que más países firmen los acuerdos internacionales de reducción de emisiones y que los países emergentes impongan presión al alza en los precios. En 2012 también se ampliará el mercado a otras emisones.
¿Son suficientes 25 €/Tm? Yo creo que es poco, y que podemos restringir algo más los derechos (y, con ellos, las emisiones) y acercarnos a niveles que no incrementen la concentración de CO2 en la atmósfera.
Pero sirve de algo. A 15 euros por tonelada, por ejemplo, las centrales de ciclo combinado (con gas) empiezan a ser más baratas que las de carbón en España. Si se consigue algo así en China, será un gran alivio en las emisiones, ya que China produce gran parte de su electricidad con centrales de carbón.
A 30-35 euros por tonelada, la eólica empieza a ser más rentable que el carbón (en España).
A 55-60 euros por tonelada, la eólica empieza a ser más rentable que el ciclo combinado y podría desarrollarse sin ayudas.
Si todos fuéramos como Siesp, seguro que nos pondríamos de acuerdo antes en dejar de contaminar. Pero el mundo es como es, y en su ser así, los mercados de derechos pueden ayudar mucho. Os animo a apoyarlos si perjuicio de que también apoyéis otras medidas.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Cuando alguien entiende más que yo de un tema, no tengo más que intentar aprender de él, cual es tu caso. Pero ya sabes cuál es mi “tetera”… ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que la Tierra busque un equilibrio en el que nosotros nos veremos muy incómodos?
Muchas gracias, José Luis. A ver qué dice Radagast.
Un abrazo.
Pues Radagast dice que cuando le presentaron la idea en la carrera, le gustaba. El tema es que no sabía si la medida era efectiva o no. Dudo que llegue, el precio, a estar por los 60 luros, pero si con 15 se consigue que se deje de quemar carbón… pues ya es un principio. Que ya no sólo hablamos de CO2, sino de óxidos de azufre y de nitrógeno, de cantidades enormes de partículas en suspensión, etc, que es lo que conlleva quemar carbón.
Gracias, JL, por iluminarnos.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Gracias por mantener viva nuestra sensibilidad para con el medio ambiente. En mi caso no hacía falta, pero si esa sensibilidad la apuntalamos con los conocimientos de los que haceis gala, mejor que mejor.
Que no decaigan las ganas por el mantenimiento de un desarrollo sostenible, y si no se puede compatibilizar desarrollo con sostenibilidad, pues sacrifiquemos parte de ese desarrollo, o mejor, cambiemos el concepto de desarrollo hacia algo que mantenga a la especie humana sobre la superficie de nuestro planeta.
Abrazos compartidos.