Corría el siglo II a.C. cuando el inventor de la trigonometría, el descubridor de la precesión de los equinoccios, el primero que realizó un catálogo de estrellas según sus magnitudes, el primero en dividir la Tierra en paralelos y meridianos, quien midió más exactamente la oblicuidad de la Eclíptica y la distancia a la Luna, quien observó la diferencia entre año sideral y año tropical, necesitó incluso construirse sus propios aparatos para tan vastos conocimientos. Hablo de Hiparco de Nicea (190 – 120 a. C), el primer astrónomo científico.
Antes que él, Eratóstenes de Cirene había calculado el radio y la longitud de la circunferencia terrestre. Lógicamente, era de uso común entre los griegos a partir de esos años el conocimiento de una Tierra esférica. Todos esos conocimientos y muchísimos más se hallaban compendiados en un maravilloso centro del saber de la Antigüedad: la Biblioteca de Alejandría. Eratóstenes fue director de la misma y posteriormente lo fue Hiparco. Eran tiempos en los que no se quemaba a nadie por afirmar lo evidente. Un ejemplo de prosperidad técnica lo tenemos en Herón de Alejandría, que inventó la máquina de vapor, con aplicaciones prácticas en algunas pesadas puertas de los templos egipcios de su época (10 al 70 d. C.). Pero el acceso del cristianismo al poder sumió a la humanidad en un largo período de oscurantismo tecnológico que no acabaría hasta el Renacimiento y no se impondría hasta que la Ilustración empezó a iluminar bastantes mentes, tradicionalmente encorsetadas por la rémora de la religión.
Pero volvamos al gran Hiparco de Nicea. Éste tuvo que inventar el primer teodolito para desarrollar sus conocimientos; también se dotó de un sistema de cuerdas para las razones trigonométricas y era la única mente del momento capaz de diseñarse su propia “calculadora astronómica”, la famosa Máquina de Antikitera.
Antes de seguir, aclararé que esa “calculadora” no fue confeccionada con procesadores de doble núcleo ni con chips, ni con transistores. Hiparco la diseñó con los elementos del momento: de un par de láminas (una de bronce y otra de latón) de las que extrajo sus 37 ruedas dentadas ¡a mano! Las engarzó en una caja de madera, no de poliuretano y realizó las inscripciones que, recientemente, nos han dado la pista final sobre su uso.
De Solla Price, un científico que estudió el artefacto, se mostró sorprendido, tal como reflejó en sus resultados a finales de los años 50. Pero la Ciencia evoluciona y a finales de 2006 se publica en la revista Nature, por parte del Proyecto de Investigación del Mecanismo de Antiquitera (AMRP), el resultado final de los concienzudos análisis (con scáner de rayos X de alta resolución incluido). De Solla Price creía que la máquina se trataba de un calendario astronómico, pero la conclusión final ha sido que era una calculadora de los diversos eventos planetarios, tal como aseguró el miembro de AMRP Michael Edmunds, astrofísico de la Universidad de Cardiff: “El misterio de la antigua calculadora astronómica, desvelado”, que pueden seguir aquí en inglés Mystery of ancient astronomical calculator unveiled.
Historia del mito de la máquina de Antikitera. En el Museo Arqueológico Nacional de Atenas se encuentran los restos o partes conservadas del famoso artefacto. Allí fue a parar junto al resto de estatuas, ánforas, monedas, etc. rescatadas de un barco romano hundido en las proximidades de la isla griega de Antikitera hacia el año 65 a. C. El descubrimiento se hizo en 1900 por unos pescadores griegos que vieron el pecio hundido a unos 50 metros de profundidad. Más de un siglo ha transcurrido desde que los 82 fragmentos de la máquina de Antikitera se rescatasen del mar. En este período de tiempo, aunque inicialmente pasaron inadvertidos, se han hecho diversos estudios, algunos serios como el de De Solla Price que no disponía de la tecnología suficiente para interpretarlos correctamente; otros “fantásticos” como el de Erich von Däniken, quien siempre despreció la capacidad del género humano atribuyendo todo lo que se movía a los extraterrestres. Alrededor de estos estudios siempre circularon las interpretaciones “oopart” (siglas que significan “hinbestigadores fuera de la realidad”). Pero el resultado definitivo que la Ciencia da a la maravillosa máquina de Antikitera es el mencionado anteriormente, producto del trabajo unido de las universidades de Cardiff, Atenas y Salónica, apoyadas por el Museo Nacional y empresas de tecnología como Hewlett-Packard (vean las fotos) y X-Tek Systems (vean radiografía).
Con qué poquitos medios, Hiparco de Nicea diseño una simple máquina de engranajes y nos dio una lección sobre las capacidades del ser humano. Vean una animación del funcionamiento de la máquina de Antikitera AQUÍ.
Relacionados: ¿Qué es investigar? y también Mente abierta, cerebro al suelo.





genial definición de oopart ja ja ja y gran post
¡Cuánto enlace, leches, me tienes leyendo la Wikipedia entera!
De Herón de Alejandría (sin despreciar sus dotes de ingeniero) me quedo con el hecho de “haber identificado el cerebro como el órgano de la inteligencia, que hasta entonces era considerado el corazón.” Curioso.
Y de enlace en enlace, pasando por “bibliometría”, he acabado en “Clasificación académica de universidades”: http://es.wikipedia.org/wiki/Clasificaci%C3%B3n_acad%C3%A9mica_de_universidades
Muy interesante, no sabía yo que un criterio académico para la clasificación de universidades del mundo fuera el número de ex-alumnos galardonados con premios internacionales, como el Premio Nobel. Lógico, por otra parte.
¿Qué daríais por poder ver la Biblioteca de Alejandría? No hay mayor placer que soñar con ello
Esa misma pregunta que planteas se la hizo Carl Sagan en su famosa serie Cosmos, y allí aprendí yo que esa biblioteca no era lo que nosotros conocemos hoy como tal, sino algo muchísimo más amplio y maravilloso, con talleres de experimentación, salas de interconexión de culturas y conocimientos, trabajos de análisis,… Fue el centro cultural más importante de la Antigüedad. Y los fanáticos que la destruyeron aún gobiernan el mundo…
me da gusto leer que unos pocos hombres de verdadera ciencia no le comieron cuento a quienes aseguraban que este no podia ser obra de humano alguno , pero otros con un mensaje altamente tergiversado y siempre que se apoyaron en la pseudo ciencia, y la pseudo historia. Estaran contribuyendo en gran medida con esa falsa informacion que llega sin ser depurada a una muchedumbre ávida de escuchar historias fantasticas.
soy un fiel creyente de la verdadera ciencia, y por eso creo que tarde o temprano estos, pueden llegar a explicar o por lo menos daràn una hipotesis un un poco màs coherente. Es por eso que recomiendo al pùblico en general leer buenos escritos y recomiendo por ejemplo un hombre que marco un punto aparte en el mundo de la astronomìa, carl sagan te enseñara lo que es y no es lo que pudo haber ocurrido y lo que puede llega a ocurrir.
Este tipo de lectura te sumergira en un vasto oceano, pero donde tù podras navegar sin los miedos y temores ni pecados, que tanto afligen a la humanidad.
Un pueblo que consede gran importancia a la astrologìa por ejemplo volarà cada noche en un mundo magico de sueños en platillos, con hombresitos verdes, rojos o morados sintiendo que estuvieron en marte, jupiter o andromeda o que ademas traen un mensaje de salvacion porque estuvieron donde yahve , Osiris, o Ra .
NOTA DEL BLOGMASTER:
Buen razonamiento. Nada que objetar y, aunque entiendo lo que quieres decir al principio, en la Ciencia no se cree. O se acepta o se ignora, pero los creyentes son aquellos que tragan cualquier explicación fantástica sin base alguna.
Coincido en lo del “maestro” Carl Sagan. Sus libros son fuente de inspiración, no las barbaridades que escribieron unos indocumentados esquizofrénicos de hace miles de años
Gracias por comentar.
Saludos.
Como soy reciente en este tu blog no conocía este sensacional post, genial sencillamente. pero no estoy de acuerdo con esto:”Con qué poquitos medios, Hiparco de Nicea diseño una simple máquina de engranajes y nos dio una lección sobre las capacidades del ser humano”.
Tenía a su disposición, nada más ni nada menos, la portentosa capacidad del intelecto humano, la razón… benditos ellos que nos legarón lo más noble, lo que hace genuino y único a ese espécimen que surgió de entre los arboles, hace centenares de miles de años, miró a su alrededor e inmediataménte comenzó a hacerse preguntas.
NOTA DEL BLOGMASTER:
Pues fíjate Xavier, que todavía quedan individuos que se empeñan en restarle capacidad al intelecto humano e intentan ver “tecnología” extraterrestre donde sólo hay inteligencia humana.
El mayor fracaso de los que defienden la existencia de tecnología alienígena en la antigüedad es que son incapaces de discernir que, con teconología alien, la Gran Pirámide se hubiera construido en pocos meses y en acero inoxidable, nunca en 26 años y con piedras
Un abrazo.
Interesantes los comentarios , de cada uno se aprende algo nuevo. Ciertamente con la destruccion de la biblioteca de Alejandria se nos privo de l eslabon maestro entre la sabiduria de los grandes iniciados antiguos y la moderna tecnologia, sin embargo al leer las traducciones de las tablillas en escritura cuneiforme de los babilonios y antes que ellos ,los sumerios espero que reconstruyamos ese remoto pasado . Aun hay miles de escritos que requieren traduccion y estudio. Lo peor hoy dia son las ideologias que implantan dogmaticamentes conceptos sin dejar libertad al cerebro para que con su propio analisis racional abra los caminos hacia la verdad
NOTA DEL BLOGMASTER:
Afortunadamente, para la Ciencia, las cosas nunca acaban de conocerse del todo. Sólo los charlatanes y los profesionales de la religión tienen “todo claro”, es decir, apostaron por unos dogmas y a ellos siguen agarrados desde hace milenios. Incluso, traducciones de esos textos de los que hablas van descubriendo que sus montajes no son como ellos los tienen concebido y, sin embargo, siguen teniendo fieles que los siguen.
Esperemos que el cerebro abra los caminos hacia la verdad con su análisis racional, tal como has dicho.
Saludos.